H. MOSER abandona la etiqueta «SWISS MADE» y reclama el origen suizo

Justo antes de que el 1 de enero se endurezcan las condiciones para acceder al "Swiss Made", H. Moser & Cie. anuncia que ha decidido abandonar la etiqueta

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El 1 de enero del 2017 va suponer la entrada en vigor de una nueva normativa, más estricta, en uno de los sellos más importantes de la relojería mundial, el «Swiss Made»: para poder contar con esta etiqueta, el porcentaje mínimo del valor de coste de los componentes de origen suizo pasará del 50% al 60%, incluyendo por primera vez la caja. Pero para algunas firmas, aunque esta evolución es sin duda positiva, consideran que habría tenido mejor acogida una norma mucho más estricta que se correspondiera con criterios extremadamente más elevados. Este es el caso de una de mis marcas preferidas, H. Moser & Cie: consecuentemente con esta idea, ha decidido renunciar a la etiqueta «Swiss Made»: a partir de 2017, ésta dejará de aparecer en la esfera de las nuevas creaciones de la firma.

¿Porqué?. Pues sencillamente porque H.Moser considera este refuerzo insuficiente: esta etiqueta ocasionará una mayor confusión en lugar de añadir valor. Existe una gran diferencia entre la percepción de la etiqueta por parte de los consumidores finales, para quienes la denominación «Swiss Made» significa, por lo general, que el artículo es 100 % suizo, y la realidad de las marcas, que fabrican muchos componentes en otros países. En la pequeña Manufactura con sede en Schaffhausen, sus procesos de producción propios son suizos en más de un 95 %, superando con creces el nuevo 60% que entrará en vigor la próxima semana.

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H. Moser Venturer Big Date, con el Swiss Made en la esfera

Edouard Meylan, CEO de H. Moser & Cie, lo explica perfectamente: «Creemos firmemente en los valores suizos y luchamos para defender a diario la relojería mecánica tradicional. En nuestra Manufactura, diseñamos, desarrollamos y producimos todos nuestros componentes de principio a fin, incluidos los espirales y elementos de regulación, que nos suministra nuestra empresa asociada, Precision Engineering AG. Cualquier cosa que no podemos conseguir internamente, la obtenemos de proveedores suizos», explica . «Con más del 95 % de nuestros componentes producidos en Suiza, cumplimos con creces los requisitos de la norma «Swiss Made» e incluso así, las marcas que apenan los cumplen y que se benefician de la flexibilidad que ofrece la etiqueta para fabricar gran parte de sus componentes en otros países, utilizan la misma etiqueta de nuestras esferas. Actualmente, la etiqueta «Swiss Made» está devaluada debido a que marcas de gama básica la utilizan para justificar su propia existencia o sus precios de venta al público. Y esto, en última instancia, socava nuestra propia imagen. De hecho, no necesitamos la justificación de esta etiqueta, ya que nuestros productos hablan por sí solos

La primera prueba de su decisión la tendremos durante el próximo Salon International de la Haute Horlogerie: el reloj más suizo creado hasta la fecha; producido en Suiza, por relojeros suizos y con materiales de origen suizo. De momento, lo único que sabemos es que este reloj exhibirá una esfera de color rojo fumé con índices horarios dobles en posiciones cardinales, un diseño que insinúa claramente la bandera nacional suiza: una cruz blanca sobre campo rojo.

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H. Moser siempre se ha destacado por hacer las cosas a su manera, diferenciándose del resto de marcas gracias a su particular carácter. ¿Recordáis el espectacular Swiss Alp Watch, la genial réplica al Apple Watch, o el delicado minimalismo del Endeavour Perpetual Calendar Concept?. Por eso no me extraña lo más mínimo esta decisión, aunque también cabe definirla como poco arriesgada por su parte, ya que su restringida clientela elige Moser exclusivamente por su indiscutible calidad, exclusividad y singular idiosincrasia, y no porque pueda leer o no «Swiss Made». Ya lo dice su lema: “Very rare”. Lo que sí resulta indiscutible es su don del oportunismo y su capacidad para generar noticias y promocionar la firma, ya sea gracias a sus relojes o a sus decisiones empresariales.

Etiqueta Swiss Made: sí, suizo, ¿pero en qué medida?

En todo el mundo la reputación de los relojes suizos no tiene rival: Know-how, calidad impecable, proeza estética, innovación técnica. La etiqueta «Swiss Made» refleja todo estos valores, dos palabras que, combinadas con marcas de renombre, garantizan la mejor elección para el consumidor en busca de un reloj de gran valor. Nacida para proteger el producto nacional el uso de la etiqueta Swiss Made para los relojes se reguló mediante una ordenanza del Consejo Federal de fecha 23 de diciembre de 1971, o sea, definida hace 45 años.

H. Moser abandona el Swiss Made

Panerai Luminor Due PAM674

Después de tantos años, el mercado ha evolucionado de tal manera que esa ordenanza se ha quedado obsoleta. Para proteger el valor y prestigio de la etiqueta y frenar la erosión que según muchos estaba sufriendo, las condiciones y requisitos para su uso se reforzarán significativamente, tal como comentábamos en el inicio de este artículo, a partir del próximo 1 de enero del 2017. La ordenanza que rige el uso del «Swiss Made» para los relojes incluirá una nueva definición del reloj suizo no sólo en respuesta a las preocupaciones en la industria, sino también para satisfacer los requisitos de la nueva ley de Swissness aprobada en 2013, que abarca la revisión de la ley federal sobre la protección de marcas e indicaciones de origen.

Actualmente, un reloj «Swiss Made» debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Su movimiento es suizo. Como mínimo. el 50% de su valor, excluyendo el coste de montaje, debe corresponder a componentes fabricados en Suiza.
  • Su movimiento se ensambla en Suiza.
  • El fabricante realiza la inspección final en Suiza.

Hasta ahí todo parece perfecto… pero no: hecha la ley, hecha la trampa. Especialmente en los segmentos de precio bajo y medio se han estado utilizando diversas formas para engañar al sistema y sortear esta normativa. ¿Cómo?. Bien fácil: muchas marcas utilizan una pequeña cantidad de componentes suizos, generalmente volantes, espirales y joyas, que se unen a los kits de movimientos, cajas, esferas, agujas, etc. fabricados en Asia a un coste muchísimo más bajo y generalmente con una calidad también inferior. Como el precio de los componentes suizos supera el coste total de los componentes asiáticos, la normativa del 50% queda superada, y se puede proceder a su ensamblado final en Suiza. Gracias a ello, este reloj “internacional” puede ser legalmente certificado como «Swiss Made».

Promovida para frenar estos procedimientos poco éticos y casi fraudulentos, esta ley es la culminación del proceso iniciado en 2007 por la Federación de la Industria Relojera Suiza, que se marcó como objetivo tres puntos básicos:

  • Garantizar la credibilidad y el valor a largo plazo de la indicación geográfica.
  • Garantizar la satisfacción de los consumidores que, al comprar un reloj suizo, esperan que corresponda a la calidad y reputación de la tradición relojería suiza y que por lo tanto se fabriquen en Suiza e incorporen su alto valor de origen.
  • Evitar los abusos a los que algunas marcas han sometido al «Swiss Made».

Por encima de todo, este nuevo fundamento jurídico responde a las preocupaciones de los consumidores de todo el mundo, que están dispuestos a pagar más por los productos marcados por Suiza, pero esperan, con razón, que la mayor parte de estos productos se fabriquen en Suiza. Por todas estas razones, la industria relojera apoyó el principio de reforzar los criterios subyacentes a la etiqueta suiza desde el comienzo del proceso legislativo.

H. Moser abandona el Swiss Made

Blancpain Fifty Fathoms Batyscaphe Chronographe Ocean Commitment II

El principal cambio introducido consiste en especificar un criterio de valor mínimo para el reloj, en oposición al movimiento solamente de la ordenanza de 1971. Para ser marcado como Swiss Made, el valor de coste de los componentes suizos de un reloj deberá ser, como mínimo, del 60%, teniendo en cuenta no sólo el movimiento como hasta ahora, sino todo el reloj, aunque podrían quedar exentos brazaletes y correas. Los requisitos ya existentes siguen vigentes: incorporación de un movimiento suizo, y que el montaje y la inspección final se realice en Suiza. Además, se añadirán nuevos criterios al cálculo del valor suizo, como por ejemplo los costes de investigación y desarrollo y de certificación.

Después de ver como el descenso en el suministro de movimientos por parte ETA ocasionó que muchas firmas tuviesen que buscar alternativas o se decantasen por desarrollar sus propios calibres, este endurecimiento a la etiqueta suiza ha supuesto una nueva sacudida al sector, sobretodo entre las marcas de precio “asequible”. Para adaptarse deben buscar nuevos proveedores suizos o aumentar los componentes de fabricación propia, prescindiendo del bajo precio asiático en favor de la mejor y más cara calidad del producto autóctono suizo. ¿Pero habrán hecho los deberes en estos dos años y medio que han pasado desde que se decretó en 2013 la nueva ley?, ¿o veremos cómo algunas de ellas optan por abandonar el «Swiss Made»aunque sea por razones muy diferentes a las de Moser?. Pronto lo sabremos, pero lo que es evidente es que esta lucha no afectará lo más mínimo a las firmas pertenecientes a la Alta Relojería.
Por cierto, a las alemanas Lange & Söhne y Glashutte tampoco les va mal sin el «Swiss Made», ¿no?.

 

 

 

 

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, el autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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