No hace muchos días en un artículo anterior os declaraba mi admiración por la manufactura de F.P. Journe. Hablaba entonces del Centigraphe Souverain y dejaba para más adelante el que para mí es la joya de la corona de Journe: el Chronomètre à Résonance.

El primer modelo de este guardatiempos fue presentado en el año 2000 y representó uno de los mayores desafíos en el campo de la relojería mecánica al utilizar el fenómeno natural de la resonancia, revolucionando los estándares establecidos y representar el Summa Cum Laude de la precisión mecánica en un reloj de pulsera.

Al igual que sucedía con el Centigraphe Souverain es particularmente difícil hablar de este reloj sin que su mecánica se convierta en el centro de atención del artículo. Quizás la frase anterior pueda llevaros a pensar que mi atracción por esta marca se limita a sus capacidades técnicas y a los calibres que desarrolla. Nada más lejos de la realidad, puesto que los diseños y acabados de sus diales, esferas y cajas son de una exquisita sencillez y elegancia, a la vez que permiten una polivalencia descomunal en el uso de los relojes. Adicionalmente los diámetros de las cajas son excelentemente contenidos entre los 38 y los 40 mm que, aunque a priori puedan parecer insuficientes para aquellos admiradores de los relojes más grandes, resultan completamente adecuados dado el escaso bisel que montan las cajas y el resultado visual que aportan al conjunto. El espesor de las cajas no es menos digno de mencionar ya que es siempre inferior a los 10 mm con la correspondiente comodidad de uso que aporta a las piezas de la manufactura.

La excelencia técnica de los calibres de la manufactura no eclipsa en absoluto a la importancia asignada a la componente de diseño estético de sus creaciones. Las dos colecciones principales de F.P. Journe son las conocidas Octa y Souveraine. Mientras que la primera implementa los calibres de remonte automático, la segunda lo hace con los de remonte manual. En ambos casos el procedimiento en la concepción de los guardatiempos es el mismo: en primer lugar se diseña el dial del reloj ubicando las indicaciones y las manecillas necesarias, a continuación se diseña y desarrolla el calibre de manera que se ajuste a las necesidades impuestas por la disposición de las indicaciones. Un dato curioso y que representa la enorme magnitud de la manufactura es que, todos los calibres que montan los relojes de la colección Octa (remonte automático) tienen exactamente las mismas dimensiones (30 mm de diámetro y 5,70 mm de espesor) sea cual sea la complicación que implemente la pieza.

Continuemos hablando del reloj que nos ocupa y, para ello, será necesario hablar del fenómeno de la resonancia.

La resonancia mecánica es un fenómeno natural por el cual dos frecuencias se armonizan. Todo cuerpo en movimiento transmite una vibración a su entorno, cuando otro cuerpo capta esta vibración absorbe su energía y vibra a la misma frecuencia. El cuerpo que emite las vibraciones se conoce con el nombre de “excitador” y el que absorbe la energía con el nombre de “resonador”. En realidad, el fenómeno de la resonancia no es atípico en absoluto sino todo lo contrario, forma parte de nuestra vida cotidiana y, quizás por este motivo, pasa desapercibido y apenas se le presta atención.

Las primeras investigaciones sobre este fenómeno aplicado a las ciencias relojeras tuvieron origen en el siglo XVIII con relojeros como Antide Janvier y Abraham Louis Breguet. Ambos detectaron y constataron los efectos negativos de estas ondas en los relojes de péndulo y efectuaron, de distinta manera, investigaciones orientadas a conseguir la utilización de este fenómeno en el funcionamiento de los órganos reguladores de los relojes.

La construcción del calibre del Chronomètre à Résonance equivale a dos movimientos completamente distintos, es decir, una parte del calibre alimenta las indicaciones de la izquierda en el dial, mientras que la otra hace lo propio con las indicaciones de la derecha. El movimiento está dotado pues de dos barriletes, dos trenes de engranajes, dos escapes y dos órganos de regulación independientes en lo que a contacto físico se refiere. El funcionamiento de los dos movimientos del calibre es el que ya comentamos en los distintos artículos correspondientes al reloj mecánico de nuestra sección de técnica.

En un calibre convencional existen una serie de factores externos y de origen natural que provocan que el órgano regulador varíe su amplitud de movimiento originando desviaciones, en adelanto o en atraso, de la indicación de la hora. En estos casos la única opción existente para sincronizar de nuevo el guardatiempos es actuar sobre la corona y fijar la hora correcta.

En el Chronomètre à Résonance, y siguiendo el fenómeno de la resonancia, cada uno de los dos volantes actúa de manera alternativa como excitador y resonador. En el momento en el que los dos volantes se mueven, entran en simpatía por el fenómeno de la resonancia y se ponen a latir en sentidos opuestos. Los dos volantes se respaldan el uno al otro proporcionando más inercia a su movimiento. Sin embargo, esta concordancia solo es posible si la diferencia de frecuencia de vibración entre ambos reguladores no es superior a 5 segundos al día de diferencia acumulada en seis posiciones.

El ajuste de este sistema es extremadamente delicado. Cuando un movimiento perturbador externo afecta al funcionamiento de un reloj mecánico tradicional tal y como comentábamos dos párrafos más arriba, esta misma perturbación produce en un reloj por resonancia, un efecto de aceleración (adelanto) sobre uno de los volantes, y al mismo tiempo, de ralentización (retraso) sobre el otro.

De manera progresiva los dos volantes vuelven el uno hacia el otro hasta que encuentran de nuevo su punto de concordancia y eliminan la influencia de la perturbación.

Como comentaba al inicio de este artículo, el Chronomètre à Résonance se presento por primera vez en el año 2000. Por aquel entonces implementaba el calibre FP Journe 1499-1 que se implementaba en una caja de 38 mm. En el año 2004 se presentó una segunda versión que montaba el calibre 1499-2, el primer movimiento fabricado en su totalidad en oro rosa de 18K, en una caja de 40 mm.

Chronomètre-a-Resonance

Colección “Limited Series” en Rutenio
Aquí se observa la distinta configuración de la indicación de la izquierda

En el año 2010 y con motivo de la celebración del décimo aniversario de este fabuloso guardatiempos apareció el calibre modificado 1499-3 de carga manual, que permitió una variación en las indicaciones del reloj. Mientras que en las dos primeras versiones los dos husos horarios independientes del dial eran representados del mismo modo, esta última interpretación implementaba una lectura de 24 horas para el indicador situado a la izquierda. Obviamente para esta reinterpretación fue necesario modificar el tren de engranajes de la mitad izquierda del calibre para que la aguja de las horas realizara un giro cada 24 horas en lugar de cada 12 horas.

Chronomètre à Résonance Collection

Modelo correspondiente a Collection Pièces de Collection. También con la configuración de dial anterior

Al igual que su predecesor del año 2004 la primera de las versiones disponibles corresponde a caja de platino y dial en oro blanco mientras que la segunda está completamente manufacturada en oro rojo. En ambos casos la caja puede ser de 38 ó 40 mm de diámetro y 9 mm e espesor.

Para acabar, un pequeño detalle digno de mencionar ya que en mi opinión es de los que añaden calidad y distinción técnica a un reloj. Os habréis fijado que la corona del reloj está ubicada a las 4 en punto de la caja ….. pues no. Fijaros mejor que la afirmación tiene trampa y es verdad solo a medias.

En realidad la corona ubicada a las 4 tiene dos posiciones. Si extraemos esta corona hasta la primera posición podremos remontar el calibre de carga manual. Si la extraemos hasta la segunda posición entonces podremos poner en hora ambas indicaciones, pero ¿cómo?. Pues si observáis con atención veréis que en la posición de las 12 hay una pequeña rueda la cual, al girar en un sentido sincroniza la hora de la indicación de la izquierda mientras que si la giramos en el sentido contrario sincronizará la indicación de la zona derecha.

Y una vez sincronizados las horas y los minutos de las dos esferas, ¿qué pasa con los segundos representados en los dos diales inferiores?. Presionando el pulsador localizado en la corona situada a las 4 vuelven de manera instantánea a cero ¿Quién da más?


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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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