El año próximo se cumplen 40 años del nacimiento del Royal Oak de Audemars Piguet. Su aparición en el año 1972 marcó un giro radical en la concepción de los relojes de lujo, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los relojes más admirados de toda la historia relojera.
Hasta la fecha, la fabricación de los relojes de alta gama estaba asociada al oro como metal utilizado. Este noble metal transmitía elegancia, lujo y clase a raudales, mostrando el elevado status social de su poseedor.
Pero el oro tiene una propiedad fantástica que a la vez es su debilidad: posee una alta maleabilidad, o sea,  una gran capacidad de deformarse. Esto implica que un reloj de oro tiene muchos números de rayarse al mínimo roce. Así pues, los relojes de lujo no eran apropiados para ciertas actividades físicas como el deporte. La gran virtud del Royal Oak fue llenar ese vacío al escoger el acero como materia prima y utilizar un diseño geométrico marcadamente deportivo y totalmente alejado de los cánones que marcaban la estética de los relojes de lujo de principios de los setenta.
Vamos a centrarnos primero en el origen de su nombre y sus formas tan características. En 1651, tras la batalla de Worcester, el rey Carlos II de Inglaterra, Escocia y Gales se refugió de sus perseguidores en el hueco de un viejo roble, más tarde conocido como “Royal Oak” , convirtiéndose en un símbolo de protección y poder. Entre 1769 y 1914, el nombre de Royal Oak fue adoptado por la Royal Navy para bautizar a cuatro de sus buques. El casco de uno de ellos fue reforzado con planchas de acero, diseñando las troneras de los cañones en forma octogonal. Esta es la herencia antigua, real y naval que inspiró a Audemars Piguet en la creación de este reloj legendario, plasmada en la forma de la caja imitando la geometría de dichas troneras.
Audemars Piguet es una de las casas líderes en la relojería suiza, uno de “los tres grandes” junto a Patek y Vacheron. Desde sus inicios en 1875, ha resistido todas las crisis sin interrumpir su producción, ya sea la peor de ellas a principio de los años treinta (sólo trabajaban tres relojeros), o la del cuarzo de los setenta y principios de los ochenta. Ésta última tuvo un impacto limitado en la manufactura, debido en gran parte al cambio de rumbo que toma de la mano de Georges Golay y su apuesta por fabricar el primer reloj deportivo en acero de la alta relojería, y para ello contrató a Gerald Genta, uno de los más grandes diseñadores de relojes de la historia, recientemente fallecido.
Audemars Piguet, con una producción de menos de 5.000 relojes anuales, presentó el Royal Oak en la feria de Basilea de 1972 y comenzó su producción con una serie de 1.000 piezas y un número de referencia 5402ST. Si no acertaban con su apuesta, la continuidad de la manufactura de Le Brassus quedaría amenazada. Era arriesgado: ¿un reloj de lujo en acero, y encima no han sido capaces de esconder los tornillos?. Además, con un precio de 3.200 dólares, era exageradamente caro, sobretodo si lo comparamos con otro icono, el Rolex Submariner, que se vendía por 270 dólares.
El resultado fue inmediato y espectacular. Audemars Piguet tuvo que fabricar otra serie A adicional de 1.000 piezas más. De repente, se había puesto de moda el hecho de llevar un reloj deportivo en acero que costaba más que un Patek Philippe de oro. El éxito de ventas y la certeza de que el Royal Oak había abierto un nuevo espacio dentro de la relojería mundial, forzó a los competidores de Audemars Piguet a diseñar sus propios relojes deportivos de lujo en acero: Patek con el Nautilus, Vacheron con el Overseas e IWC con el Ingenieur. Todos ellos acudieron a Gerald Genta para diseñarlos, el cual se volvió a inspirar en el mundo de la navegación, e incluso utilizó el mismo calibre de origen Jaeger como corazón del Nautilus.
Nautilus vs. Royal Oak
La caja se realizó a partir de un solo bloque de acero y contaba, por primera vez, con un brazalete integrado. Con unas dimensiones mayores de lo acostumbrado para la época, el Royal Oak fue conocido por los aficionados como “Jumbo”. Además de elegir el acero para su construcción, diseñó una caja atípica para la época, con formas rectilíneas y ángulos marcados dando forma a su inconfundible geometría octogonal, con tornillos hexagonales visibles que lo fija a la carrura y al fondo de la caja. La corona, en consonancia con la angulosidad del conjunto, también tiene forma hexagonal.

 

El acero de la caja y el brazalete es satinado, ofreciendo un espectacular contraste con el biselado pulido a mano. Dicho brazalete es una auténtica obra de arte por sí mismo. Por primera vez se integra en la caja, formando un conjunto visualmente continuo, con los eslabones decreciendo individualmente en tamaño desde la caja hasta el cierre. Los brazaletes de la serie A fueron construidas por Gay Frères, una empresa ginebrina que también suministra, entre otros, a Rolex y Patek Philippe. La decoración del dial es del tipo “Grande Tapisserie”. Las agujas e índices aplicados son de tipo “bastón”, muy estilizados y de color metalizado. La ventana de la fecha se sitúa a las 3 horas. El logo de AP se sitúa discretamente a las 6 horas, y encima de éste encontramos la obligatoria inscripción del nombre de la marca a las 12 horas. Justo debajo encontramos la definición del sistema de carga “automátic”.

 

El movimiento que dio vida a este guardatiempo es el no menos famoso calibre 2121. Se trata de un movimiento automático de origen Jaeger LeCoultre, el 920. Ultraplano con indicación de fecha y sin segundero, tiene un diámetro de 28 mm y una altura de 3,05 mm. La reserva de marcha es de 45 horas. Una de las cosas más interesantes de este movimiento es que el rotor no está equipado con rodamientos en el centro sino que gira sobre cojinetes de rubí, situados en la parte exterior del rotor, desplazándose por encima de un anillo.En aquel momento, Audemars Piguet era propietaria del 40% de las acciones de JLC, traspasadas el año 2000 al grupo Richemond cuando este grupo compró la empresa. Como parte del acuerdo, Audemars Piguet logró quedarse con los derechos y la maquinaria precisa para elaborar este calibre.
La primera fabricación, conocida como serie A, tiene ciertas diferencias respecto a las series posteriores, B y C. La forma más rápida de identificar un serie A es por la colocación de la insignia “AP” en el dial: en todos los ejemplares de esta serie se colocó encima de las 6 horas. Más tarde, incluyendo piezas modernas, llevan el logotipo a las 12 horas, aunque los primeros relojes de la serie B fabricados entorno el 1975, también pueden presentar el logo “AP” a las 6 horas. Otro aspecto importante del dial es la palabra “swiss” que aparece en los modelos de la serie A, mientras que en la B y C se puede leer “swiss made”.
De izq. a dcha.: Jumbo actual ref. 15202 / RO serie A ref. 5402 / RO 20º Aniversario ref. 14802
Multitud de versiones del Royal Oak han salido a la luz, utilizando regularmente nuevos materiales e introduciendo todo tipo de complicaciones relojeras: cronógrafo, indicador de reserva de marcha, tourbillón, esqueleto, calendario perpetuo (1984) e incluso el año 1996 presentan la proeza de aunar en un solo reloj tres de las mayores complicaciones que existen: la repetición de minutos, el calendario perpétuo y el cronógrafo rattrapante.
También ha habido espacio para los Royal Oak con maquinaria de cuarzo, en tamaños más pequeños y con pedrería destinados al mundo femenino.
Con la aparición del Royal Oak Offshore en 1993, Audemars Piguet toma un camino diferente, más radical. Manteniendo las formas básicas de la caja octogonal y sus ocho tornillos, el Offshore cuenta con un diseño más deportivo y extremo. Se usan materiales como el caucho, tanto en el bisel como en las correas, experimentando con combinaciones de índices y colores de esfera. Las dimensiones, tanto en diámetro como en grosor aumentan considerablemente, remarcando la robustez del reloj.
Royal Oak Offshore Alinghi Polaris Chronograph (2005)

El año 2002, bajo el aniversario de sus 30 años, Audemars Piguet presenta el Concept CW1. Su estética estaba resueltamente orientada hacia el futuro, los materiales de su caja, el titanio y alacrita 602 (una aleación de la era espacial), procedían de las más recientes investigaciones tecnológicas. Con un nuevo y revolucionario diseño de absorción de impactos de la jaula del tourbillón, su mecanismo inédito, el calibre 2896, superaba los límites de la alta tecnicidad. Aún así, el ADN del primer Royal Oak aparece perfectamente delineado en sus formas.

Concept CW1
La última versión, presentada el año 2003, es el Royal Oak 15300. La principal novedad es que incorpora un nuevo movimiento manufactura: el calibre 3120. La reserva de marcha aumenta hasta 60 horas. El diámetro de la caja mantiene los 39 mm del original, pero crece hasta los 4,25 mm de grosor, en parte debido a la incorporación del segundero central. También encontramos pequeñas diferencias en la caja, brazalete y cierre. Las características e impresiones del Royal Oak 15300 las podréis leer en el Test que publicaremos dentro de unos días.
Audemars Piguet mantiene actualmente la fabricación del “Jumbo” bajo la referencia 15202. Debido a que el calibre 2121 es muy costoso de producir, su precio supera en un 50% al del 15300. Además, el número de unidades producidas es muy bajo comparado con el 15300, por lo que hacerse con una de estas piezas es realmente complicado. Este calibre 2121 y el 2120 (sin fechador) también se utiliza en piezas de gama alta.
Cuarenta años son muchos, pero el Royal Oak ha logrando llegar a nuestros días como uno de los pocos iconos dentro de la alta relojería moderna. El efecto revolucionario que causó su aparición en el sector, no tiene igual. Elegante, discreto, austero y con carácter, el Royal Oak demuestra una polivalencia que permite satisfacer todas nuestras necesidades. Pertenece, con todo merecimiento, al selecto grupo de los relojes legendarios.

Watch-Test es una página web especializada en análisis y comparativas de relojes mecánicos de pulsera de alta gama y de lujo. Todos los artículos de Watch-Test son originales, independientes y exclusivos, escritos por editores referentes en el sector.


Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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