En una conferencia de prensa realizada ayer en la Cité du Temps de Ginebra, Omega ha realizado un anuncio sorprendente, del cual cito el titular: Omega anuncia la creación de un reloj que resiste campos magnéticos superiores a 1.5 tesla (15.000 gauss), que excede sobradamente los niveles de resistencia magnética alcanzados por cualquier reloj hasta ahora y resolviendo el problema que ha desafiado a los relojeros durante siglos.

La importancia que Omega ha concedido al anuncio se evidencia con la presencia de verdaderos pesos pesados de Omega y del Grupo Swatch: Raynald Aeschlimann, Vicepresidente de Omega y miembro del “Extended Group Management Board” del Grupo Swatch, Jean-Claude Monachon, Vicepresidente de Omega y Director de Desarrollo de Productos, Michel Willemin, CEO de ASULAB, Thierry Conus, Director de Investigación y desarrollo de ETA, y finalmente Mathieu Oulevey, ingeniero de Tribologia y Materials de ETA.

La influencia negativa de los campos magnéticos en la cronometría de un reloj mecánico es evidente y además creciente. Cada día que pasa nos vemos más rodeados de artilugios electrónicos de todo tipo que emiten campos magnéticos. El efecto más notorio es que se magnetiza la espiral, lo que conlleva que disminuya su recorrido y por tanto la amplitud de las oscilaciones del volante. A efectos prácticos, la consecuencia es que el reloj adelanta de forma notoria o escandalosa en función del grado de magnetización.

Este efecto pernicioso del magnetismo se inició a finales del siglo XIX, pero se centraba casi exclusivamente en los relojes de los ingenieros que operaban en centrales eléctricas, en entornos ferroviarios o en cualquier ambiente que comportase la cercanía de grandes transformadores eléctricos. Más tarde, este problema se extendió a un mayor número de personas debido al auge de todo tipo de aparatos eléctricos de carácter doméstico. Las grandes firmas relojeras no tardaron en reaccionar y entre las respuestas más conocidas a este problema podríamos citar, entre otros, el IWC Ingenieur de 1955 o el Railmaster de 1957 de la misma Omega.

La solución de estos relojes consistía en proteger el mecanismo del reloj envolviéndolo en una caja de hierro dulce que atrae las corrientes magnéticas y por tanto las desvía del propio mecanismo. Esta primera solución aun se emplea en algunos relojes actuales, pero en la última década la lucha contra el magnetismo se ha sofisticado en extremo,  principalmente mediante la investigación llegada a cabo por Patek Philippe, Rolex y el Grupo Swatch para desarrollar los componentes del organo regulador en silicio, especialmente la espiral. Esta solución técnica es mucho más eficiente, ya que la inmunidad del silicio al magnetismo permite prescindir de la caja de hierro dulce y de su inevitable influencia en el grosor final del reloj. Así, ya hace algunos años que encontramos en el mercado realizaciones de Patek Philippe, Rolex, Breguet y Omega con espirales de silicio. Patek Philippe incluso ha presentado prototipos de silicio para el escape y otros elementos del órgano regulador, que a no mucho tardar implementará en nuevos movimientos.

Si en el primer párrafo de este artículo he utilizado el término “sorprendente”, es por la solución técnica que lleva a Omega a bautizar su innovación como la más anti-magnética de la historia relojera, y vuelvo a citar textualmente: Al contrario que otros esfuerzos para combatir los efectos del magnetismo, el nuevo movimiento de Omega no consiste en una caja protectora, sino en la utilización de materiales no ferrosos en el movimiento mismo. Diversas patentes están pendientes para este movimiento.

Y aquí termina toda explicación técnica, por lo que entiendo que la innovación consiste en que todos los elementos que componen el movimiento mecánico están realizados con materiales no sensibles al magnetismo. Admito que desconocía totalmente que el magnetismo pudiera influir en el funcionamiento de engranajes, ruedas y otros elementos que componen un movimiento, pero evidentemente no soy ni relojero ni ingeniero, con lo cual tendré que admitir mi incompetencia y creer a Omega en su anuncio.

De momento no hay imágenes del nuevo calibre que conllevará estas características, solo su denominación que será 8508, evidentemente equipado con escape co-axial. Lo único que se ha presentado en este evento a modo de prototipo es un Omega Seamaster equipado con el nuevo movimiento, pero sin ninguna variación en su caja o en el resto de elementos del reloj, salvo la aguja segundera negra y amarilla junto con la inscripción 15.000 gauss en la esfera.

Lo que sí ha anunciado Omega es que este nuevo movimiento se presentará con detalle en el mes de abril, durante la celebración de Baselworld 2013, y que se introducirá en el mercado este mismo año, aunque no concreta en que relojes. Conociendo a Omega, lo más probable es que presente un nuevo modelo para equipar este movimiento, aunque también es posible que lo monte en algún reloj de la colección actual, o que sea el mismo Seamaster que vemos en las imágenes. Habrá que esperar pacientemente a Baselworld 2013.


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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