El título parecerá una perogrullada, pero se ajusta a una de las novedades que ha presentado Glashütte Original en Baselworld 2011. Después de presentar hace 3  años una gama de relojes denominada “Sixties”, ahora nos sorprende con la “Seventies”, concretamente con el primer representante de la saga, de denominación Panorama Date. Tal como muy a las claras indica su nomenclatura, los primeros evocan el diseño típico de la década de los sesenta, mientras este nuevo modelo hace referencia a los años setenta.

Es probable que a los conocedores de la historia de la relojería, este nuevo modelo les recuerde a Gerald Genta en dos de sus legendarios diseños: El Patek Philippe Nautilus y el Audemars Piguet Royal Oak. Ciertamente comparte con ellos el bisel de forma no redonda y el brazalete integrado en la caja, pero queda algo lejos de otras características de diseño muy especiales de las piezas mencionadas.

Lo que si comparte es su claro enfoque polivalente y práctico: Un reloj de acero de grosor muy contenido, con una magnífica ergonomía y una estética que no desentona en ninguna circunstancia. Sus dimensiones encajan plenamente con este enfoque: una caja cuadrada de 40×40 mm. En un principio puede parecer que 40 mm es demasiado contenido para la tendencia actual, pero hay que tener presente que este reloj es cuadrado y sus medidas, tanto reales como visuales, equivalen como mínimo a 42 mm en un reloj típico redondo.

La esfera es limpia, con índices y agujas muy finas que complementan la ventana de la fecha situada a las tres. Hay que hacer un especial hincapié en la indicación de la fecha de este Seventies Danorama Date, porque aunque a simple vista no pueda parecerlo, es muy especial. Se trata de una indicación típica de Glashutte denominada Panorama. Consiste en indicar la cifra de la fecha mediante dos discos en lugar de uno, solución esta última que emplean la casi totalidad del resto de marcas, incluidas las más prestigiosas. La única firma, además de Glashutte, que utiliza este sistema en toda su gama es A. Lange & Sohne, pero sus precios son bastante más elevados.

La ventaja que aporta este sistema se traduce en una sola palabra: Legibilidad,  ya que permite utilizar cifras de un tamaño muy superior al habitual. La implementación de este sistema no es en absoluto sencilla y requiere dominar muy a fondo el diseño y el ajuste del mecanismo que emplea. Los dos discos deben ajustarse lo más cercanos posible (micras) para ofrecer un buen aspecto visual, pero no deben rozar en ningún momento ya que esto provocaría desajustes y en el peor de los casos incluso una avería del mecanismo.

El calibre (mecanismo) automático que utiliza el Seventies es el de referencia 39-47, totalmente diseñado y manufacturado por Glashutte. La clave 39 hace referencia al calibre de base y el 47 a la adición del mecanismo de fecha panorámica. Los acabados de este movimiento entran en la categoría de Alta Relojería: segmento de la masa oscilante en oro, platina tres cuartos profusamente decorada y micro-regulación del volante mediante cuello de cisne.

A pesar de su escaso grosor, el calibre 39 es absolutamente fiable y probado ya que ha sido utilizado por Glashutte desde hace muchos años en diversos de sus modelos. Un detalle que siempre nos proporciona confianza ante la adquisición de un reloj mecánico.

La ergonomía de este Glashutte merece la nota más alta y debería servir de ejemplo al resto de las marcas sin excepción. Para conseguir tanta perfección conjunta y optimiza todos los detalles de diseño que afectan a la comodidad de uso de un reloj.

Los eslabones del brazalete son de longitud moderada, lo que implica flexibilidad y adaptación a la muñeca. Cada uno de dichos eslabones se puede remover mediante tornillos, lo que con un mínimo de destreza nos permite ajustar nosotros mismos y en poco tiempo la longitud del brazalete. El cierre incorpora un sistema de ajuste micrométrico, lo que nos permite adaptar con facilidad el brazalete a las variaciones producidas por el frío y el calor en el diámetro de nuestra muñeca. La guinda a todos estos parámetros ergonómicos es el fondo de la caja y el cristal de zafiro, ambos de forma cóncava con lo cual se adaptan de forma natural con la discreta curvatura de la parte superior de la muñeca.

Este Glashutte cuenta con una hermeticidad de 5 bares (50 metros), lo que lo protege de humedad, salpicaduras e incluso en un baño estático. Pero no es aconsejable utilizarlo en el mar ni en la piscina, pues hay que tener claro que este no es un reloj de carácter deportivo. Su enfoque es de reloj polivalente de uso diario, ya sea vistiendo un traje o unas bermudas, pues su estética no desentona en ningún caso.

Desde hace unos años, Glashutte consigue la unanimidad entre los expertos del sector que acuden a la feria de Baselworld. Prácticamente todos ellos, entre los que me incluyo, opinan que es la marca que año tras año aporta en su conjunto las mejores novedades, tanto a nivel estético como mecánico. Esta impresión la reafirmo totalmente con el Seventies y el resto de novedades presentadas este año por Glashutte.

Otra característica de Glashutte, es que es la única manufactura de Alta Relojería que además del oro o platino, ofrece la mayor parte de su colección en versiones de acero o titanio. Este aspecto, evidentemente repercute muy positivamente en el precio final y alivia nuestro bolsillo. En el caso concreto de este Seventies, el precio de venta recomendado de 8.150 € es algo mayor del que personalmente esperaba. Más teniendo en cuenta que la colección Sixties se mueve entorno a los 5.000 – 6.000 €. Indudablemente la utilización de un brazalete metálico con todos sus ajustes influye en el coste, pero lo sigo encontrando algo elevado. Acercándose muy peligrosamente a los dominios del Royal Oak o del Aquanaut.

Recomendable sin ningún tipo de reserva para cualquier tipo de necesidad o uso que no sea el deportivo extremo. Perfecto como reloj único, o como el principal de una colección para uso diario.


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

3 comentarios

  1. He tenido la oportunidad de tener entre las manos este reloj y la verdad es que todo y que la calidad es muy alta, como se le supone de entrada, el tamaño de la esfera a mi modo de ver es desmesurado para el tipo de reloj que pretende ser.
    No creo que sea un éxito de ventas (independientemente de la producción que tenga) y yo no lo encajaría en la misma liga que RoyalOak, Nautilus o Overseas.

  2. No he pretendido incluirlo en la misma liga cualitativa de los que citas, pero si en el mismo estilo y tipo de uso. Aunque sería interesante valorar si la diferencia cualitativa equivale a la diferencia de precio, que en alguno de los casos que mencionas se duplica.

    Pero este es un tema muy subjetivo y recurrente, ya que incrementar un 10% la calidad implica bastante más de un 10% de coste.

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