Girard-Perregaux entra en el año 2012 con una de las complicaciones más bellas de la relojería: la repetición de minutos. Pero como suele ocurrir en casi todos los aspectos de la vida, lo bello es complicado de conseguir y la repetición de minutos no es una excepción. Para conseguir desarrollar correctamente un guardatiempos de este tipo es necesario aunar experiencia y destreza en varios campos, y los detalles son especialmente importantes en todos y cada uno de los componentes del reloj. No solo se requiere el know-how relativo a la mecánica de calibres sino que, además, cobra suma importancia el diseño, estructura y materiales de su continente. Excelencia mecánica y cualidades musicales de excepción forman la combinación capaz de engendrar una pieza de estas características.

El Girard-Perregaux 1966 Repetición de Minutos cumple, así mismo, con una importante premisa que, en mi opinión, es de suma importancia para un guardatiempos de este tipo: es elegante, sobrio y minimalista. De hecho, viendo su dial de no ser por la pequeña y delatora rúbrica ubicada encima del pequeño segundero a las 6, ¿quién se atrevería a decir que no se trata de un “simple” sólo hora?.

En otros artículo dedicados a relojes con esta complicación ya hemos comentado que, en su origen, los guardatiempos con repetición respondían a la necesidad de una indicación sonora para conocer la hora durante la noche, dada la ausencia de corriente eléctrica y la dificultad inherente de poder ver el dial. A día de hoy, la repetición de minutos a petición quizás haya perdido su función práctica original. Desde luego y sin lugar a dudas, lo que no ha perdido ni en la menor medida, ha sido el encanto y apreciación que le profesan todos los amantes de la relojería.

En este caso, el sonido se genera en un dispositivo que incorpora dos timbres circulares enrollados en el interior de la caja y de pequeños martillos que los golpean a intervalos regulares. El ajuste del conjunto es el proceso clave y más delicado del que depende el éxito final de esta pieza.
Para el desarrollo de este 1966 Repetición de Minutos, Girard-Perregaux ha trabajado principalmente sobre tres puntos de construcción de la caja. El diámetro del calibre y el diámetro interno de la caja están en perfecta sintonía, un ratio que garantiza una máxima resonancia. El fondo ha sido moldeado para aumentar el volumen de aire entre el movimiento y la caja, lo cual mejora sensiblemente la propagación del sonido. Finalmente, la parte inferior del fondo está diamantado, una operación que permite reducir las interferencias acústicas.
La caja de este guardatiempos está fabricada en oro rosa y tiene un diámetro de 42 mm. La esfera, en esmalte blanco, es un ejemplo de elegancia y sobriedad en un perfecto contraste con las agujas de tipo hoja azuladas y los índices aplicados en oro rosa.
El calibre que late en el interior de este 1966 Repetición de Minutos es el manufactura de remonte manual Girard-Perregaux E09-0001con unas dimensiones de 32 mm de diámetro y 5,36 mm de altura. El volante, de inercia variable, late a 21.600 alternancias por hora (3 Hz) y la reserva de marcha es de unas generosas 100 horas (más de 4 días). Lo que no se indica en la nota de prensa es el número de barriletes, ni el sistema utilizado, que monta este calibre para alcanzar esta reserva de marcha. Tampoco se hace mención sobre el hecho de que la repetición de minutos comparta la energía del movimiento base o disponga de un sistema dedicado.

Las indicaciones en el dial se limitan a horas, minutos y pequeño segundero a las 6, lo cual contribuye sobremanera a la nitidez exigible a la elegancia de la que debe disponer, y dispone, este tipo de guardatiempos.

Las características de la sonería con repetición de este Girard-Perregaux corresponden a dos martillos opuestos, de horas, cuartos y minutos. La regulación de la velocidad de sonería se consigue mediante un volante inercial, los contra-resortes son accesibles desde el lado de los puentes y el rastrillo de los minutos es de tipo invertido. Los timbres de la sonería son convencionales.
La correa está fabricada en piel de aligator de color negro (mate) y el cierre es del tipo ardillón fabricado, al igual que la caja, en oro rosa.
Obviamente, y como a buen seguro ya esperabais, el precio de venta recomendado de esta excelente pieza está acorde con su complicación: 223.000 €.
No se trata de una edición limitada pero, obviamente, sí numerada tal y como corresponde a una pieza de estas características.
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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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