Difícilmente podemos imaginar una marca relojera con más lógica para establecer una relación como la que han creado Jaeger-LeCoultre y Alex Trochut. La causa de ella es su icónico Reverso y las infinitas posibilidades de personalización que ofrece.
En una época como la actual, en la que los ancestrales «Métiers d’Art» se han establecido y normalizado de nuevo en el sector relojero de alta gama, ningún reloj sale más beneficiado que el Reverso de Jaeger-LeCoultre.
Debido a su dualidad, el Reverso es el único reloj que permite idear, diseñar y aplicar en él trabajos artísticos en miniatura con la única limitación del tamaño de su caja. Mientras las demás firmas deben agudizar el ingenio para aplicar estas técnicas artísticas sin perjudicar las indicaciones de la esfera o sin que estas limiten demasiado la obra artística que se plasma, Jaeger-LeCoultre lo tiene fácil; su Reverso ofrece una esfera adicional totalmente libre, sin limitación alguna.
El aprovechamioento de esta cara del Reverso lo hemos visto en multitud de ocasiones, pero hay algo más simple y menos exclusivo para lo que este reloj también es único. Me refiero a la típica personalización mediante las iniciales del propietario, o cualquier inscripción que este desee plasmar. En esta caso ni siquiera es necesario recurrir a una esfera adicional en el reverso del reloj ya que basta con utilizar su fondo sólido para realizar el grabado.
Esta es la característica del Reverso que otorga toda la coherencia del mundo a la colaboración que se ha establecido entre Jaeger-LeCoultre y Alex Trochut, un reconocido tipógrafo barcelonés establecido actualmente en el distrito neoyorkino de Brooklin.
Si visitamos la página web de Trochut podremos apreciar sus trabajos y el apabullante longitud y nivel de la lista de sus clientes, entre los que solo por nombrar algunos podemos citar a Nike, Adidas, The Rolling Stones, Katy Perry, BBC, Coca-Cola, Pepsi, The Guardian, The New York Times o Time Magazine.
El primer fruto de la colaboración de Jaeger-LeCoultre y Alex Trochut es el «1931 Alphabet». Inspirado en el «Art Déco» y con una fuerte tridimensionalidad, así es como define Alex Troucht este alfabeto:
«Cuando empecé a crear los diseños, surgió un concepto que fusionaba el art déco y la artesanía relojera de Jaeger-LeCoultre». «Las letras evocaban una especie de mecanismo compuesto por diferentes piezas que creaban un todo. Quería que las letras tuvieran un aspecto tridimensional y mostraran sus partes intrincadas, tan funcionales como ornamentales, como si se tratase de una máquina en movimiento.
A partir de ahora, Jaeger-LeCoultre incluirá el «1931 Alphabet» como nuevo estilo de personalización para el grabado del fondo de caja del Reverso también aparecerá en el futuro en numerosas creaciones de la «Grande Maison».