Esta es una cuestión ciertamente polémica, que por recurrente ya hace tiempo tenía ganas de tratar y de plasmar en un artículo. El fondo del asunto es si una reloj anunciado como Edición Limitada tiene algo de especial o es simplemente una maniobra de marketing. La respuesta, ciertamente banal, ya os la anticipo: en unos casos, los menos, si son especiales, en la mayoría no lo son.

En el fondo de este tema subyace la motivación de cada persona cuando adquiere un reloj. Partiendo de la base de que hablamos de Alta Relojería, un termino que también merece un análisis profundo, por ende debemos sacar a la palestra términos como exclusividad, lujo y caro, calificativos todos ellos más o menos acertados, pero siempre relativos.

Aunque pueda parecer lo contrario, la inmensa mayoría de compradores de una pieza de más de 3.000 euros, no son ni coleccionistas ni aficionados a la relojería. Son personas que simplemente quieren un buen reloj “para toda la vida”. Entre ellos los hay que valoran por encima de todo aspectos como la historia de la marca, su prestigio, su relación con el cliente, la fiabilidad a largo plazo de la pieza escogida, su calidad, y especialmente su perennidad. Dentro de este grupo hay otro perfil casi opuesto, cuya motivación es la ostentación y el reconocimiento de pertenencia a un grupo social de éxito. Por lo general, a ninguno de estos perfiles les importa si el reloj que adquieren es una Edición Limitada o no.

Rolex Submariner

Al primer grupo, el de los pragmáticos, no le importa porque antepone los parámetros citados y si su economía lo permite, es el típico comprador de Patek Philippe. Al segundo grupo, el de los exhibicionistas, tampoco le importa porque su entorno no reconoce si un reloj es especial o no y su paradigma de reloj es un Rolex, o dependiendo del círculo en el que se muevan, un Royal Oak Offshore de Audemars Piguet. Que nadie interprete crítica alguna a las marcas citadas, simplemente son los ejemplos más ilustrativos de este controvertido tema.

La estrategia y las políticas de marketing de cada marca también son un factor clave en este asunto. No debemos pasar por alto que el primer objetivo de una marca es el negocio, el obtener un balance positivo, ya que de lo contrario desaparecería. Tampoco son en absoluto criticables dichas estrategias ya que, aunque en algunos casos contrapuestas, son plenamente conscientes de su objetivo. Tan elogiosa es la imagen que quiere transmitir y transmite Patek Philippe, huyendo de celebridades y centrándose en el producto y el prestigio, como lo es la de Rolex cuya producción, aproximadamente 20 veces mayor que la de Patek, requiere necesariamente de un perfil de cliente menos estricto. Y ambos son claros paradigmas de éxito prolongado durante muchas décadas, siglos en el caso de Patek Philippe.

Breguet “Réveil du Tsar”

Toda esta larga introducción da paso al segundo grupo, que generalmente sí valora la condición de limitada o especial de un reloj. Nos referimos a los aficionados o coleccionistas, que son en gran medida los lectores asiduos de esta web. Aquí también debemos realizar un breve análisis de sus motivaciones de compra.

El aficionado o coleccionista, cuestiones estéticas aparte, valora por encima de todo parámetros como son el mecanismo del reloj, sus aspectos técnicos, la subjetiva relación calidad/precio y su idoneidad en referencia al resto de su colección. Este tipo de comprador, en el que nos incluimos todos los miembros de Watch-Test, cuenta con varios relojes de calidad en su haber, y a medida que pasa el tiempo su colección no hace más que aumentar. Las consecuencias de este factor, el de volumen, son las que precisamente afectan al sujeto central de este artículo: las ediciones especiales.

Salvo afortunadas excepciones, sea cual sea el nivel de una colección y del nivel económico de su propietario, tarde o temprano llega el fatídico momento en el que para adquirir la pieza largamente ansiada que se ha puesto a tiro, debemos deshacernos de una o más piezas de nuestra colección. Aquí es donde entra en acción el parámetro revalorización o depreciación de un reloj.

Partimos de la base de que nadie perteneciente al perfil de comprador que estamos tratando adquiere un reloj como inversión, pero paradójicamente este factor influye decisivamente en la evolución de su colección. El ejemplo típico, por el que todo hemos pasado, es cuando las condiciones nos permiten acceder a un reloj largamente deseado, pero no queremos o no podemos realizar el dispendio que ello supone. La única solución reside en vender alguno de nuestros relojes. Si los relojes que disponemos han mantenido su valor, o se han depreciado poco, la operación será factible. Si, como es norma general, su valor se ha depreciado en un 50% o más, la operación se puede ir al traste o nos costará desprendernos de más relojes de los deseados.

Omega Speedmaster Professional “Gemini IV”

El factor que más influye en el valor de un reloj, o de cualquier artículo, es la relación oferta/demanda, que normalmente va ligada a la producción total de dicho reloj. Pero no siempre es así y un claro ejemplo de ello es Rolex, que junto con Omega tienen el mayor volumen de producción de lo que podríamos denominar marcas de entrada al mundo de la Alta Relojería. A pesar de producir más de 800.000 relojes anuales, Rolex ha conseguido que sus relojes sean de los que menos se deprecian en el mercado. El motivo es sencillo, pues para millones de personas un Rolex sigue siendo el paradigma del reloj deseado. La misma ecuación se puede aplicar a Patek Philippe, pero en un entorno y volumen mucho más reducido.

Dejando de lado estas dos marcas que ciertamente son ejemplo de casos muy particulares, este ratio oferta/demanda es una de las razones de ser de las Ediciones Especiales. Este término, que no siempre significa lo mismo, implica que la producción del reloj al que se asigna esta calificación será reducida y por tanto se revalorizará más facilmente en un futuro. Esta es la teoría y el motivo de las Ediciones Especiales, pero en la mayor parte de los casos podemos afirmar aquello de “nada más lejos de la realidad”. Los motivos son varios, pero ninguno de ellos es independiente de los demás:

Audemars Piguet “Tradition d’Excellence nº 5”

Edición Especial numerada… o no. Normalmente, una Edición Especial va asociada a que se declare el número total de piezas que se producirán, y que además, cada una de ellas lleve gravado el número individual de cada reloj. Esto casi siempre es así, pero no siempre, por lo que es un factor a tener en cuenta antes de la adquisición.

Volumen de la Edición Especial. Por si mismo, el término especial no significa nada. Es simplemente un calificativo que la marca otorga a un reloj determinado. Evidentemente, por poner dos extremos, no es lo mismo una Edición Especial de 50.000 unidades (que las hay) que una de Ejemplar Único (que también los hay). Pero este es también un factor relativo, porque no es lo mismo un reloj de producción muy limitada, cuya estética o características técnicas no atraen a casi nadie (la mayoría), que otro reloj de tirada elevada que desde su anuncio ha cautivado a un gran número de aficionados y coleccionistas (la minoría). Evidentemente, el ideal es la suma de ambos factores: tirada baja y gran atractivo para el  mundo del coleccionismo.

Blancpain Fifty Fathoms “50th Anniversary”

 

Este es el factor más controvertido y polémico. Lamentablemente, la inmensa mayoría de Ediciones Especiales consisten en un reloj con caja de idéntico diseño y con el mismo mecanismo que un reloj de producción regular.

Las variaciones que según la marca justifican ser denominado “Especial” pueden ser varias y a cual peor.

  • Material de la caja. Consiste en lanzar una edición limitada de un reloj de producción regular, pero modificando el material empleado en su caja. Siempre en mi opinión, y salvo que se trate de una gran complicación realizada en acero de Patek Philippe, Vacheron Constantin, Audemars Piguet, Lange, Breguet, F.P. Journe y similares, de especial tiene muy poco.
  • Color de la esfera. Un caso más grave que el anterior ya que simplemente consiste en variar el color de la esfera del reloj. Esta es una práctica aun más generalizada que la anterior y más lamentable si cabe.
  • Adición sustracción de alguna indicación. Un ejemplo típico es añadir una aguja de segundero a un reloj que se ha diseñado sin ella. También existe el caso de eliminar dicha indicación con referencia al reloj de producción regular. Esto también es aplicable a otras pequeñas indicaciones como puede ser el taquímetro en un cronógrafo, o al diseño de su indicador de reserva de marcha. Si partimos de la deseable base que una marca diseña un reloj, especialmente su esfera, con el convencimiento de que su disposición es la más acertada, realizar posteriormente una pequeña modificación de ella y lanzarla como Edición Especial, es ciertamente reprochable. O bien es un reconocimiento explícito de que el diseño inicial no era el más acertado, o peor, es transmitir que dicho diseño mejorado es solo para unos pocos privilegiados.
  • Dedicado a una celebridad. Este es sin duda el caso más absurdo y más anti-connaiseur. Pensar que un aficionado o coleccionista adquirirá un reloj porque lleva el nombre de alguna celebridad roza el insulto a su inteligencia. Tiene su lógica si hablamos de relojes de gama baja (sin condicionantes peyorativos) y de precio también bajo, pero aplicarlo a relojes de varias decenas de miles de euros (que los hay) es absurdo.

 

Como habréis deducido, por si mismo, ninguno de los factores o variaciones que he mencionado hacen que un reloj sea Especial y menos que implique una buena inversión. Pero hay otros casos en los que ocurre exactamente lo contrario, como son algunas Ediciones Especiales Boutique.

F. P. Journe Chronomètre à Résonance

Ultimamente, con la creciente tendencia de las marcas a implementar e incremententar el número de boutiques propias, han surgido las Ediciones Especiales que solo se pueden adquirir en ellas. En la mayoría de los casos, la Edición Especial de turno consiste en alguna de las variaciones anteriormente descritas y por tanto carece de importancia la restricción para su adquisición. Pero hay algún caso en el que ciertamente la Edición Especial consiste en un reloj realmente único y deseado por los amantes a la relojería. Si la restricción se refiere en general a las boutiques de la marca, es un pequeño agravio a los habitantes de una ciudad que carezca de dicha boutique, pero si el deseo es grande queda la solución de coger un avión y desplazarse. Si la restricción es a una sola boutique en concreto, el agravio es mayúsculo, ya que si no se es cliente habitual de dicho establecimiento, la adquisición de la pieza resulta imposible.

A. Lange & Sohne – Richard Lange “Pour le Mérite”

Afortunadamente, hay Ediciones especiales que si comportan una diferenciación con lo existente, una exclusividad auténtica, que además no se repiten con alguna variación, y como consecuencia de ello son una inversión “segura”. En su mayoría, los relojes que cumplen estas condiciones son de gama muy alta y como ejemplo podríamos citar, entre otros, las ediciones “Metiers d’Art” de Vacheron Constantin, el Tryptique de Jaeger-LeCoultre, el Vagavondage de Journe, los Tradition d’Excellence de Audemars Piguet, los Opus de Harry Winston, o los “Pour le Mérite” de A. Lange & Sohne.

Jaeger LeCoultre “Tribute to Polaris”

También hay algunos casos más asequibles pero escasos: Fifty Fathoms 50th Aniversario de Blancpain, los Museum de Omega o el Polaris de Jaeger-LeCoultre. Existen también casos aparte como la Edición Especial del Seedmaster Professional que presenta Omega desde hace años, cuyo mayor interés reside en al acumulación de todas sus variantes por parte de los fanáticos (en el buen sentido) de la marca.

Luego hay casos extremos, como los de MB&F, que no cuentan con una producción regular. De cada reloj se manufacturan un número muy escaso de unidades y cuando se termina nunca se vuelven a producir. Relojes de otras marcas como Urwerk, Greubel Forsey, o relojeros individuales como Philippe Dufour, por su escasísima producción anual, menos de una centena los primeros y menos de una decena el último, ya son especiales o limitados de por si. Pero lo importante, aparte de su exclusividad, es que aportan algo nuevo, diferente y meritorio al mundo de la relojería.

Son tantos los casos y factores que hacen referencia a las Ediciones Especiales, que este artículo se podría extender sin fin. Pero en cualquier caso, creo que con lo escrito resumo un poco mi parecer al respecto. Mis conclusiones, siempre subjetivas, también son claras.

Por absurdo que me parezca la estrategia de Ediciones Limitadas llevada a cabo por muchas marcas, es evidente que funciona. Si no lo hiciera, el número de esta ediciones disminuiría y la realidad es la contraria: no paran de crecer.

El camino ideal, por lo menos para el coleccionista, es la política que ha llevado a cabo Patek Philippe a lo largo de toda su historia. No existen Ediciones Especiales, pero dada a su escasa producción en referencia a la gran demanda que existe por ellos, sus relojes son realmente y a la vez Especiales y Limitados. ¿Alguien ha visto un Tourbillon o un Repetición de Minutos de Patek Philippe en el escaparate de una relojería?… ya os puedo responder que nadie. Estos relojes siempre están en lista de espera y por tanto cuando llegan a la relojería pasan directamente a las manos de su ansioso comprador. Pero esto ocurre incluso con el asequible (en términos Patek) Nautilus 5711, o con cualquiera de sus cronógrafos. Ver un Calendario Perpetuo de Patek Philippe en un escaparate es un milagro, verlo de la mayoría de marcas es de lo más habitual.

Vacheron Constantin “Les Masques”

Si personalizo tanto en Patek Philippe no es porque sea el único caso existente, sino porque es el más conocido y significativo. Es igual de difícil llegar a ver un Chronomètre à Résonance de F.P. Journe, o un Réveil du Tsar de Breguet, por poner dos ejemplos conocidos de relojes verdaderamente especiales y que no forman parte de ninguna Edición Especial.

La conclusión por tanto es clara: el que un reloj se produzca en Edición Especial Limitada, no implica necesariamente que vaya a gozar de gran demanda o que sea una buena inversión. Puede incluso, que en los casos que sí lo sea, la misma marca al cabo de pocos años lance otro reloj prácticamente idéntico con una mínima variación y nuestra “buena inversión” se vaya al traste. Por tanto, mi consejo es que solo adquiráis relojes que por el motivo que sea os enamoren, y que evidentemente sean manufacturados por marcas de prestigio y solvencia, como lo son cualquiera de las que en esta web hablamos. Si además se trata de una Edición Especial, pues mejor, pero jamás antepongáis dicha condición al sentimiento.

IMPORTANTE: Todas las imágenes y lo modelos en concreto que aparecen en este artículo, son de ejemplos (hay muchos más) que personalmente considero positivos de relojes “Especiales”. Si no he utilizado imágenes ni he mencionado específicamente los relojes que considero “poco especiales” es porque son tantos que sería imposible nombrarlos todos y por tanto injusto con los elegidos.


Watch-Test es una página web especializada en análisis y comparativas de relojes mecánicos de pulsera de alta gama y de lujo. Todos los artículos de Watch-Test son originales, independientes y exclusivos, escritos por editores referentes en el sector.

Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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