Test – Blancpain Villeret Pulsometer Flyback Chronograph

\\ WT REF 21023 Se lee en 5' 55''
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En la pasada feria de Baselworld 2014, Blancpain nos presentó su nuevo calibre manufactura F385, un movimiento automático cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical que late a una frecuencia de 36.000 alternancias por hora (5 Hz). Después de debutar en el interior del Fifty Fathoms Bathyscaphe Cronograph, este mecanismo se nos ofrece ahora dando vida a un guardatiempos de diseño clásico, el Villeret Pulsometer Flyback Chronograph.

Lo primero que nos llama la atención es que, a pesar de su indiscutible porte clásico, su diámetro alcanza los 43,60 mm, un tamaño poco usual en este tipo de guardatiempos que tiene su razón de ser en permitir ofrecer una esfera muy bien proporcionada y equilibrada, unas cualidades de las que muchas veces carecen relojes de similares características. Fabricada en oro rojo, la caja mantiene el doble bisel típico de los Villeret. Los pulsadores cronográficos se sitúan a las 2 y 4 horas, acompañando a la pequeña corona estriada que luce el logo de la firma.

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La esfera ligeramente abombada exhibe una elegancia y nitidez sencillamente encomiables, presidida por el espectacular esmaltado Grand Feu y los numerales romanos vaciados que son ya signo de identidad de los nuevos Villeret. El esmaltado Grand Feu puede considerarse como la máxima expresión de la sofisticación en la esfera de un reloj de corte elegante. Solo los más iniciados apreciarán esta obra de arte en la esfera del Villeret, lo cual implica que estamos ante un gran reloj de apariencia discreta, algo que sin duda valoran y buscan sus futuros propietarios.

La ausencia de las posiciones horarias a las 3 y 9 horas permiten a los minimalistas contadores, de 30 minutos y 12 horas respectivamente, lucir un diámetro que armoniza a la perfección con el resto de la esfera. El anillo perimetral exterior presenta una escala pulsométrica de indudable reminiscencia vintage. Esta función sirve para comprobar una frecuencia cardíaca de forma fácil y rápida, siendo un instrumento utilizado por los médicos hasta mediados del siglo pasado. En lugar de medir el pulso contando el número de latidos del corazón durante un periodo de 60 segundos, el pulsómetro permitió a los médicos tomar el pulso a sus pacientes de forma más rápida. Con un cronógrafo normal, se contaban los latidos durante un período de generalmente 15 segundos y se multiplicaba el resultado por cuatro. El pulsómetro funciona de manera diferente: el médico inicia el cronógrafo y lo detiene de nuevo al contabilizar exactamente 30 latidos del corazón. El resultado obtenido mediante la trotadora central de la función cronográfica, nos indica las pulsaciones por minuto sin necesidad de cálculos adicionales. La mayoría de las escalas de los pulsómetros comienzan con las palabras «gradué pour 30 pulsations», como el Montblanc Meisterstück Heritage Pulsograph o el Longines Asthmometer-Pulsometer Chronograph«Calibrated for 30 pulsations« o «Base 30», como es el caso del Villeret que hoy nos ocupaAlgunos pulsómetros implementan una graduación con base 15, por lo que la medición sería el doble de rápida.

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Las elegantes manecillas lanceoladas de horas y minutos están esqueletadas, al igual que el contrapeso de la trotadora central. Las pequeñas agujas de los contadores, en cambio, son de un sencillo tipo bastón en consonancia con la simplicidad de dichos subdiales. Todas ellas están fabricadas en oro rojo. El nombre de la marca y el logotipo aparecen en la mitad superior de la esfera, mientras que la mitad inferior cuenta con la ventana de la fecha a las 12 horas y el término «Flyback» justo encima.

Como ya os hemos avanzado, en su interior encontramos el nuevo calibre manufactura F385, un movimiento automático cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical, además de implementar una espiral de silicio que le confiere su propiedad amagnética. Sustituyendo al F185 (el calibre 1185 de Frederic Piguet), presenta 50 horas de reserva de marcha mientras vibra a una rabiosa frecuencia de 36.000 alternancias por hora (5 Hz), una significativa diferencia respecto a las 21.600 alt/hora del F185. Además presenta un diámetro bastante mayor, pasando de 11’5 a 13 líneas. Respecto al grosor, sus 6’6 mm sobrepasan los extraordinarios 5’5 mm del 1185, pero sigue siendo una excelente medida que repercute positivamente en la comodidad final del reloj.

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Visible gracias al cristal de zafiro que cierra la trasera, la masa oscilante fabricada en oro rosa destaca poderosamente, luciendo un delicado grabado en panal de abeja. Un solo «pero» a este mecanismo: ya en el artículo referente al Fifty Fathoms Bathyscaphe Cronograph comentábamos cierta austeridad en los acabados de los puentes. Aunque en ese caso podemos aceptar el atenuante de ser un reloj de marcado carácter deportivo, en un guardatiempos clásico como es el Villeret resulta imprescindible ofrecer un adecuado nivel de decoración. A pesar de ello, mantengo la esperanza de que las unidades que se entreguen implementen en la superficie de los puentes el acabado Côtes de Genève tal como se aprecia en las imágenes que nos ofrece la web de Blancpain.

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El conjunto consigue una hermeticidad de 30 metros. Aunque no es una buena cifra, el hecho de ser un guardatiempos de uso formal hace que sea suficiente para poder lavarse las manos con total tranquilidad. Este reloj con referencia 6680F-3631-55B se entrega con una correa de aligator marrón, el color ideal para combinar con el oro rojo. Opcionalmente, se puede elegir que se acompañe de una pulsera milanesa de oro rojo, aunque a costa de un encarecimiento considerable del precio final (ref. 6680F-3631-55MMB). Personalmente, la correa de aligator es la elección ideal.

Pros

  • Elegancia. A pesar de que su tamaño tiene unos milímetros extras sobre lo que correspondería a un reloj clásico, su vocación es evidente. Las proporciones y equilibrio de la esfera son casi inmejorables, mientras que el oro rojo y la correa de aligator le confieren una excepcional calidez que hace destacar el esmaltado. La estética resultante es una mezcla perfecta entre modernidad y clasicismo.
  • Acabados esfera. Impecables, gracias al esmaltado Grand Feu, los numerales romanos pintados y las delicadas manecillas esqueletadas. Algunas voces comentan que echan de menos los números aplicados que implementaban los Villeret, pero personalmente soy un gran fan de la solución que nos ofrece Blancpain en sus últimas creaciones mediante una tipografía sumamente personal y atractiva.
  • Legibilidad. Otra característica que ya viene siendo habitual en los últimos Villeret. La elección de una caja de casi 44mm permiten implementar en la esfera todas las indicaciones de forma holgada, lo que junto a su estética minimalista logra ofrecer una facilidad de lectura excelente, ayudada a su vez por el perfecto contraste conseguido entre la esfera blanca y los numerales negros.
  • Calibre. El nuevo movimiento manufactura F385 ofrece un nivel técnico excelente: cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical, espiral de silicio, reserva de marcha de 50 horas, 36.000 alternancias por hora, un espesor contenido de 6,65 mm… Blancpain ha hecho un buen trabajo.

Contras

  • Austeridad en los acabados de los puentes del calibre. Apreciación totalmente subjetiva, pero creo que una pieza de este nivel merecería ese punto extra.
  • Tamaño. Aunque para mi muñeca no sea un punto negativo, reconozco que los 43,60 mm puede representar un inconveniente para los posibles interesados… a pesar de que gracias a ello se logra una esfera de perfecta armonía.
  • Ausencia de una versión en acero, lo que limita enormemente el acceso a esta pieza debido al enorme encarecimiento por el uso del oro. Lástima, porque además, el acero es un material habitual en la colección Villeret. Por ejemplo, y para compararlo con un reloj de características similares, encontramos el Villeret Chonographe Monopoussoir, que además incluye calendario y fase lunar.
  • Escasa polivalencia marcada por su estética clásica y, otra vez, por el oro.

Ya avisamos en el artículo resumen correspondiente, que Blancpain era una de las firmas que más nos impresionaron en Baselworld gracias a las nuevas referencias Villeret 8 joursCarrousel Phases de LuneQuantième Perpétuel y Tourbillon. El Pulsometer Flyback Chronograph sigue la misma línea estética con la gran novedad de implementar la última novedad técnica de Blancpain, el calibre F385, consiguiéndose ofrecer como una pieza muy a tener en cuenta. Su precio recomendado de venta al público es de 25.100 €.


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, el autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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