Hace tan solo tres días, el lunes de esta misma semana, compartíamos con vosotros el vídeo producido por  Christophe Claret para la presentación previa de la novedad que esta manufactura tiene preparada para este 2013: el Kantharos, y que tendremos el placer de descubrir en directo en la visita que tenemos concertada con ellos a finales de este mes con motivo de la celebración de Baselworld. Todo apunta, según los propios indicios que facilita la manufactura en su nota de avance, que se tratará de un cronógrafo monopulsante dotado de un mecanismo de fuerza constante destinado a homogeneizar el par de fuerza entregado al movimiento y, de este modo, aumentar la estabilidad en la marcha del guardatiempos.

Desde que iniciamos nuestra actividad en la red, os hemos ido presentando en detallados artículos las distintas novedades que este maestro relojero independiente ha creado y que han sido, por orden cronológico, el X-TREM-1 y el Soprano. Pero como muchos de vosotros ya sabréis, la tradición relojera de Christophe Claret se remonta a unos origenes muy anteriores a la creación de watch-test. Es por este motivo que hemos pensado que resultaría más que adecuado realizar un breve paseo por sus distintas creaciones que, dado el artesanal proceso que suponen, son ciertamente escasas en número a la vez que numerosas en sus genialidades.

CHRISTOPHE CLARET: EL MAESTRO RELOJERO.

Nacido en 1962 en el seno de una família burguesa de Lyon, su primer contacto con la relojería tiene lugar a la temprana edad de 14 años cuando, fruto de la casualidad, visita los talleres de un restaurador de relojes. Desencadenada su curiosidad y puesto todo el empeño en su, desde entonces, principal objetivo, Christophe Claret todavía no ha cumplido los 20 años de edad cuando obtiene su título de Diplomado por la Escuela de Relojería de Ginebra prolongando su formación por un año bajo la tutela del prestigioso “cabinotier” Roger Dubuis.

Finalizado este proceso de aprendizaje, Claret regresa a su ciudad natal para instalar en la casa familiar el que sería su primer taller de relojería, adquiriendo de manera lenta pero constante todos los materiales y herramientas que precisa en los mercadillos de Ginebra y Lyon. Durante este período de tiempo, Christophe Claret se especializará en la reparación de piezas antiguas, dedicando parte de su tiempo a perfeccionar las técnicas de acabado y a la creación de relojes esqueleto.

En 1987, a la edad de 25 años, acude por primera vez al Salón de Basilea coincidiendo allí con una persona que iba a cambiar su vida. Rolf Schnyder es un industrial suizo que acaba de adquirir Ulysse Nardin e, impresionado por un guardatiempos con repetición de cuartos con “jacquemart” creado por el joven Claret, le encarga la producción de veinte calibres de repetición de minutos con “jacquemarts” San Marco. Aquí es precisamente donde se origina el éxito de este relojero que, tras haber creado su primera sociedad en La Chaux-de-Fonds, funda la Manufactura Claret que tan solo precisará de una década para convertirse en uno de los centros de referencia en el campo de los calibres mecánicos con complicaciones.

Reconocidas manufacturas de prestigio solicitan los servicios de la recientemente creada Manufactura Claret en busca de sus complicaciones. Ulysse Nardin, Franck Muller, de Grisogno, Jean Dunan o Harry Winston se encuentran entre ellas. Como consecuencia de estas solicitudes, Christophe Claret decide reformar su sociedad, actualizándola y adaptándola a sus necesidades actuales y a la proyección adecuada. Así, en 1999 adquiere en la ciudad vecina de Le Locle, una antigua casa solariega que había pertenecido al mítico relojero Urban Jürgensen, y traslada allí sus talleres. Posteriormente, en el año 2002, realizará la primera ampliación de las instalaciones con un anexo de 500 m², a la que seguirán una segunda con la misma superficie en 2003 y, finalmente, la última hasta la fecha, en 2008, con una superficie de 1.000 m².

A lo largo de todos estos años Christophe Claret continúa su actividad creando piezas y movimientos para otras manufacturas, pero también y desde siempre, se dedica a la manufactura de guardatiempos firmados con su nombre. Se trata de piezas únicas, muchas de ellas inéditas para el público en general, que van destinadas a exclusivas demandas de ciertos coleccionistas fascinados por la maestría del relojero. No será hasta el año 2009 y con motivo del vigésimo aniversario de la Manufactura, que las creaciones de Claret llegarán a un mercado de carácter más público con el lanzamiento del DualTow.

Actualmente, Christophe Claret representa una de las pocas manufacturas independientes de Alta Relojería que albergan bajo un mismo techo el proceso al completo – diseño, desarrollo y fabricación – de la creación de un guardatiempos.

LA MANUFACTURA.

Las creaciones de Alta Relojería de Christophe Claret están integradas por una media de 450 componentes. Queda patente a la vista de este dato que la precisión es, sin lugar a dudas, uno de los parámetros irrenunciables y elemento clave en el acabado de sus piezas. Es por este motivo que este Maestro Relojero no solo invierte año tras año en avanzadas herramientas de producción, sino que adicionalmente crea sus propias máquinas-herramienta bajo el nombre de Christophe Claret Engineering.

Máquina de corte por láser “Flashcut Laser”

Entre estas máquinas-herramienta destacan, por ejemplo, la destinada al corte por láser conocida como Flashcut Laser y que permite alcanzar una calidad, precisión y velocidad de corte diez veces superior a lo considerado como convencional, o la de reciente incorporación consistente en un CNC de 16 ejes simultáneos, cuyo diseño y ajuste han requerido de tres años de trabajo, y que actualmente se emplea en la fabricación de las platinas y cajas de mayor complicación de la manufactura.

A pesar de este elevado nivel en lo que a tecnología se refiere, Christophe Claret no sacrifica en lo más mínimo la labor artesanal, más aún hablando de Alta Relojería, que tan solo la mano del hombre puede aportar. Los nuevos modelos nacen en la oficina técnica de la manufactura para, posteriormente, pasar el testigo a los talleres en los que los cientos de componentes de cada uno de los calibres cobran vida gracias a una perfecta combinación de alta tecnología y artesanía. Gran parte de estas actividades se realizan exclusiva e ineludiblemente a mano: achaflanado, guillocheado, grabado y esmaltado son algunos de los trabajos previos al acabado final, aquel que corresponde a los relojeros en el ensamblaje de las distintas piezas del movimiento. Finalmente, todos los componentes se controlan y ajustan en el taller THF (Test de Homologación y Fiabilidad) y reciben el certificado de producción.

Por si la atención recibida por todas y cada una de las creaciones de Claret en el proceso anterior no es ya implícitamente de una extremada complicación, mención a parte merecen aquellos guardatiempos que implementan mecanismos de sonería. La calidad de los timbres, la frecuencia y la duración de las notas así como los intérvalos existentes entre ellas son comprobados por ordenador para, posteriormente, ser sometidas de manera individual cada uno de los relojes al exigente control de calidad que supone la comprobación por el propio Christophe Claret.

LAS COLECCIONES.

Tres son las líneas que representan a cada una de las colecciones que actualmente conforman el catálogo de la Manufactura Claret, integradas cada una de ellas por dos guardatiempos: la Línea Complications Traditionnelles (modelos Adagio y Soprano), Línea Montres Extrêmes (modelos DualTow y X-TREM-1) y, finalmente, la Línea Montres Ludiques Interactives cuyos componentes son el 21 Blackjack y el Baccara.

Estas tres colecciones son totalmente ajenas a aquellos guardatiempos que antes comentábamos, exclusivos y confidenciales reservados para ciertos coleccionistas, bajo demanda. No obstante dicha confidencialidad existen algunas de estas piezas a las cuales sí existe acceso, aunque este sea únicamente a modo de acceso a ciertas imagenes. Entre ellas podemos encontrar el Tourbillon de la Roche cuya creación se debe a la celebración de la adquisición por parte de Christophe Claret del Castillo de la Roche, en la región de Besançon; o el Reloj Dragón elaborado sobre el modelo de un cinturón de samurai en plata con dos dragones grabados adquirido durante una subasta.

Línea Montres Extrêmes.

Representó la primera colección “pública” de Christophe Claret con la presentación en el año 2009 del modelo DualTow, un cronógrafo monopulsante planetario con sonería y dotado de un mecanismo de tourbillon. Revolucionario en su conjunto, destaca por la peculiar implementación de las indicaciones de horas y minutos por ventanilla conducidas por un sistema de correas en sustitución de la habitual combinación de ruedas y agujas. Otros detalles, demostración de las habilidades y capacidades de la manufactura, hacen de este guardatiempos una pieza realmente especial como, por ejemplo, un timbre que tintinea cada vez que se activa el pulsador del cronógrafo.

El DualTow original vio la luz en una Edición Limitada a 68 ejemplares, cada uno de ellos distinto del anterior por el revestimiento de la caja. De entre los distintos existentes, mención especial requiere el apodado con el sobrenombre de NightEagle, producido en 2010.

El segundo componente de esta colección, el X-TREM-1, representa uno de los guardatiempos de manufactura más reciente de la marca. Presentado en el año 2012, fue objeto de un detallado análisis en watch-test que podéis consultar aquí. En tres Ediciones Limitadas a 8 unidades cada una en función del material de la caja (titanio y oro blanco, titanio y oro rosa o titanio y platino), Christophe Claret sorprendió por incorporar un sistema inédito de indicación de horas y minutos retrógrados gobernado por el peor de los enemigos de la relojería mecánica: los campos magnéticos.

Completa el movimiento un tourbillon volante inclinado 30º apoyado sobre un doble rodamiento de bolas de cerámica que aumenta la resistencia a los golpes. La energía se acumula en dos barriletes: uno destinado al tourbillon y el segundo al tren de engranajes que desemboca en el sistema indicador de horas y minutos.

Línea Complications Traditionnelles.

Si, personalmente, tuviera que definir al primer componente de esta colección, el Adagio, utilizaría una combinación de dos términos que, a priori, puedan sonar contradictorios: clásico y vanguardista. Este modelo vio la luz durante el año 2011 y alberga un calibre formado por 455 componentes incorporando las funciones de manera ciertamente inusual: horas y minutos adoptan la típica configuración central mientras que los segundos se albergan en lo que podríamos definir como un pequeño segundero a las 9, por medio de una indicación en subdial o ventanilla según la versión.

Las indicaciones de este guardatiempos se completan con una fecha panorámica a las 6 y un segundo huso horario con indicador día/noche en dial subsidiario a las 2. Espectacular en todos los aspectos y por si lo anterior no fuera suficiente, el Adagio incorpora una repetición de minutos a petición de horas, cuartos y minutos; cuyos timbres catedrales están equipados con un dispositivo que evita que percutan en el momento en el que están vibrando.

Completa esta línea Complications Traditionnelles otro de los guardatiempos analizados ya en watch-test y que, hasta la presentación oficial del Kantharos durante la inminente edición de Baselworld, representa la última de las creaciones de la manufactura: el Soprano. Presentado en 2012, este reloj combina las que muchos coinciden en calificar como las más bellas de las complicaciones en relojería mecánica: un tourbillon de 60 segundos y una repetición de minutos con carillón Westminster. Poco que añadir al extenso artículo al que antes hacíamos referencia y que podéis leer aquí.

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Línea Montres Ludiques Interactives.

Sin lugar a dudas, la colección más “divertida” de Christophe Claret y que refleja la fascinación que este Maestro Relojero siente por el universo del juego. Ambos integrantes de esta colección hacen honor al sobrenombre con el que fue bautizada ya que se trata de dos guardatiempos que a la vez que lúdicos permiten que su portador interactúe con ellos de manera real.

Presentado en 2011, el 21 Blackjack constituye un verdadero casino en miniatura combinando micromecánica y precisión con el universo del juego: Black-Jack, ruleta y dados. Dos dados en miniatura de tan solo 1,5 mm de lado se alojan en una pequeña jaula ubicada en la carrura de la caja, a la altura de las 4, mientras que el reverso del reloj sirve como soporte para la ruleta, en la masa oscilante del rotor. Por último el Black-Jack implementado en el dial del reloj. En el hemisferio sur de la esfera se disponen cuatro ventanillas destinadas a albergar las cuatro cartas del jugador, mientras que el hemisferio superior es el responsable de acoger las tres ventanillas encargadas de mostrar las cartas correspondientes a la banca.

Los siete discos que sirven de soporte para cada uno de estos naipes están unidos a un resorte que se arma gracias al pulsador que se encuentra situado a la altura de las 9. Activado este pulsador los discos son inmovilizados al azar aunque de manera precisa. Cada nueva apertura, del jugador o de la banca, activa una sonería cuyo mecanismo se puede observar a través de una pequeña ventanilla lateral situada en la carrura a la altura de las 2.

El segundo integrante de esta colección es el modelo Baccara que, manteniendo los juegos de los dados y la ruleta, sustituye el Black-Jack por el Bacará. Por lo que respecta a los dos primeros, su implementación y construcción es prácticamente idéntica a la de su compañero de catálogo. Es precisamente en el juego de cartas, en su implementación y pulsadores de activación, donde encontramos las principales diferencias por lo que al mecanismo respecta. El Baccara se presenta en una caja, de titanio grado 5 ennegrecido con tratamiento PVD combinado con oro blanco, oro rosa o platino según la versión; con un diámetro de 45 mm y en tres ediciones limitadas a 9 piezas cada una.

Visible a través del cristal de zafiro y por encima del dial, aparece la sombra de un dragón o de un tigre tallada con láser sobre una placa de jade o de titanio negro. El último detalle lo encontramos por encima del cristal de zafiro, aunque no se percibe a simple vista. Al soplar sobre el dial, el vaho producido provoca la aparición durante algunos segundos del ideograma chino de la suerte, gracias a un proceso de metalización del cristal de zafiro desarrollado especialmente para la manufactura.

Según os comentaba al inicio de este artículo, Baselworld será de nuevo el escenario elegido por Christophe Claret para la presentación de su nueva creación, el Kantharos. Si bien por defecto cualquier incorporación al catálogo de esta manufactura ya resulta implícitamente atractivo, debo reconocer que, personalmente, esta pieza en concreto y a juzgar por lo que he podido observar en el video de promoción despierta aún más, si cabe, mi curiosidad.


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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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