Vaya por delante que el reloj sobre el que os voy a hablar es, en mi opinión particular, la perfección mecánica de la cronometría unida, además, a una elegancia sin parangón. Quizás sea una de las muestras más notables de lo que os comentaba Enric en un anterior artículo dedicado al Saxonia Annual Calendar de Lange: la alta relojería no es un coto privado de las manufacturas suizas.

El declive de la relojería germana se inicia al finalizar la segunda Guerra Mundial y no inicia su recuperación hasta que, con la caída del Muro, las fronteras físicas y políticas que durante años habían bloqueado su desarrollo desaparecieron por completo.

Glashütte Original, junto con A. Lange & Söhne, son quizás los máximos exponentes de este renacimiento y en muchas ocasiones la historia de las dos manufacturas se cruza, sobretodo en sus orígenes. Las ciudades de Dresden y Glashütte son las cunas de estas manufacturas germanas. Es muy posible que, de las dos, Lange sea la que más fácilmente se identifica con la alta relojería por su implícita elegancia y uso de materiales nobles.

Pero, ¿En qué sector ubicamos a Glashütte? Desde mi punto de vista, Glashütte Original es la marca que ha sabido aunar dos vertientes a través de sus colecciones y manufacturando relojes que van desde la elegancia más absoluta sin tener que utilizar siempre para ello los materiales más nobles como oro o platino, hasta la deportividad más extrema sin renunciar a un cierto toque de distinción. Muestra de lo que digo son las colecciones Senator y Senator Navigator, todo ello sin renunciar en la totalidad de sus creaciones de unos calibres manufactura de la más alta precisión y nivel de acabados.

Si hablamos de elegancia y de distinción cronométrica nuestro reloj es el Senator Chronometer. Presentado en Basel 2009, fue el primer guardatiempos de Glashütte Original con el certificado oficial de cronómetro. El término “cronómetro” sirve para identificar aquellos relojes que se caracterizan por su elevada precisión. Con el fin de identificarlos, los movimientos se someten a determinadas pruebas que son realizadas por instituciones independientes usando procedimientos de medición estandarizados. Como resultado de dichas pruebas, los relojes que incorporan a su nombre el calificativo de cronómetro sólo pueden ser aquellos que superan los ensayos y son merecedores del correspondiente certificado.

En Alemania, la certificación de los cronómetros de los relojes de pulsera está regulada por la Oficina Estatal de Pesos y Medidas de Turingia (LMET) y Sajonia (SLME). Los cronómetros alemanes deben superar una serie de rigurosas pruebas de precisión y rendimiento que, además, deben permitir el ajuste del reloj al segundo y que los controles de marcha se lleven cabo con el reloj ya montado en su caja.

El Glashütte Senator Chronometer conserva, por un lado, los rasgos de clasicismo y elegante sencillez de los anteriores modelos de la gama y, al mismo tiempo, añade novedades técnicas a los calibres y relojes de la manufactura. Nos encontramos pues, ante un reloj que aúna la tradición de Glashütte con las innovaciones técnicas de nuestra época.

Es realmente complicado el decidir por donde empezar a hablar de este reloj puesto que tanto su diseño como su mecánica son de una factura impecable. Puesto que me declaro un entusiasta de la mecánica de los calibres y debido a las innovaciones que en este aspecto presenta el Senator Chronometer, me permitiréis empezar por el calibre.

El calibre que late en el corazón de este guardatiempos es el ya existente 58-01 de carga manual de la manufactura, aunque modificado. Las indicaciones que permite implementar este movimiento en el dial del reloj son las horas, segundos, fecha panorámica, indicador día/noche e indicador de reserva de marcha. Cuando hablemos del dial profundizaremos más en todas ellas. Pero la verdadera innovación y excelencia de este calibre no radica en sus funciones transportadas al dial, sino en el sistema de sincronización que incorpora y que, sin lugar a dudas, supone las delicias de cualquier amante de la precisión.

 

Este sistema de sincronización consiste en que, al tirar de la corona del reloj y gracias al nuevo mecanismo de parada y puesta a cero de la aguja de los segundos, el movimiento se detiene y el segundero se sitúa en la posición inicial a las 12 horas. Hasta aquí, el funcionamiento se puede asimilar al ya existente mecanismo conocido como Zero Reset habitual de Glashütte.

Pero en este caso, y aquí radica la verdadera aportación innovadora de este rediseñado calibre, simultáneamente la aguja de los minutos se desplaza hasta el índice del siguiente minuto al que se encontraba en el momento de detener el reloj. Al girar la corona con el fin de sincronizar el reloj, el minutero se desplaza en intervalos que coinciden exactamente con las posiciones de los índices de los minutos ubicados en la esfera.

Os hago un pequeño resumen de mi particular periplo, que a buen seguro no será muy distinto del vuestro, cuando deseo ajustar la hora de uno de mis relojes sin parada ni puesta a cero del segundero. En primer lugar extraigo la corona hasta la posición de ajuste y, esperando a que la segundera esté cercana a la posición de las 12, giro la corona de manera que la manecilla de los minutos queda en lo que intuyo es la alineación perfecta con el índice que le corresponde. Entonces, cuando la segundera pasa por la posición de las 12, hay que hacer contracorona (girar ligeramente y aguantar la corona en sentido contrario a las agujas del reloj) de manera que la manecilla queda parada en la posición más cercana que pueda conseguir al cero. Y a esperar que la fuente que uso para la sincronización de mi reloj llegue a la hora, minuto y segundo deseados para volver la corona a su posición de reposo y que el reloj inicie su marcha (esperando que la aguja de los segundos, y posiblemente la de los minutos, no se vea afectada con el típico salto fruto del acople del engranaje del remonte). Obviamente, si el reloj dispone de parada de segundero (aunque la manecilla no vuelva a cero) la tarea se simplifica enormemente. Aún así la precisión del ajuste nunca será la deseada.

Es obvio que el hecho de tener que sincronizar este reloj se convierte en un verdadero juegos de niños si lo comparamos con los procedimientos habituales, tan cierto como lo es que desconozco ninguna otra manufactura que lo implemente en ninguno de sus modelos.

La esfera del Glashütte Senator Chronometer es plateada y de aire clásico ofreciendo un elegante y rico contraste con las agujas azuladas en forma de pera y pulidas a mano. En la parte exterior de la esfera y junto al bisel, un anillo en forma de carril y hecho a mano enmarca a los numerales romanos del dial, también realizados manualmente.

Dispuestas en el eje central de la esfera, se muestran las indicaciones de reserva de marcha, a las 12, y el pequeño segundero, a las 6, mediante dos subesferas enmarcadas como la principal, por un anillo en forma de carril. El indicador de reserva de marcha muestra la energía disponible del movimiento mediante la indicación de las horas restantes de funcionamiento.

Incluido en el subdial de la indicación de la reserva de marcha y en la posición de las 6, el movimiento añade un indicador día / noche. En el período comprendido entre las 6:00 am y las 6:00 pm el pequeño círculo que sirve como indicador es blanco, mientras que desde las 6:00 pm a las 6:00 am, es negro.

A la altura de las 3 se ha situado la característica fecha panorámica de Glashütte Original, objeto de otra de las mejoras de la manufactura en este calibre al estar dotada de un cambio preciso e instantáneo a media noche. Es en este punto donde personalmente hallo dos aspectos de vital importancia en este guardatiempos. El primero de ellos es el cambio instantáneo de la fecha que evita el molesto efecto que se produce durante las horas en las que se realiza la transición de un día a otro y en el que, de no saberlo a priori, es difícil conocer en qué día estamos. El segundo aspecto, de cariz estético pero de suma importancia en mi opinión, es que los dos discos portadores de los números correspondientes a las decenas y unidades de la fecha, están situados exactamente en el mismo plano (es más que habitual encontrar uno ligeramente por encima o por debajo del otro en otras manufacturas).

En la fabricación de la esfera, Glashütte ha recuperado una antigua tradición basada en la técnica conocida como “l’argenture grainée”. Esta técnica consiste en la aplicación de una pintura plateada esmerilada compuesta por una mezcla de agua, creta y madera sobre la superficie de latón de la esfera y posterior tratamiento de forma manual de una pasta compuesta por polvo de plata y agua.

La parte trasera de la caja permite observar, a través del cristal de zafiro antirreflectante, el calibre 58-01 de carga manual con los rasgos distintivos y propios de la manufactura: platina de tres cuartos, engastes de oro atornillados y puente del volante grabado a mano. Son destacables los engranajes planetarios que controlan la reserva de marcha de 45 horas.

La caja que alberga el movimiento del Glashütte Senator Chronometer, con unas dimensiones de 42 mm de diámetro y 12,3 mm de altura y con una hermeticidad de 5 bar, está disponible en dos versiones: oro rosa y oro blanco, ambas con pulsera de piel de cocodrilo de Louisiana y cierre de tipo desplegable de seguridad.

Desde mi punto de vista nos encontramos ante una de las mejores, si no la mejor creación de la manufactura germana, que poco o más bien nada tiene que envidiar al resto de opciones del panorama actual de la alta relojería. Un guardatiempos de tinte clásico en su diseño y destinado más a la indumentaria de un traje que a la de sport, aunque tampoco desentona en este campo sobretodo en su versión de oro blanco. Su hermeticidad, aunque limitada a 50 metros, considero que cumple con creces con las actividades supuestamente realizables con un reloj de este tipo.

En cuanto a su precio, que oscila alrededor de los 22.000 €, opino que aún tratándose de una cantidad importante está más que en consonancia con el producto ofrecido.


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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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