TEST – Omega Speedmaster’57:
la combinación perfecta para un reloj legendario.

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Probablemente suceda que un determinado porcentaje de los muchos incondicionales de este legendario cronógrafo, aquellos más puristas, puedan llegar a interpretar que la nueva Colección Speedmaster’57 presentada por Omega en el pasado Baselworld supone una herejía en toda regla: varía la disposición en su dial de tri-compax a bi-compax, el diámetro de su caja e incluso el tipo de remonte abandona el mítico manual por uno automático.

Aunque la óptica purista es siempre respetable, personalmente opino que no debe ser un motivo sobre el que se asiente razón alguna que impida la evolución de un guardatiempos. Yo mismo soy el feliz propietario de un Speedmaster Professional, pero no uno de la referencia 3570 con cristal de hesalite y fondo ciego, sino de la 3573 aparecida posteriormente y conocida en ciertos círculos como «sapphire sandwich» en alusión a los dos cristales de zafiro que cubren tanto el dial como el fondo de la caja. Los motivos de mi decisión fueron dos: el primero de ellos por razones de prestaciones dada la mayor dureza del zafiro frente a la presentada por el hesalite; la segunda orientada a un disfrute personal ya que el segundo zafiro, el del fondo de la caja, me permitía disfrutar de la visión del Calibre 1863. El Speedmaster Professional seguirá estando ahí pero, para todos aquellos que gusten adaptarse a la evolución de Omega conservando los rasgos identificativos de esta legendaria pieza, el Speedmaster’57 supondrá sin lugar a dudas la elección idónea.

Desde absolutamente todos los puntos de vista, esta nueva serie de Speedmaster es, sencillamente, espectacular. Habitualmente dejamos los comentarios de este tipo para el final de nuestros artículos, pero en este caso particular es de justicia que vaya por delante un descomunal «enhorabuena» por la apuesta de Omega.

3.Speedmaster57

Speedmaster Moonwatch Co-axial

Personalmente, no puedo evitar el entrever cierta evolución a lo largo de estos tres últimos años hasta llegar a este Speedmaster’57. El primer paso lo detecto a finales de 2011, cuando Omega presenta su Speedmaster Moonwatch Co-axial o, dicho de otro modo, el primer Speedmaster en albergar el que a su vez era el primer calibre Co-axial de la manufactura con la complicación de cronógrafo, el 9300. El resto de variaciones que este modelo presentaba respecto del Speedmaster Professional eran debidas, principalmente, al hecho de alojar en su interior este nuevo calibre. Se pasaba de una configuración tri-compax de los contadores del crono a otra bi-compax, se añadía un fechador por ventanilla a las 6 y, finalmente, el innegociable remonte manual era sustituido por uno de automático.

Desde el punto de vista estético del dial – a excepción de ciertas modificaciones en los contadores – índices, agujas, … mantenían su diseño original. Aunque la morfología y el material de la caja respetaba también la del Speedmaster Professional, no sucedía así con sus dimensiones que pasaban de los 42 mm de diámetro hasta los 44,25 que, sin poder ser considerados de desmesurados, sí restaban parte de la excelente polivalencia que siempre le he otorgado al reloj.

Speedmaster "First Omega in Space"

Speedmaster «First Omega in Space»

El segundo paso tuvo lugar en el año 2012 y en las novedades presentadas por Omega durante la edición de Baselworld de ese año: aparecía el Speedmaster «First Omega in Space» que conmemoraba el 50 aniversario de la misión Mercury Atlas 8 a bordo del Sigma 7, reproduciendo el modelo que Walter Schirra por cuenta propia llevó en esa misión. Y de este hecho precisamente heredó su sobrenombre el modelo producido en 2012 ya que, aunque el Speedmaster vio la luz por primera vez en el año 1957, no sería hasta 1965 cuando, después de pasar los correspondientes tests de la NASA, realizaría su primera misión oficial. El ejemplar que Walter Schirra llevó en su misión lo adquirió por medios e iniciativa propia en una relojería de Houston sin saber que, a posteriori, se convertiría en el primer Speedmaster que viajaría al espacio. Sobre la historia del Speedmaster y muchos de sus detalles y anécdotas podéis consultar el artículo que le dedicamos en watch-test en nuestra sección de Relojes Legendarios.

Speedmaster'57. Versión en caja y brazalete de acero.

Speedmaster’57. Versión en caja y brazalete de acero.

La filosofía que siguió Omega en el «First Omega in Space» fue precisamente la contraria que la aplicada en 2011 con el Speedmaster Moonwatch Co-axial. En este caso se mantenían las características mecánicas originales con el calibre base Lemania Omega 1861, que actualmente monta la referencia 3570, y se modificaba la morfología de la caja y de los elementos del dial reproduciendo las del modelo de Walter Schirra. La caja, de 39,7 mm de diámetro, recuperaba su forma completamente redonda a la vez que las asas rectas y prescindía de la zona que actúa en el modelo Professional como protector de corona y pulsadores del crono que, de hecho, no empezó a utilizarse hasta el año 1963. El dial mantenía todas sus características respecto de los contadores, índices y color, excepto en las agujas de horas, minutos y pequeño segundero que adoptaban la morfología conocida en Omega como «Alpha». La trotadora central del crono perdía la flecha en su extremo.

Speedmaster'57. Versión en titanio.

Speedmaster’57. Versión en titanio.

Quizás me haya extendido demasiado en este aspecto, pero no puedo dejar de ver en el nuevo Speedmaster’57 la combinación perfecta de todas las ventajas de los modelos anteriores. La esencia del Speedmaster de principios de la década de los 60 con la excelencia tecnológica de Omega del presente.

El diámetro de la caja del Speedmaster’57 es de unos perfectos 41,50 mm con un valor de hermeticidad de 100 metros que, coincidiendo con el ofrecido por el Moonwatch Co-Axial, supone una ventaja más que considerable frente a los 50 metros, algo limitados, del Speedmaster Professional. Ciertamente prolífica resulta la caja de este guardatiempos en lo que a materiales se refiere, ya que estará disponible en acero (con dial negro, azul o plata), en titanio (con dial blanco y agujas azules), en oro rojo o amarillo (diales negro o plata) y, finalmente, en una combinación de acero con oro rojo.

Como os comentaba anteriormente, la morfología recupera su redondez original sin los elementos asimétricos que se incorporaron en 1963 a la vez que las asas vuelven a su rectitud también original. El taquímetro del bisel abandona el característico negro del Speedmaster Professional para respetar el color original del acero o del titanio según sea la versión. El fondo de esta caja es, sencillamente, espectacular. Con un cristal de zafiro que cubre prácticamente la totalidad del espacio disponible, la primera sensación que uno tiene es que, el majestuoso calibre 9300 va a salir de su confinamiento.

6.Speedmaster57

Respecto del dial, con la ya comentada configuración bi-compax, las agujas de horas, minutos, pequeño segundero y trotadora central del crono heredan sus respectivas características del «First Omega in Space», mientras que las alojadas en el contador a las 3, las responsables de indicar las horas y minutos cronometrados, adquieren una morfología completamente nueva y que contribuye de manera excelente a su legibilidad. Los índices son del tipo bastón pintados sobre la esfera excepto en las posiciones de cinco minutos donde se presenta otra de las novedades de este Speedmaster: en estas posiciones los índices están aplicados y rellenos de tratamiento luminiscente. Como detalle también heredado del modelo de 2012, el logo de la manufactura es metálico con tratamiento rodiado y se ha aplicado sobre el dial, ya que no fue hasta el año 1968 coincidiendo con la adopción del calibre 861 cuando el logotipo pasó a imprimirse en color blanco directamente sobre la esfera.

7.Speedmaster57Respecto del brazalete metálico que presentan las versiones en caja de acero, titanio y oro, comentar que recupera el diseño original de la época que, desde mi punto de vista personal, resulta mucho más atractivo que el montado en el Speedmaster Professional. Adicionalmente, todas las versiones pueden adquirirse con una pulsera de piel en color marrón o negro.

Sobre el calibre Co-axial 9300 de Omega (o de su variante 9301 albergado en las versiones en caja de oro y que presenta el rotor y el puente del volante en oro rojo) hemos hablado ya en diversas ocasiones: cronógrafo gobernado por una rueda de pilares, escape co-axial, espiral de silicio Si14 inmune a los campos magnéticos y que contribuye a la estabilidad en la marcha, dos barriletes en serie que proporcionan una reserva de marcha de 60 horas, remonte automático y con la habitual garantía de cuatro años que Omega proporciona en todos sus guardatiempos que albergan alguno de sus movimientos Co-axiales.

Técnicamente, y obviando por supuesto el escape Co-axial, la espiral de silicio y la rueda de pilares como órgano de gobierno del crono, todo son ventajas respecto los calibres 1861 o 1863 con base Lemania implementados en el seno del Speedmaster Professional aunque ambos representen dos calibres de cronógrafo de altas prestaciones, contrastados y de bella manufactura. Que el Speedmaster Professional tuviera un remonte de tipo manual tenía su explicación: el sistema automático, que funciona gracias a la gravedad terrestre, no era válido para las misiones espaciales. Para su uso terrenal, la comodidad de un remonte automático es obviamente toda una ventaja en el uso diario del reloj, más aun si tenemos en cuenta que la reserva de marcha original de 48 horas se ve aumentada hasta las 60, es decir, en un 25%.

8.Speedmaster57

Que la nueva configuración sea bi-compax aumenta la diafanidad del dial a la vez que libera el espacio que anteriormente ocupaba el contador de 12 horas del crono permitiendo, de este modo, albergar el fechador por ventanilla y que supone una de las indicaciones más útiles de cualquier reloj después de las de horas y minutos.

Excelencia técnica, diafanidad del dial, máxima legibilidad de todas sus indicaciones y diseño impecable se complementan con una polivalencia, algo penalizada en las versiones con caja de oro, difícil de igualar en el panorama relojero actual con la que, desde mi punto de vista, únicamente pueden rivalizar piezas como el Nautilus de Patek Philippe o el Royal Oak de Audemars Piguet. Y es precisamente en este punto en el que el nuevo Speedmaster’57 presenta otra de sus grandes ventajas: el precio. Poco tiene que ver el precio correspondiente a cualquiera de los dos guardatiempos comentados, con el que presentará este Omega que, a falta de que lancen las tarifas definitivas, suponemos rondará entre los 7.500 y los 8.500 € para las versiones en acero o titanio en función del brazalete o correa que monten.

9.Speedmaster57


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, el autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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