Baselword – 1ª parte: una historia de más de 100 años

Desde 1917, la feria de Baselworld ha sido el principal punto de reunión de la industria relojera mundial. Ante las últimas noticias que augura su desaparición, recopilamos su historia de más de un siglo.

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Baselword, Baselworld, Baselword. No hay tema más comentado en el mundo de la relojería que la explosión en mil pedazos de la histórica feria de Basilea a raíz de la salida de las principales firmas que aún creían en el proyecto de MCH. Entre el 14 y el 17 de abril, Rolex, Patek Philippe, Chanel, Tudor, Chopard y el grupo LVMH, incluyendo su División de Relojería (Hublot, TAG Heuer y Zenith) y Bulgari, han anunciado su decisión de abandonar Baselworld para integrarse en el nuevo salón que se celebrará en abril de 2021 en Ginebra junto al Watches & Wonders y la FHH. Si en 2018 la renuncia del grupo Swatch supuso el primer gran golpe, las últimas deserciones supondrán la práctica desaparición del evento anual más importante de la industria relojera.

Baselworld

El protagonismo que Baselword ha tenido en el desarrollo de la relojería es innegable, ofreciéndose durante más de un siglo como el marco perfecto para que el sector mostrara al mundo sus creaciones e innovaciones. Es por ello que ahora creemos oportuno dedicarle una serie de dos artículos dedicados. En el primero resumiremos su historia, mientras que en el segundo ahondaremos en los motivos que han llevado al The World Watch and Jewellery Show al borde del abismo. Empecemos.

Situémonos en plena Primera Guerra Mundial

Iniciada en 1914 y centrada en Europa, la llamada «Gran Guerra» involucró a todas las grandes potencias industriales y militares de la época, divididas en dos alianzas. No sin dificultad, Suiza mantuvo un estado de «neutralidad armada» durante el conflicto. Fue bloqueada por los aliados, por lo que sufrió algunas dificultades materiales. Sin embargo, debido a esta neutralidad, el hecho de tener una economía desarrollada, y de situarse en el centro de los Alpes, punto casi equidistante de los grandes centros económicos europeos, la guerra permitió el crecimiento de la industria suiza.

Cartel inaugural de la Schweizer Mustermesse

Cartel inaugural de la Schweizer Mustermesse

Un año antes del fin del conflicto bélico, el 15 de abril de 1917 nació la Schweizer Mustermesse Basel (MUBA), una feria de muestras en la que se presentaban los productos de la industria suiza. El sector de la relojería y la joyería, que ya era un pilar importante de la economía suiza, formó parte del Muba desde su primera edición con 29 firmas sobre un total de 831 expositores de diferentes áreas empresariales suizas. Marcas como Tissot, Longines o Ulysse Nardin estuvieron presentes en esa primera edición. El Muba tuvo un éxito inmediato, recibiendo en 1917 más de 300.000 visitantes y generando para los expositores unos ingresos de más de 20 millones de francos suizos.

Schweizer Mustermesse

La Schweizer Mustermesse, en su primera ubicación en el Casino de Basilea

En los años siguientes el evento fue atrayendo a más y más fabricantes de la industria relojera

En 1923 abandonó el Casino de Basilea para trasladarse al nuevo pabellón dedicado exclusivamente a la feria, ubicado en el que sigue siendo su actual emplazamiento. Este fue también el año en que Zenith participó por primera vez. Al año siguiente, se fundó la Fédération Horlogère de la industria relojera, y la industria relojera suiza despegó seriamente, de lo que el desarrollo fue rápido.

Schweizer Mustermessee, 1942

La Schweizer Mustermesse se traslado en 1923 a la Messeplatz (1930)

En 1926 se construyó la primera sala dedicada solo a relojes y joyas, donde se descubrió el primer movimiento automático. A partir de 1931, se le dio su propio espacio dentro del MUBA, en el área que hoy es el pabellón 1, bajo el nombre de Schweizer Uhrenmesse o Swiss Watch Fair. En muchos sentidos, ese año fue el inicio de la historia de Baselworld tal como hoy la conocemos.

Este mismo año se fundó ASUAG («Allgemeine Schweizerische Uhrenindustrie AG», un conglomerado creado con la ayuda del gobierno y los bancos suizos) como resultado de una crisis que había afectado a la industria relojera suiza entre las dos Grandes Guerras causada en gran parte por la depresión. ASUAG representó el punto de partida de lo que, a través de fusiones, compras y conglomerados, se convertiría primero en ETA, luego en SSIH (1983) y finalmente en SMH (en 1985) antes de transformarse en el Swatch Group de hoy, un imperio de relojes sin igual que ahora totaliza casi 190 empresas en todo el mundo.

Stand de Zenith en Baselworld en 132

Stand de Zenith en la Schweizer Uhrenmesse, 1932

La Feria de Basilea fue particularmente importante durante el período de entreguerras cuando decayó el interés por la relojería. El gobierno suizo financió muchas iniciativas para mantener el interés, pero nada resultó tan relevante como la feria de Basilea. En los años siguientes creció rápidamente: Patek Philippe expuso por primera vez en 1932, Heuer en 1934, y Rolex, que había lanzado dos soluciones innovadoras, la caja Oyster y su propio movimiento automático, debutó en 1939. En 1934 se construyó el pabellón 5.

Baselworld en 1947

Schweizer Uhrenmesse, 1947

En la década de 1950, Basilea se asentó definitivamente como la feria más importante de la relojería suiza, el evento donde se presentaban las principales novedades e innovaciones de la industria. El icónico Submariner de Rolex se lanzó en la edición de 1954. Este no fue el primer reloj de buceo moderno, ya que Blancpain había presentado un año antes el Fifty Fathoms. Ese mismo año se abrió el Hall 2, reconocido por su hermosa arquitectura.

Baselworld en 1954, con el recién construido Hall 2 a la derecha

Baselworld en 1954, con el recién construido Hall 2 a la derecha

Durante gran parte de su historia, el evento solo estuvo abierto a expositores suizos

Esto significó que gran parte de la revolución del cuarzo no se presentó en Basilea, ya que marcas como Seiko no pudieron exhibir sus relojes. Por increíble que parezca ahora, el Seiko Astron no se exhibió en Baselworld a pesar de ser uno de los relojes que redefinió la industria. En 1970, varias compañías suizas ya mostraron sus propios relojes de cuarzo para competir con los fabricantes japoneses.

Schweizer Uhrenmesse, 1973

Schweizer Uhrenmesse, 1973

Fue en 1972 cuando Baselworld se internacionalizó, y desde 1973 admitió por primera vez a relojeros de Reino Unido, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y España. Ese mismo año, la feria pasó a llamarse Europäische Uhren- und Schmuckmesse (Salón Europeo de Relojería y Joyería).

Schweizer Uhrenmesse, 1973

Europäische Uhren- und Schmuckmesse, 1973

En 1972 Audemars Piguet presentó en la feria su revolucionario reloj deportivo de lujo, el Royal Oak. Anteriormente, el acero se había reservado para modelos deportivos más baratos, y se predijo que el Royal Oak tendría un negro futuro teniendo en cuenta que su diseño se consideró bastante extraño y que era mucho más caro que cualquier otro reloj de acero del mercado. Al principio parecía que los críticos acertaban, pero la decisión de Audemars Piguet de implementar un movimiento de cuarzo y lanzarlo en varios metales hizo que el el Royal Oak despegara para acabar convirtiéndose en el mito que es hoy en día.

Audemars Piguet Royal Oak, 1972

Audemars Piguet Royal Oak, 1972

En 1983, el show había crecido tanto que se decidió separarlo por completo del Muba

El nuevo evento independiente se bautizó como Basel 83. Fue el año en que se unió Breguet y el año en que Swatch lanzó su innovador reloj de cuarzo fabricado en plástico bajo un sistema de producción totalmente automatizado, un hecho clave que salvó la debilitada industria relojera suiza debido a la crisis del cuarzo. En esta etapa, el enfoque internacional había pasado a primer plano, y la industria suiza representaba menos de un tercio de los 1.550 expositores.

Swatch

Debut del Swatch en 1983

En Basel 86 fueron admitidos los primeros expositores no europeos, por lo que se convirtió en un evento verdaderamente internacional. Esto condujo a un aumento muy rápido en el número de visitantes y expositores, que a partir de 1995 se reflejó en el nuevo nombre de World Watch and Jewellery Show. Ahora la feria de Basilea era realmente la feria de relojes y joyas más grande e importante del mundo.

Basel 87

Basel 87

Antes, 1991 supuso un antes y un después: Cartier y otras cuatro marcas, Baume & Mercier, Gérald Genta, Daniel Roth y Piaget (que más tarde se convirtieron en Richemont), abandonaron Basel y fundaron el SIHH (Salon International de la Haute Horlogerie), exponiendo en el Palexpo de Ginebra. Fue su elección para crear una atmósfera muy exclusiva donde únicamente tenía cabida la alta relojería, alejándose así de la caótica masificación que suponía Basel. En 2001, A. Lange & Söhne, IWC y Jaeger-LeCoultre también abandonaron la feria porque su grupo LMH fue adquirido por Richemont, uniéndose al SIHH.

Lateral Hall 1, Baselworld 1999

Vista lateral del Hall 1, Baselworld 1999

Debido a su creciente popularidad, en la década de los 90 se estudió la posibilidad de su traslado a un nuevo lugar en las afueras de Basilea. Esta propuesta se enfrentó a muchas críticas que, finalmente, provocaron que se mantuviera en el mismo emplazamiento aunque acometiendo una profunda renovación. En 1999, el rediseño del pabellón 1 previsto por Theo Hotz y sus arquitectos ya era completamente funcional, agregando 36.000 metros cuadrados adicionales y permitiendo que los stands fueran de tres pisos.

En 2003, la feria cambió de nombre a lo que hoy conocemos como Baselworld

Ese año ya comprendía 160.000 metros cuadrados y recibió 89.000 visitantes. En 2007 superó por primera vez los 100.000 visitantes. En 2013, en pleno apogeo, Baselworld acabó de completar la reconstrucción del pabellón 1 por un importe de 430 millones de francos suizos, agregando una tercera planta al edificio que permitió a las empresas relojeras construir stands de tres pisos en la planta baja y  de dos pisos en el segundo piso. De los 1.460 expositores de la feria, 1.000 de ellos construyeron nuevos stands. Por ejemplo, los gemelos de Rolex y Tudor costaron por sí solos 30 millones de francos suizos. La asistencia llegó a 122.000 personas, disparándose hasta casi 150.000 en 2014, con 1.500 expositores llegados de 40 países.

El nuevo aspecto de la Messeplatz al inaugurar Baselworld 2013

El nuevo aspecto de la Messeplatz al inaugurar Baselworld 2013

En el período comprendido entre 2011 y 2013 se llevaron a cabo importantes trabajos de modernización. Los arquitectos Herzog & de Meuron (firma de arquitectura suiza también responsable del «Nido de pájaro» olímpico de Beijing) crearon una superficie bruta de 140.600 metros cuadrados que necesitó una inversión de unos 430 millones de francos suizos. Esta es la inversión más grande que se haya hecho en Suiza.

Pero la estrella de Baselworld empezó a languidecer a partir de 2015

Los motivos, tal como explicaremos en el siguiente artículo de esta serie, son múltiples: errores en las decisiones de los organizadores (MCH Group) y factores estructurales se unen al punto de inflexión y decrecimiento que afectan a toda la industria relojera en general. En 2017 había perdido 850 expositores respecto al 2015, lo que significaba un 57% menos. La mayor caída se produjo en 2018: 650 de los 1.300 expositores del año anterior no regresaron. Y lo que es más significativo, 90 de los 220 expositores de firmas relojeras suizas, una caída del 41%. Por su parte, la asistencia descendió en tres años desde los 150.000 del 2014 hasta los 106.000 del 2018, año en que la duración de la feria se redujo en dos días. Los rumores empezaban a dispararse. Pero a pesar de estos malos datos, se cuentan por cientos las marcas presentes en Baselworld, que se sustentaba sobretodo en cuatro grandes patas: Rolex, Patek Philippe, Swatch Group y Grupo LVMH. Mientras estuvieran ellos, Baselworld resistiría. Para la edición 2018, se cerraron el Hall 1.2, Hall 4, Hall 5 y la mitad del Hall 2, mientras que en Baselworld 2019 sólo se necesitaron el Hall 1, Hall 5 (ahora llamado Hall 1 sur, donde exponen los relojeros independientes) y Hall 4 (China y Hong Kong). Por primera vez, la joyería entra en el edificio principal al cerrar su habitual ubicación en el Hall 3.

Baselworld

Los pabellones de Baselworld, antes del inicio de la crisis

La primera gran mina de profundidad estalló el 30 de julio de 2018 cuando el grupo Swatch confirmó que abandonaba Baselworld, llevándose consigo a todas sus marcas y crear su particular salón, el Time to Move. De un plumazo desaparecen Breguet, Harry Winston, Blancpain, Glashütte Original, Jaquet Droz, Léon Hatot, Omega, Longines, Rado, Union Glashütte, Tissot, Balmain, Certina, Mido, Hamilton, Calvin Klein, Swatch y Flik Flak. Michel Loris-Melikoff, el nuevo director gerente de Baselworld desde el 1 de julio de ese año, no empezaba con buen pie. La anterior directora era Sylvie Ritter, que después de 15 años al frente de la feria decidió buscarse nuevos retos. Quizás vio lo que se le venía encima y optó por saltar del barco antes de chocar contra su primer iceberg.

Stands en el Hall 1.0 de Baselworld 2015 vs 2019

Stands en el Hall 1.0 de Baselworld 2015 vs 2019

Ese mismo año abandonaron también Raymond Weil, Corum y Maurice Lacroix. En 2019 fueron Breitling, Seiko y Casio, mientras que este 2020 han sido Gucci, H. Moser & Cie y MB&F y Bulgari. La puntilla definitiva es la marcha en bloque de Rolex, Patek Philippe, Tudor, Chanel y Chopard, a las que se han sumado tres días después las firmas de LVMH, o sea, Bulgari, TAG Heuer, Hublot y Zenith, que fundarán un nuevo salón conjuntamente con el Watches & Wonders (ex-SIHH) y la Foundation Haute Horlogerie (FHH), coincidiendo en las misma fechas y en )el mismo lugar: principios de abril en el Palexpo de Ginebra.

En los próximos meses iremos conociendo más sobre el nuevo salón, su nombre, enfoque y organización, qué marcas se suman al carro, y cómo y en qué medida se integrarán y sincronizarán con el Watches & Wonders en la que será la única gran cita de alta relojería.

No deberíamos finalizar esta crónica sobre la historia de Baselworld sin analizar las causas que han desencadenado el naufragio de la histórica feria y sus consecuencias. Sobre ello escribiremos en el segundo artículo que pronto publicaremos.

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, el autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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