A consecuencia de la crisis que azota Europa, muchas de las marcas que forman parte del exclusivo sector de la Alta Relojería han seguido cumpliendo sus objetivos comerciales gracias al arrollador poderío del mercado asiático. Apoyada en un crecimiento económico exponencial, China se ha convertido en su principal cliente, y por lo tanto, es lógico que cada vez veamos más guardatiempos creados según sus preferencias y gustos.

Pero si alguna de estas firmas tiene un verdadero motivo histórico para orientar sus creaciones hacia el gigante asiático es, sin lugar a dudas, Jaquet Droz. Fruto de ello, hoy os presentamos, siguiendo con la tradición, las tres nuevas creaciones que nos propone la firma de La Chaux-de-Fonds para conmemorar la entrada en 2014 del “año del caballo”, el séptimo signo del zodíaco chino. Para ello, sigue recurriendo al Petite Heure Minute, la referencia que acoge todas sus creaciones de Les Ateliers d’Art.

Muchos de vosotros conoceréis el nombre de Jaquet Droz, un relojero suizo nacido en 1721 en La Chaux-de-Fonds cuyas creaciones durante la segunda mitad del siglo XVIII han merecido su reconocimiento mundial. Su capacidad para aplicar racionalmente los principios de la mecánica le llevaron a dotar sus obras relojeras de música, autómatas y pájaros cantores, abriéndole las hasta el momento infranqueables puertas del gigante asiático.

Jaquet Droz y el Imperio chino

De 1738 a 1747, Pierre Jaquet Droz se dedicó por completo a su trabajo de relojería. Realizó una serie de relojes de pie, equipados con movimientos cada vez más sofisticados, muy superiores a los que se fabricaban entonces. Sus extraordinarias creaciones llamaron inmediatamente la atención de una clientela acomodada y exigente.

131224-11En 1774, el ya reputado relojero tomó la decisión de abrir un taller en Londres, ciudad de industria y comercio por excelencia, y encargó la dirección del establecimiento a su hijo Henry-Louis. Debido a la gran cantidad de viajes que debía realizar, Henry-Louis se liberó de algunas de sus responsabilidades y confió la dirección de ese taller a Jean-Frédéric Leschot, quien se hacía cargo en particular de las relaciones con la Casa Cox, cuyos agentes en Cantón abrieron las puertas del mercado en Extremo Oriente y asumieron durante varios años la representación de Jaquet Droz en China, India y Japón. De ese modo, en el siglo XVIII, las obras maestras de Pierre Jaquet Droz eran coleccionadas por el propio emperador y por los mandarines de la corte imperial, en el corazón de Beijing. Qianlong, Emperador de la Dinastía Qing, era un apasionado de los relojes mecánicos y los autómatas europeos, y creó una oficina nacional en la que cientos de personas se dedicaban a la importación y la comercialización de estas piezas. Una de las principales comercializadoras de entonces, James Cox London, se hacía cargo, trabajando en estrecha colaboración con la Dinastía Qing, de la expedición de piezas de la Manufactura Jaquet Droz desde Londres hacia la Ciudad Prohibida. Jaquet Droz fue la primera marca relojera importada por la Ciudad Prohibida, en cuyo museo aún se conservan numerosos autómatas y relojes de bolsillo.

En 1788, la Casa Jaquet Droz alcanzaba el apogeo de su desarrollo. Pero su prosperidad  no duraría mucho como consecuencia de la falta de pago de las letras de cambio de su corresponsal más grande en China en 1790 y de la quiebra de su principal cliente en Londres. Después de su muerte en ese mismo año, la continuidad de la firma quedó truncada a principios del siglo XIX.

Los tres nuevos Atelier d’Art en homenaje al signo del caballo

La colección que las acoge, Les Ateliers d’Art, se especializa en técnicas de alta complejidad. En esta ocasión nos ofrece un fantástico trabajo de grabado, pintura y esmalte Grand Feu ofrecido en tres referencias de diferente tamaño y decoración. El diseño de las tres cajas de oro rosa sigue mostrando la característica simplicidad y sencillez de todos los Jaquet Droz, con el objetivo evidente de que toda nuestra atención se centre en la esfera, la auténtica protagonista de sus creaciones. En ella, las indicaciones de horas y minutos se ofrecen en una subesfera descentrada ubicada en la mitad superior del dial, de manera que descubre un lienzo perfecto sobre el que plasmar dichas obras de arte. Sin duda, un fantástico ejemplo de cómo la alta decoración y los acabados artísticos no tienen porqué estar reñidos con una buena legibilidad.

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El movimiento que los alimenta es, en los tres casos, el calibre El movimiento que anima este guardatiempo es el calibre automático 2653, cuyos dos barriletes entregan 68 horas de reserva de marcha. El cristal de zafiro que cierra la trasera nos deja admirar el trabajo de grabado realizado por los ateliers de Jaquet Droz en el rotor de oro blanco.

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Petite Heure Minute Horses – 39 mm

En una esfera con esmalte Grand Feu de color marfil, se han pintado dos purasangres árabes en pleno galope. La masa oscilante del movimiento muestra un grabado a mano que reproduce la testa de un caballo, el mismo motivo que decora el rotor del Petite Heure Minute de 43 mm. La correa de aligator sin pespunte es de color marrón.

Petite Heure Minute relief Horse 41 mm

La esfera del Petite Heure Minute 41 mm ha sido elegida como escaparate para recibir, aplicada en oro rosa, la silueta de un caballo encabritado sobre sus patas traseras contra un telón de fondo de la Gran Muralla de China, un motivo grabado y patinado a mano sobre madreperla. Este impresionante monumento también está presente en el grabado del rotor, esta vez fabricado en oro rosa. La subesfera horaria muestra un delicado círculo perimetral de oro rosa, presentando los índices en forma de pequeños puntos. Se entrega con una correa de aligator negro.

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Petite Heure Minute low relief Horse 43 mm

La esfera con esmalte Grand Feu de color negro recibe la figura en semi-relieve del torso aplicado de un caballo en oro rosa. La técnica Champlevé, utilizada por primera vez por Jaquet Droz, destaca el movimiento de la crin y la cola, ambos colmado con esmalte Grand Feu de color negro a juego con la esfera. Al igual que el subdial en la caja de 39 mm, presenta una escala de minutos chemin de fer y numerales romanos. Se acompaña de una correa de aligator en color negro.

Fiel a su espíritu de exclusividad, Jaquet Droz ofrece cada uno de estos nuevos modelos en una edición limitada de 88 piezas con una caja de oro rojo.


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Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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