Resulta obvio que Montblanc, durante el pasado SIHH, orientó sus presentaciones a potenciar los tres guardatiempos de la Colección TimeWalker que hemos presentado en los tres artículos anteriores dedicados a la marca y que constituyen una serie a la que la manufactura de Le Locle ha decidido bautizar con el sobrenombre de Travellers, dada la relación que, de uno u otro modo, guardan estas piezas con la indicación de más de un huso horario. Lo cierto es que como ya os comenté, se trata de tres piezas realmente interesantes a precios considerablemente competitivos con una calidad impecable.

Del Nicolas Rieussec Rising Hours, aunque se habló de él y pudimos tenerlo en la mano, poco se dijo. Hasta cierto punto parece razonablemente lógico que no se le dedicara demasiado durante la presentación por varios motivos: se trata de una nueva versión del Chronograph Open Hometime presentado durante el SIHH de 2012, ya se dio a conocer a inicios de enero como modelo preSIHH, lo pudimos tener en la mano y, por tanto, con eso bastaba de manera que se podía dedicar la parte protagonista de la conferencia a los guardatiempos que todavía no se habían presentado.

Aún con todo lo comentado, personalmente continúo sin explicarme las razones que condujeron a Montblanc a tan sólo nombrar, durante la conferencia de prensa, de manera efímera una pieza como la que ocupa este artículo. En condiciones normales os aseguro que hubiera sido el primer guardatiempos del que os hubiéramos hablado en los artículos dedicados a Montblanc a raíz del pasado SIHH. Lo curioso es que este hecho no se dio tan sólo con este guardatiempos, sino que sucedió exactamente lo mismo con otra de las que personalmente considero una de las piezas mayores de Montblanc para este 2013: el Star Quantième Complet, un calendario completo sobre el que os hablaré en un próximo artículo.

Más aún sorprende la ausencia de referencias a este guardatiempos cuando forma parte de la emblemática colección Villeret 1858, la que Montblanc dedica a sus piezas de Alta Relojería y que alberga calibres mecánicos Minerva, cuya dirección técnica es responsabilidad del prestigioso Maestro Relojero Demetrio Cabiddu. Sea como sea, hablemos del nuevo ExoTourbillon Chronographe.

El nuevo Montblanc Villeret ExoTourbillon Chronographe es un reloj de los conocidos como reguladores por la manera de implementar las indicaciones de horas, minutos y segundos del movimiento base y, representa además, el primer modelo de la serie que integra a la vez las complicaciones de tourbillon y cronógrafo. A tenor de lo comentado en este párrafo, resulta obvio que se trata de una pieza realmente importante.

Manufacturado en caja de oro rosa u oro blanco con un contundente diámetro de 47 mm y una altura, no menos considerable, de 16,67 mm, verá la luz en dos ediciones limitadas a 8 piezas cada una que, según reza la nota de prensa, estarán disponibles a partir del mes de enero de 2013. Esta fecha prevista de disponibilidad no hace más que aumentar el asombro ante la ausencia del guardatiempos en el SIHH, por lo que respecta a la presentación de prensa, puesto que éste tuvo lugar a finales de ese mes de enero. Si bien es comprensible que quizás el motivo radicara en que no se trata de una pieza que pueda ni deba ser manipulada a la ligera, quizás se hubiera podido mostrar en algunos de los expositores existentes en el stand, bajo llave. No me atreveré a afirmar rotundamente que no lo estuviera, puesto que las ruedas de prensa se suceden sin descanso y el espacio entre ellas es en muchas ocasiones nulo, lo que sí puedo afirmar es que no se comentó en ningún momento de la existencia de esta pieza en el stand de la manufactura. Según se indica también en la correspondiente nota de prensa, único soporte con el que contamos para escribir sobre este guardatiempos, se producirá adicionalmente una serie limitada a un único ejemplar en caja de platino.

Ref. 109.150 Oro Blanco                                                                  Ref. 109.151 Oro Rosa

El dial del Villeret ExoTourbillon Chronographe es ciertamente particular tanto por lo que respecta a su construcción como por la disposición de sus indicaciones. El dial principal está manufacturado en oro macizo, recubierto con un granulado antracita para la versión en caja de oro blanco y plateado para la correspondiente a caja de oro rosa. Sobre este dial se albergan todas y cada una de las indicaciones de este Montblanc, a excepción de la zona superior en la que queda visible la platina perlada del calibre para revelar la existencia del tourbillon.

Como os he comentado anteriormente, la disposición de las indicaciones básicas se implementa en una configuración del tipo regulador. Los relojes conocidos como reguladores eran aquellos que, con el objeto de proporcionar una legibilidad máxima, albergaban las indicaciones de horas, minutos y segundos en diales subsidiarios independientes. De este modo, la indicación de las horas del movimiento base se aloja en el subdial ubicado a las seis mediante la aguja semiesqueletizada en el mismo material que la caja, la segunda aguja existente en esta zona, la azulada en acero pavonado, es la responsable de la indicación de un segundo huso horario. Este segundo huso horario se ajusta gracias al pulsador ubicado en la carrura de la caja, a las ocho. Por cada pulsación la aguja avanza en incrementos de una hora.

La indicación de los minutos la encontramos con su eje en el centro de la esfera principal, en material y morfología análoga a la de las horas y apuntando a la escala minutera perimetral junto al bisel. Finalmente, los segundos, se alojan en el dial subsidiario a las 9.

La información correspondiente a las funciones horarias de este Villeret ExoTourbillon Chronographe se completa con el peculiar indicador día/noche de 24 horas situado entre las 4 y las cinco del dial principal, implementado con una aguja de iguales características a la del segundo huso horario apoyada por una escala formada por dos medias lunas de distinto radio que identifica numéricamente las posiciones correspondientes al mediodía y a la medianoche, a la vez que indican las 6:00 y las 18:00 como franjas que delimitan el día y la noche mediante las leyendas “lever” y “coucher” respectivamente.

Por lo que respecta a las indicaciones del cronógrafo se reparten en dos zonas completamente diferenciadas. La trotadora de los segundos es del tipo central y comparte eje con la minutera del movimiento base, mucho más delgada y estilizada que esta, apuntando su extremo a la misma escala de índices perimetrales y con un contrapeso que simboliza el emblema de la manufactura. Personalmente, considero importante resaltar cierto detalle en este punto, y es que aquellos que nos leéis habitualmente conocéis nuestra tendencia a observar con detenimiento y de manera especial uno de los atributos funcionales de los guardatiempos: la legibilidad. De entre todos los modelos de la pasada edición del SIHH que os hemos presentado, en dos ocasiones por lo que a mí respecta, he localizado situaciones en las que el diseño ha primado sobre la legibilidad: el primero, precisamente una de las piezas de Montblanc, fue la última versión del TwinFly Chronograph, el segundo, el IWC Perpetual Calendar Digital Day-Date. Afortunadamente en este caso y para no perder la continuidad de la escala perimetral que ayuda a la lectura de los minutos y de la trotadora central del crono, Montblanc ha recurrido a representar el segmento que se hubiera omitido sobre el dial subsidiario ubicado a las 6.

La segunda indicación del cronógrafo, el contador de 30 minutos, se aloja en un subdial a las tres e implementado de manera un tanto atípica, con un principio de funcionamiento similar al legendario PanoGraph de Glashütte Original. Este contador está integrado por dos escalas semicirculares y dos agujas indicadoras: la primera escala en color negro y aguja en el material correspondiente a la caja, responde al contador de 0 a 15 minutos. La segunda, alojada en el mismo dial subsidiario, sigue la cuerda de un radio inferior a la primera y seguida por una aguja en rojo para ambas versiones, corresponde al contador desde los 16 hasta los 30 minutos.

El calibre que alberga este guardatiempos es el manufactura MBM 16.60 (MB por Montblanc, M en alusión a Minerva) de remonte manual, con una reserva de marcha de 50 horas y una frecuencia de oscilación del volante de 18.000 alternancias por hora (2,5 Hz). Las funciones del cronógrafo se activan gracias a un único pulsador ubicado concentricamente en la corona y están gobernadas por la tradicional rueda de pilares conjuntamente con un embrague de acción horizontal.

El tourbillon realiza un giro cada cuatro minutos y presenta una configuración orientada a mejorar el rendimiento energético de este dispositivo de regulación. A diferencia del tourbillon convencional que aloja en el interior de la jaula el escape y el conjunto volante-espiral, el ExoTourbillon desplaza el volante al exterior de la jaula, oscilando por encima de esta y libre de las influencias negativas del escape. De este modo, el ExoTourbillon constituye el único tourbillon en el que la jaula es de menor dimensión que el volante. Las principales ventajas que presenta esta configuración son la mayor estabilidad en la oscilación del volante por eliminar la inercia de la jaula en su giro y un menor consumo de energía del tourbillon por ser este más pequeño y de menor peso. Este minoración en la energía consumida, del orden de un 30%, se emplea en el funcionamiento del cronógrafo.

El fondo de la caja es visto, gracias al cristal de zafiro que integra, y está protegido por una tapa dotada de un mecanismo integrado en las asas y que permite su apertura y cierre. En ambas versiones el conjunto, que presenta un valor de estanqueidad de 3 bar, se completa con una correa de piel de caimán cosida a mano, en color negro y hebilla en oro blanco para la referencia 109.150, y marrón con cierre en oro rosa para la 109.151.


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Sobre el Autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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