Jaquet Droz Bird Repeater «300th Anniversary Edition»

Jaquet Droz celebra el 300 aniversario del nacimiento de su fundador con el majestuoso Bird Repeater "300th Anniversary Edition"

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El Bird Repeater «300th Anniversary Edition» es un reloj que emite Jaquet Droz, en formato limitado a tan solo 8 ejemplares, para conmemorar los 300 años que han transcurrido desde que nació Pierre Jaquet-Droz. Pocas marcas, sino alguna, pueden celebrar un 300 aniversario de algo relacionado con ellas y Jaquet Droz lo hace a lo grande.

Si tuviera que elegir los dos rasgos que mejor definen el ADN de Jaquet Droz, la decisión sería fácil; sus exquisitas esferas y los autómatas. Tres de los autómatas que creó Pierre Jaquet-Droz junto a su hijo  Henri-Louis y Jean-Frédéric Leschot, constituyen uno de los mayores tesoros de la historia de la micromecánica. Se trata de los célebres «El Escritor», «El Músico» y «El Dibujante», compuestos por 6.000, 2.500 y 2.000 piezas respectivamente.

Jaquet Droz Bird Repeater 300th Anniversary Edition

En plena coherencia, para celebrar una efemérides de tal nivel, Jaquet Droz ha recurrido a un reloj con una esfera fuera de lo común y a los autómatas, todo ello aderezado con la sonería; el nuevo Bird Repeater «300th Anniversary Edition». No obstante, este reloj es una novedad relativa ya que la serie denominada Bird Repeater la vimos aparecer en el año 2012 (artículo). A partir de entonces se han emitido diversas versiones de este reloj de pulsera con autómatas y pájaros de protagonistas, como los Charming Bird del 2013 (artículo) y del 2018 (artículo).

El Bird Repeater «300th Anniversary Edition» repite el concepto e incluso el diseño del Bird Repeater original del 2012. Tanto los autómatas como su movimiento y el mecanismo que lo genera son idénticos en ambos relojes. La única e importante diferencia es la plasmación decorativa del ambiente y el entorno en el que se encuadra la animación. Al fondo, a la derecha de la parte superior de la esfera, se aprecia la granja que escenifica aquella en la que nació Pierre Jaquet-Droz hace 300 años. A la izquierda se reproduce un frondoso valle y el río que lo atraviesa, emulando el curso de agua «La Ronde» que rodea el valle de La Chaux-de-Fonds. En primer plano apreciamos la reproducción de la flor genciana, cuyo grano era utilizado por los relojeros para realizar el pulido final de los componentes.

En cuanto a los autómatas, en la impresionante esfera de este Bird Repeater el protagonismo cae en una pareja de petirrojos y en los polluelos de su nido. Las técnicas empleadas para su elaboración son múltiples. Las figuras, prácticamente tridimensionales, de los pájaros se realizan sobre una base de oro que se escupe y pinta a mano. La vegetación experimenta un proceso similar, con grabado y pintado totalmente manual.

La animación autómata se centra en los dos pájaros, uno que se inclina para alimentar el polluelo y el otro que extiende sus alas. Por su parte, uno de los polluelos realiza el gesto de pedir y recibir la comida mientras un huevo eclosiona. Hoy en día esta escenografía puede parecer simple y casi infantil, pero realizar estos autómatas mediante estructuras mecánicas y ubicarlas en el minúsculo tamaño que permiten las dimensiones de un reloj de pulsera, resulta una auténtica proeza.

El metal noble elegido para elaborar la caja es el oro rosa y su tamaño es de 47 milímetros de diámetro por 18,70 mm de grosor. Se trata de unas dimensiones considerables, pero más que razonables si tenemos en cuenta todo lo que debe alojar en su interior, tanto por el complejo mecanismo como por la tridimensionalidad de la esfera.

Jaquet Droz Bird Repeater 300th Anniversary Edition - caseback

El fondo de la caja nos permite admirar el reverso del calibre Jaquet Droz RMA88, un movimiento mecánico de carga manual cuyo volante oscila a 18.000 alternancias por hora y que nos ofrece 48 horas de reserva de marcha.

En la imagen superior podemos apreciar los timbres enrollados en el perímetro del movimiento y los dos martillos que los percuten para generar el sonido de la repetición de minutos. Si este reverso del calibre es espectacular, más lo debe ser el anverso ya que es donde se alojan todos los engranajes que generan el movimiento de los autómatas. No obstante, sus afortunados futuros no lo verán, ya que esqueletizar una esfera con trabajos artesanales y autómatas sería incoherente y además imposible.

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, el autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 15 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad y fiable. Con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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