Muchas de las firmas de la Alta Relojería cuentan entre sus actividades el soporte, patrocinio, financiación o colaboración con el mundo de la cultura y del arte. Panerai se une a ellas a gracias a la restauración del afamado reloj de Paolo Uccello ubicado en la catedral de la ciudad que vio nacer a la marca, Florencia. Esta restauración se lleva a  cabo junto a la Ópera di Santa Maria del Fiore, una institución dedicada a la protección, promoción y mejora de monumentos religiosos, cívicos, culturales e históricas de la Catedral de Santa Maria del Fiore, así como todos los otros monumentos y edificios de la ciudad.

Permitidnos un inciso. De forma excepcional a nuestra premisa de redactar artículos totalmente propios, esta vez os transcribiremos exactamente la nota de prensa facilitada por Panerai. Por el carácter de esta noticia y el detallado documento que nos ha suministrado Panerai, creemos que es la mejor lectura para los que estéis interesados en saber algo más sobre esta restauración.

CATEDRAL_FLORENCIA

¨El mecanismo del gran reloj de la catedral de Florencia ha vuelto a la vida. Conocido como el “reloj de Paolo Uccello“, porque fue este gran artista del Renacimiento el responsable de la sofisticada decoración de la esfera en 1433, está situado en la fachada interior, sobre la puerta central, en un espacio oculto a la vista. Este reloj es uno de los pocos del mundo que marca el tiempo según el sistema llamado de “hora itálica”.

La Opera di Santa Maria del Fiore, de acuerdo con Officine Panerai, encargó la restauración a dos de los principales expertos en la materia, el profesor Andrea Palmieri y el profesor Ugo Pancani, del Centro Studi per il Restauro di Orologi del I.S.I.S Leonardo da Vinci en Florencia. La restauración, que ha permitido que el mecanismo de reloj vuelva a funcionar, ha sido posible gracias a la contribución de Officine Panerai, la casa de alta relojería deportiva fundada en Florencia en 1860, que tiene una boutique histórica propia a pocos metros del Duomo, en el Palacio Arzobispal, frente al Baptisterio.

INTERIOR_CATEDRAL_FLORENCIA_RELOJ_UCCELLOEl reloj del Duomo de Florencia es único en el mundo, no solo por su notable ubicación y la pintura de su esfera, sino también porque conserva el sistema horario itálico, una manera de medir el tiempo que en la antigüedad se conocía como “horario juliano” (por Julio César, que en el año 46 a.C. introdujo el calendario juliano desarrollado por Sosígenes de Alejandría).

A diferencia de las esferas modernas, el horario itálico, también conocido como “Ave María” u “horario italiano”, tiene una sola aguja que recorre la esfera hacia la izquierda y en la que la hora 24ª no corresponde a la medianoche, sino a la puesta del sol, a partir de la cual se empiezan a contar las horas. Por lo tanto, el reloj se debe ajustar a lo largo de todo el año, de manera que la última hora del día sea siempre la hora de la puesta del sol.

Como escribió Giorgio Vasari, el pintor florentino Paolo Uccello (nacido Paolo di Dono, 1397-1475) “pintó las horas en la esfera encima de la puerta principal en el interior de la iglesia, con cuatro cabezas en las esquinas pintadas al fresco”. En la esfera, que tiene casi siete metros de diámetro, el gran artista pintó las 24 horas en números romanos en orden ascendente, pero en sentido contrario a las agujas del reloj. En las cuatro esquinas pintó cuatro cabezas misteriosas de hombres con halos que parecen estar mirando hacia abajo, en dirección al centro: algunos piensan que son profetas, mientras que según otros son los cuatro evangelistas.

CATEDRAL_FLORENCIA_RELOJ_PAOLO_UCCELLOEl mecanismo original del reloj fue construido en 1443 por el relojero florentino Angelo di Niccolo, pero no se dispone de ninguna información sobre su funcionamiento. Probablemente estaba equipado con un sistema de pesos y contrapesos, algunos de los cuales se han encontrado en el Duomo. Unas décadas después de su construcción, fue necesario realizar algunas reparaciones en el mecanismo. La tarea se encargó a la familia de relojeros y científicos Della Volpaia: primero en 1497 a Lorenzo, el creador del famoso reloj planetario, y luego a su hijo Camillo, que lo reconstruyó casi por completo entre 1546 y 1547.

Con el paso del tiempo, el reloj fue reparado varias veces hasta 1688, cuando la Opera di Santa Maria del Fiore, inspirada en la investigación realizada por Galileo y Huygens, decidió sustituir el viejo mecanismo por uno nuevo dotado de un péndulo. Este se mantuvo hasta 1761, cuando el relojero florentino Giuseppe Borgiacchi volvió a reemplazarlo por otro nuevo, que sigue funcionando actualmente. Fue entonces cuando en la esfera de Paolo Uccello se sustituyeron las 24 horas por las 12 horas y se cambió la aguja original. Solo hace 40 años que el reloj recobró su aspecto y sus características originales, gracias a una restauración en la que se reveló la magnífica esfera original y se repuso el antiguo funcionamiento del mecanismo con la aguja que describía una revolución en 24 horas a partir del momento de la puesta del sol mientras giraba en sentido antihorario.

En los últimos años, ha sido necesario realizar una nueva restauración para solucionar algunos problemas con el mecanismo que amenazaban el funcionamiento del reloj: acumulación de sustancias nocivas (óxido de hierro y suciedad), deformación, deterioro y desgaste grave de los pivotes de los ejes, los orificios de los ejes, las paletas del áncora y los piñones. La restauración empezó por el desmontaje del reloj y una limpieza inicial para eliminar las sustancias nocivas. A continuación se revisaron todos los componentes y, finalmente, el mecanismo se volvió a montar y regular.

RESTAURACION_RELOJ_UCCELLO_CATEDRAL_FLORENCIA

Durante más de veinte años, el ajuste semanal de la hora de la puesta del sol del reloj del Duomo de Florencia y la tarea de darle cuerda han sido responsabilidad de dos custodios de la Opera di Santa del Fiore, Lucio Bigi y Mario Mureddu, que también han escrito el único libro que existe sobre este particular. Antes que ellos, se han encargado de esta tarea otros miembros de la Opera a través de los siglos.

En Florencia, “la hora del Ave María” la señala el sonido de las campanas del campanario de Giotto, que marca la hora seis veces al día, tres veces por la mañana (a las 7, 11:30 y 12:00) y tres veces por la tarde en unas horas que varían durante el año: una hora antes de la puesta del sol, a la puesta del sol (o a las XXIV horas, cuando se rezaba el Ave María o se celebraban las vísperas) y una hora después de la puesta del sol, la “hora de la noche”. Como Bigi y Mureddu escribieron en su libro, “El sonido de las campanas a las XXIV horas tenía como finalidad avisar a las personas que trabajaban en los campos de que regresaran a sus casas, antes de que se cerraran las puertas de la ciudad. El sonido de las campanas a las 11:30, “la hora de la misericordia”, indicaba a la Fratelli della Compagnia que era la hora de realizar sus rondas de caridad a los necesitados de la ciudad”.

Naturalmente, el proyecto de restauración del reloj del Duomo entraba en el territorio de Officine Panerai y permitía a esta firma rendir tributo a su ciudad de nacimiento, a su historia y a su patrimonio histórico y artístico y, al mismo tiempo, formar parte de un proyecto más amplio de apoyo a las instituciones culturales de la ciudad. Hace tiempo que Officine Panerai brinda su apoyo al Museo Galileo con el que también colaboró en la creación de la sección interactiva del museo, dedicada a “Galileo y la medición del tiempo”, y en 2014 también se ha asociado con el Maggio Musicale Fiorentino festival, organizando conjuntamente la gala de inauguración del nuevo teatro de la Ópera.

EL RELOJ DEL DUOMO DE FLORENCIA

El reloj del Duomo de Florencia es uno de los relojes mecánicos más antiguos que existen y cuenta con una esfera muy inusual pintada por uno de los artistas más importantes del renacimiento, Paolo Uccello. Es uno de los pocos relojes todavía en funcionamiento que marcan la “hora itálica”, que mide el tiempo transcurrido entre una puesta de sol y la siguiente. El reloj se encuentra en un espacio entre las fachadas interior y exterior del Duomo, sobre la entrada principal y detrás de la esfera pintada por Paolo Uccello. Se accede al reloj por una puerta independiente situada a la derecha de la entrada principal, que conduce a una escalera estrecha y empinada.

CATEDRAL-FLORENCIA-MOVIMIENTO-RELOJ-UCCELLOLa construcción del primer mecanismo en 1433 fue obra de Angelo di Niccolo. Después de unas décadas, fue necesario realizar una serie de reparaciones que se encargaron a la prestigiosa familia de relojeros y científicos Della Volpaia. Camillo, hijo de Lorenzo Della Volpaia, reconstruyó el reloj completamente entre 1546 y 1547. Posteriormente, el reloj fue reparado varias veces por relojeros italianos y de otros países. Inspirado en las investigaciones de Galileo y Huygens, se decidió sustituir el viejo mecanismo por uno nuevo, equipado con un péndulo que controlaba el escape. Este trabajo lo realizó Antonio Niccodemi en 1688. El actual mecanismo de Giuseppe Bargiacchi, un famoso relojero florentino, se instaló en 1761. Al mismo tiempo, la esfera de 24 horas se reemplazó por otra de 12 horas, porque en aquella época el sistema horario francés se había impuesto al italiano. Solo hace 40 años que el reloj recuperó sus características originales (desde el 24 de diciembre de 1973 marca de nuevo la “hora itálica”), gracias a una restauración en la que se descubrió la magnífica esfera y se restableció la función original del mecanismo.

En la restauración de 1973 se descubrió la esfera original pintada por Paolo Uccello, oculta bajo dos capas de pintura: la primera aplicada en 1750, cuando se modificó el reloj para implantar el nuevo sistema horario de 12 horas, y la segunda a finales del siglo XIX en la restauración del Duomo. Sabemos por Giorgio Vasari que Paolo Uccello pintó la esfera: “Paolo pintó las horas en la esfera encima de la puerta principal en el interior de la iglesia, con cuatro cabezas en las esquinas pintadas al fresco”, tras realizar otra de sus obras maestras en el Duomo de Florencia, el monumento a Sir John Hawkwood. En 1933, Giovanni Poggi descubrió dos importantes documentos que, además de confirmar que Paolo Uccello había pintado la esfera, indicaban la fecha de los trabajos, 1433, y el aspecto que tendría el reloj antes de las diversas modificaciones: tenía el fondo azul y la aguja era como una estrella dorada que incorporaba un puntero con una bola en el extremo. El primer documento es del 22 de febrero de 1433 y se menciona un pago por el trabajo realizado; el segundo documento tiene fecha de 2 de abril del mismo año y aparece otro pago por modificaciones llevadas a cabo. En las obras de restauración de 1973 se descubrieron el fondo azul y los números originales de las horas pintados por Paolo Uccello.

Se confirmó también un hecho reflejado en el segundo documento: a Paolo se le había encargado que modificase el reloj una vez finalizado el trabajo, porque debajo del fondo de color azul claro apareció una versión anterior con un fondo verde rodeado de un marco pintado. Todavía faltaba por resolver el problema de la aguja, ya que la existente no era la original, sino otra de metal dorado montada en 1800. Para reproducir la nueva aguja, en cobre dorado, se tuvo en cuenta la descripción que figuraba en el documento descubierto (“Para el dorado de la estrella del reloj y para el dorado de la esfera situada en el extremo del rayo, y para pagar la mezcla de un campo azul detrás de la estrella”), y la vidriera de la cúpula del Duomo, que muestra la Natividad en la que Paolo Uccello había trabajado en aquella época.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DEL RELOJ EN EL DUOMO DE FLORENCIA

Está montado en un bastidor cuadrado de hierro forjado que consta de cuatro puntales unidos por travesaños y asegurados por juntas fijadas con cuñas metálicas. La rueda principal es un cilindro de madera alrededor del cual se arrolla un cable de acero que lleva un peso de piedra que se gira mediante una manivela. La reserva de marcha es de siete días y utiliza un sistema de polea montado encima del movimiento, fijado con clavos a una viga de madera situada a una altura de 6 metros. Las ruedas del tren de engranajes tienen jaulas de hierro. El escape es del tipo conocido como escape de reposo con áncora Graham y una rueda de escape de latón. Una viga de hierro soporta el péndulo con un peso metálico lenticular relleno de plomo. La aguja horaria está equipada con un contrapeso.

HORA ITÁLICA

La hora itálica es un sistema de medición del tiempo en el que las horas se calculan desde una puesta del sol a la siguiente, por lo que la hora 24ª no corresponde a la medianoche, sino a la hora en que el sol se pone. Por lo tanto, un reloj que indique la “hora itálica” se debe ajustar a lo largo de todo el año, de manera que la última hora del día sea siempre la hora de la puesta del sol. A diferencia de los relojes modernos, la aguja se mueve hacia la izquierda, desplazándose como la sombra de un gnomon en los meridianos de un reloj de sol mural, y la esfera muestra 24 horas en lugar de 12.

Esta manera de medir el tiempo se llamaba “tiempo juliano” (en honor a Julio César, que en el año 46 aC introdujo el calendario juliano desarrollado por Sosígenes de Alejandría) y también “tiempo del Ave María” o “tiempo italiano”.

A mediados del siglo XVIII, el sistema horario itálico empezó a reemplazarse paulatinamente con la llamada “hora francesa” o “transalpina”, que se sigue utilizando actualmente, en la que se define la hora 12ª (mediodía) como el momento en que el sol se encuentra en su cenit. Este método de medición del tiempo no tardó en ganar aceptación debido al desarrollo y la difusión de los relojes mecánicos. La adopción de la “hora itálica” obligaba a hacer un ajuste semanal que, teniendo en cuenta la rudimentaria tecnología de la época, daba lugar a numerosos problemas en el mantenimiento de los mecanismos.

El cambio a la “hora francesa” se hizo oficial cuando la península italiana cayó bajo el dominio napoleónico. En Toscana, en 1749, el Gran Duque Francisco Esteban de Lorena ya había emitido un decreto que establecía que la hora se debía medir a partir de la medianoche, como se hacía en gran parte de Europa, con el fin de evitar malentendidos y problemas con otros países. Sin embargo, la “hora itálica” todavía se seguiría utilizando durante muchos años.

RESTAURACIÓN DEL MECANISMO DEL RELOJ DE PAOLO UCCELLO

El mecanismo del reloj se encuentra en el espacio entre las fachadas externa e interna del Duomo de Florencia y muestra la hora en una esfera, pintada al fresco por Paolo Uccello, que se encuentra en la fachada interna.

El mecanismo informa simplemente de la hora (no suena) y está fabricado en acero y latón. Dispone de un áncora Graham o escape de retroceso con un péndulo y una suspensión de 150 cm de longitud, la reserva de cuerda manual es semanal y funciona mediante la gravedad con un peso de 40 kg.

Tras un exhaustivo análisis técnico y científico, se detectaron varios problemas que podrían interferir con el correcto funcionamiento del mecanismo. En particular, el análisis preventivo reveló la presencia de varias sustancias nocivas (acumulación de óxido de hierro y suciedad) en los distintos componentes que se habían acumulado en los intersticios de las piezas móviles, además de deformación, deterioro y desgaste de los pivotes, ejes, orificios de los ejes, trinquetes del áncora y piñones.

El trabajo de restauración se inició con el desmontaje completo de cada componente, seguido de una operación de limpieza específica para eliminar las capas de sustancias nocivas. Los materiales de limpieza utilizados para eliminar la suciedad y el polvo fueron trementina y ciclohexano. El trabajo realizado en los componentes desmontados consistió en: ajuste de los pivotes de las ruedas y las superficies de las paletas de escape del áncora (incluido el pulido de espejo final), los dientes de la rueda de escape y el orificio central de la polea montada a 6 metros por encima del mecanismo; ajuste de los bujes de latón donde se alojan los pivotes de las ruedas; ajuste de la parte final del cable de acero fijado al peso; posicionamiento axial de los dos piñones para indicar las 24 horas en sus propios ejes y posterior ajuste del engranaje para garantizar un funcionamiento suave. El proyecto de restauración finalizó con el montaje completo del mecanismo y su posterior calibración, nivelación y ajuste de la frecuencia.”


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Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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