En relojería, como en casi todos los sectores industriales o tecnológicos, vivimos una continua evolución sobre una base que generalmente permanece inalterada. Un ejemplo claro de ello y cercano a todos nosotros son los motores de combustión que mueven nuestros automóviles. Han evolucionado enormemente con la implantación de componentes electrónicos y con la utilización de materiales avanzados, pero el esquema de funcionamiento sigue siendo el mismo que cuando se inventó.

Un reloj mecánico se basa en un esquema inicial prácticamente inalterado que consiste en implantar una fuente de energía (barrilete), una transmisión (tren de engranajes) y un freno/regulador (conjunto escape/volante/espiral) en una superficie (platina) generalmente redonda y a veces cuadrada o rectangular.
Pero llega el año 1980 y Corum asombra a todo el mundo con su primer movimiento “baguette”. Los elementos son los mismos pero su implantación es totalmente lineal. A nivel práctico no aporta ventaja alguna con los esquemas convencionales, pero a nivel estético permite diseñar unos relojes que se apartan de la norma. Con este sistema, Corum puede realizar un reloj prácticamente transparente ya que su mecanismo no se soporta en una base, sino en un estrecho puente que enlaza los dos extremos de la caja.
Corum Golden Bridge Automatic back
Desde 1980 hasta hoy en día, todas las variantes y evoluciones de este mecanismo han sido de carga manual. Algo lógico si tenemos en cuenta que el mecanismo de carga automático se basa en un rotor circular que oscila con nuestro movimiento y acumula energía. Si aplicas esto a un movimiento “baguette”… pues adiós la gracia.
 Ante esto, Corum se plantea una pregunta poco habitual. ¿El mecanismo que genera energía tienen que ser necesariamente circular?… y parece que la respuesta es no. Así, este año en la feria de Baselworld, Corum ha presentado el primer movimiento mecánico en forma de baguette. La solución es absurdamente lógica: montamos un carril longitudinal, a través del cual, con la inercia generada por nuestro movimiento, se desplaza una masa de gran densidad. Para conseguir la masa específica más elevada posible se recurre al platino, más pesado que el oro utilizado parcial o totalmente en los rotores convencionales.
Este nuevo calibre de denominación CO313 esa formado por 194 componentes y al igual que los mecanismos convencionales más avanzados, recurre a un sofisticado sistema de volante de inercia variable. Los demás datos técnicos son bastante convencionales, pero extraordinarios para un mecanismo con este esquema: 28.800 alternancias por hora y 40 horas de reserva de marcha.
Corum Golden Bridge Automatic movement
De momento solo podemos acceder a esta maravilla tecnológica con el modelo Golden Bridge Automatic, que solo se realiza con caja de oro blanco o rosa, en una edición limitada a 70 y 130 unidades respectivamente. Esta es una práctica bastante habitual en relojería cuando las marcas presentan algún avance técnico que consideran importante. Pero no me cabe duda que pronto veremos Golden Bridge automáticos de producción regular. Y quien sabe, incluso puede que con caja de acero.
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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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