En 1994 y una vez superada la división de Europa, A. Lange & Söhne resurgía para presentar al mundo el Lange 1. En aquel momento, este guardatiempos marcaba una nueva era de la manufactura de Glashütte y lo hacía aportando una nueva concepción en el diseño acompañada de una serie de particularidades técnicas sin precedentes.

Quince años después, en 2009, Lange marcó el inicio de una nueva época, y lo hizo presentando un nuevo rostro en el mundo de la relojería con una indicación mecánica de precisión con cifras saltantes: el Lange Zeitwerk.

Crear un nuevo rostro y huir de lo considerado como convencional sólo es posible si se aplica una mirada distinta a lo ya existente. Para ello, los ingenieros y diseñadores de la manufactura germana adoptaron el dogma creativo del pintor francés Paul Gauguin: “Quien quiere ver, tiene que cerrar los ojos”, máxima que combinaron con la pregunta necesaria y cuya respuesta aportó un carácter revolucionario e innovador al nuevo reloj: “¿Cómo combinar los principios de un reloj mecánico con una indicación moderna de la hora?”

El fruto de todo ello resultó ser una pieza elegante, de formas puras y limpias, que mostraba digitalmente el paso del tiempo gracias al complejo mecanismo que alojaba en el interior de su caja.

La caja del Zeitwerk tiene unos amoldados 41,9 milímetros de diámetro (12,6 mm de altura) y está fabricada en materiales nobles, oro o platino. Su bisel pulido, generoso a la vez que proporcionado, desciende en ligero ángulo hasta lindar con el límite de la caja para continuar verticalmente por un breve espacio hasta encontrar la carrura satinada. La corona, con estrías biseladas para facilitar su manipulación, queda realzada por su inusual localización a las dos en punto.

El fondo de la caja va equipado con un cristal de zafiro que permite observar el calibre Lange L043.1 de cuerda manual y que late a 18.000 alternancias/hora (2,5 Hz).

En el dial del Zeitwerk nos encontramos con los rasgos “visibles” que le otorgan el justo calificativo de innovador. Resalta el puente de plata alemana, natural o rodiada según la versión, que ocupa los dos tercios inferiores de la esfera. Se extiende a los laterales y sobre el eje horizontal para abrir dos ventanas en forma de rectángulo, biselado en sus bordes internos, y enmarcar las generosas cifras indicadoras de las horas a la izquierda y de los minutos a la derecha. Hacia la parte inferior del puente y a la altura de las seis en punto, rodea la esfera auxiliar indicadora de los segundos al modo tradicional, sobre plata maciza, índices en forma de carril y elegante aguja en oro rodiado. El espacio del dial no ocupado por el puente está fabricado en el mismo material y con análogas características que la subesfera de los segundos, en esta zona y a las 12 en punto se muestra la reserva de marcha disponible del total de las 36 horas de funcionamiento con toda la cuerda dada.

Pero en el caso del Zeitwerk no basta con describir su aspecto externo y su novedoso diseño en cuanto a concepción de esfera e indicaciones sino que es necesario adentrarse en su movimiento para descubrir sus genialidades “no visibles”.

Para empezar, el sistema de discos mediante el cual se muestran las indicaciones de las horas y los minutos. La indicación de los minutos se lleva a cabo a través de dos discos concéntricos que comparten el mismo eje ubicado entre el centro geométrico de la caja y las tres en punto, uno externo para las unidades – numerado del 0 al 9 – y el otro, interno, para las decenas – con los numerales del 0 al 5. El origen del complicado engranaje que mueve estos discos se localiza en una rueda motriz que lo une al movimiento base del reloj. Cada 60 segundos esta rueda transmite, a través de un mecanismo de reajuste de la tensión, la orden correspondiente para que el disco de las unidades efectúe un salto instantáneo al siguiente numeral. Un segundo engranaje conectado con el anterior es el responsable de que, a cada vuelta completa de la rueda de las unidades – cada 10 minutos –, sea el disco de las decenas el que avance de manera instantánea. La indicación de las horas se lleva a cabo mediante un anillo – con las cifras del 1 al 12 – que recorre el perímetro de la caja. El sistema de engranajes hace que por cada vuelta completa del disco de las decenas de los minutos, el anillo de las horas avance instantáneamente en una posición. Este excepcional enfoque de diseño demanda un nuevo sistema de puesta en hora del reloj que permite, una vez extraída la corona, que los discos giren en ángulos perfectamente definidos que se traducen en el dial en avances exactos de un minuto.

El mecanismo de reajuste de la tensión del que hemos hablado se encuentra ubicado entre las ruedas tercera – o intermedia – y cuarta – o de los segundos – del movimiento base y es el responsable de dos funciones cruciales. Por un lado genera el perfil de saltos necesario para los movimientos de avance instantáneo de los discos de numerales, basándose en el principio implementado tradicionalmente en los relojes de carillón. Adicionalmente suministra un par de fuerza prácticamente constante al órgano de regulación durante toda la reserva de marcha, mejorando de este modo, el índice de estabilidad del movimiento. Esta última aportación es de suma importancia debido a que el Zeitwerk está dotado de un nuevo barrilete de alto rendimiento – con un par característico que varía sensiblemente entre los estados de tensión máxima y mínima – con un resorte de cuerda más potente enfocado a poder generar la alta cantidad de energía necesaria para avanzar sincrónicamente los tres discos indicadores del tiempo. Adicionalmente este sistema lleva integrada una aleta de volante para disipar el exceso de energía cinética generada por las aceleraciones y desaceleraciones de los discos.

Para terminar, hablaremos del nuevo diseño implementado para el muelle del barrilete, que da un vuelco al clásico principio de remonte y desremonte. Este sistema asegura que la rueda del barrilete gira soportando la mínima fricción mientras el muelle está alimentando al movimiento, mientras que la mayor fricción la soporta al efectuar el remonte del reloj. De este modo, el “esfuerzo” necesario para remontar es sensiblemente mayor, pero en compensación, el rendimiento de la energía acumulada en el muelle del barrilete es muy superior con lo que se dispone de un par de fuerza más elevado para accionar del movimiento. Pero no acaba aquí la novedad, el eje del barrilete está suspendido entre dos rubíes de soporte estando el rubí superior ubicado en el propio barrilete, y el inferior en la pletina principal. La rueda del barrilete está situada sobre el mismo eje pero sin estar unida solidariamente al tambor. Este tipo de conexión permite al muelle transmitir su energía a la rueda del barrilete de manera que mientras se está desenrollando, la rueda gira entre los dos rubíes de soporte. Esta expansión del núcleo del barrilete por su propio eje representa otra mejora de diseño al simplificar el servicio técnico, ya que permite extraerlo sin la necesidad de quitar previamente el puente del tren.

A pesar de todos los avances presentados en esta creación, Lange sigue fiel a su lema “Tradicionalmente en Vanguardia” y es por ello que se mantienen sus rasgos característicos: platina de tres cuartos, puente del volante grabado a mano y los engastes de oro atornillados.

Sin embargo, y a pesar de que estamos hablando de un reloj con mayúsculas, sabéis que nos gusta ser constructivamente críticos en nuestros artículos así que os comentaré los tres puntos débiles que, en mi opinión, tiene el Zeitwerk:

  • En primer lugar la reserva de marcha que es de unas reducidas 36 horas (un día y medio). Teniendo en cuenta que se trata de un calibre de remonte manual, este hecho prácticamente nos obliga a dar cuerda al reloj a diario. De todos modos y aunque ciertamente la reserva de marcha es un poco “justa”, hay que decir en favor de Lange que el hecho de implementar un mecanismo del tipo saltante para las horas y los minutos requiere de un considerable consumo de energía.
  • El segundo punto débil del Zeitwerk radica en los dos discos indicadores de los minutos. Si os fijáis bien en las fotografías podréis observar como existe un ligero desnivel entre el disco que porta la cifra de las decenas y el que hace lo propio con la de las unidades. Otras manufacturas como Glashütte Original eliminan este efecto.
  • Por último el salto de los discos indicadores de los minutos. En el vídeo siguiente que os adjunto podréis percibir como ambos discos realizan un pequeño, y molesto para mí, salto que parece ser de ajuste previo al salto real que supone el cambio de dígito.

Las versiones existentes del Zeitwerk varían en función del material de construcción de la caja:

  • Ref.140.021 Caja en oro amarillo, esfera en plata maciza color champaña y puente en plata alemana natural. (Precio alrededor de los 40.000 €).
  • Ref.140.029 Caja en oro blanco, esfera en plata maciza color negro y puente en plata alemana rodiada. (Precio alrededor de los 45.000 €).
  • Ref. 140.032 Caja en oro rojo, esfera en plata maciza color plateado y puente en plata alemana natural. (Precio alrededor de los 45.000 €).
  • Ref. 140.025 Caja en platino, esfera en plata maciza rodiada y puente en plata alemana rodiada. (Precio alrededor de los 65.000 €).

Posteriormente a la aparición de este primer Zeitwerk, Lange introdujo las versiones “Luminous” y “Striking Time” sobre las cuales hablaremos en próximos artículos de test.

En los próximos días publicaremos un artículo sobre las interioridades del calibre de este Lange Zeitwerk.

 


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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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