Alfred Nobel inventa la dinamita, Rusia vende Alaska a los E.E.U.U. por 7,2 millones de dólares, Karl Max publica “El capital”, Giuseppe Verdi estrena en París su obra “Don Carlo”… y de la fábrica de Longines sale el reloj con número de serie 183. Todos estos acontecimientos ocurrieron hace más de 150 años, en 1867, una fecha que tiene un significado especial para la firma del reloj alado: el recién descubierto número 183 es el Longines más antiguo localizado hasta la fecha.

Su propietario, un coleccionista americano de ascendencia japonesa, acudió a la sede de la marca para autentificar su pieza. Gracias a su número de serie –183– y a las indicaciones inscritas en los registros de los archivos, los historiadores y relojeros de la marca pueden atestiguar que este reloj de bolsillo fue fabricado en 1867, año en el que Ernest Francillon inauguró la nueva fábrica situada en la zona de Les Longines. Al efectuarse el traslado, la empresa adoptó el nuevo nombre de Longines, abandonando así el de Ancienne Maison Auguste Agassiz, Ernest Francillon successeur.

Ernest Francillon

Ernest Francillon

¿Cual fue la evolución hasta llegar al nombre de Longines en 1867?. Los inicios se sitúan en 1832 cuando Auguste Agassiz, junto a Henri Raiguel y Florian Morel, fundó el atelier Raiguel Jeune & Cie. Seis años después, en 1838, Agassiz se quedó solo al frente del negocio, cambiando la razón social a Agassiz & Cie., un nombre que se mantuvo inalterado durante casi 25 años hasta que adoptó el nombre de Ancienne Maison Auguste Agassiz, Ernest Francillon successeur cuando éste último, sobrino del fundador, se hizo cargo de la empresa en 1862. Si estáis interesados en saber más sobre la historia Pre-Longines (1832-1867), clicad sobre el mismo.

Es en esta nueva fábrica y en esa fecha cuando nacen los primeros relojes bajo el nombre de Longines, uniéndose así a los más antiguos guardatiempos que se conservan fabricados bajo el nombre de Raiguel Jeune & Cie., Agassiz & Cie. y Ancienne Maison Auguste Agassiz, Ernest Francillon successeur.

Albergando un movimiento de cuerda mecánico, este reloj de bolsillo de tipo “savonette” es característico de las piezas creadas por Longines en aquella época. Emblema de la marca desde sus inicios, un reloj de arena alado está grabado en su movimiento y dentro de la tapa. Otro grabado de dos blasones blancos y un motivo floral adornan la tapa.

Esta noticia me recuerda que en 2013, la firma lanzó un concurso para encontrar el Longines más antiguo de España. El ganador fue un coleccionista de Cadiz, Patricio Zaballa, poseedor de un Longines de bolsillo tipo cazador con un número de fabricación que, según los archivos de la marca, se corresponde al 29 de diciembre de 1883. El premio consistió en un viaje a Suiza cuyo principal atractivo fue visitar la fábrica y el recién remodelado museo en Saint-Imier, un viaje al que Watch-test tuvo el honor de ser invitados y cuya crónica plasmamos en este artículo.

A través de su museo, la conservación de sus archivos y el saber-hacer de sus relojeros, o mediante el crecimiento de su fabulosa colección Heritage, Longines otorga gran importancia a honrar su rico pasado, fuente de inspiración hoy en día. Es en su espíritu de tradición y conversación de su patrimonio donde Longines sigue buscando rastros de sus piezas más antiguas.

Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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