Aunque la observación de la imagen superior no lo sugiera, vamos a analizar un reloj complicado. Cierto que sus indicaciones son las más simples: horas, minutos y segundos; pero se trata de un reloj ultraplano en extremo.
El Piaget Altiplano puede presumir de ser el reloj de carga automática más plano del mundo y para llegar a ello ha tenido que batir otro récord: la del calibre automático también más plano del mundo. Pero esto no es ninguna novedad en Piaget, que junto con Jaeger-LeCoultre y en menor medida Vacheron Constantin son los grandes especialistas en esta complejidad mecánica.
No hace falta ser ningún experto para intuir la dificultad de encajar ruedas, piñones, platinas, barrilete, volante, espiral y todas las piezas que conforman un reloj mecánico en tan reducido espesor. En el caso de este Altiplano, su calibre 1208P mide tan solo 2,35 mm de grosor. Como ejemplo comparativo, una tarjeta de crédito mide 1,1 mm (con sus cifras y letras en relieve), con lo que si juntamos dos tarjetas tendremos aproximadamente el grosor de este mecanismo.
Este logro es realmente extremo, pero si tenemos en cuenta que además es de carga automática, aun resulta más asombroso. Un reloj mecánico automático se basa en un rotor que por inercia oscila con los movimientos de su portador. La casi totalidad de relojes automáticos emplean un rotor cuyo eje está en el centro geométrico del mecanismo y cuyo diámetro abarca toda su circunferencia. Lo malo de esta solución es que añade una capa adicional al calibre y por tanto aumenta su grosor.

La solución de Piaget es una solución creada en los años 50 denominada micro-rotor. Consiste en emplear un rotor de menor diámetro del habitual y conseguir diseñar un “hueco” en el mecanismo para emplazarlo al mismo nivel que las demás piezas. El inconveniente de este diseño, es que al tener el rotor menor diámetro, también tiene menor masa. La consecuencia de ello es que la inercia que genera es menor y disminuye su efectividad de carga. Para compensar este efecto hay que extremar la precisión en el pulido de los dientes de los engranajes a fin de disminuir el rozamiento que origina pérdida de energía, aumentando así la eficacia del sistema de carga.

Muchos pensareis que esta es una forma como cualquier otra de complicarse la vida sin sentido, pero no es así. La finalidad de un movimiento extra-plano es poder diseñar una caja de reloj también extra-plana. A nivel práctico esto se traduce en un reloj cómodo, elegante y discreto, tres de las cualidades básicas que definen un reloj “de vestir”.

No hay nada más antiestético que un puño de camisa sobredimensionado para poder albergar el reloj. Otra mala solución es vestir los puños debidamente ceñidos, con lo cual el reloj no cabe y queda ubicado entre dicho puño y nuestra mano, con la manga de la camisa consecuentemente arrugada. En fin, la única solución correcta es utilizar un reloj extra-plano, que nos libra de los anteriores inconvenientes.

Pero todo tiene un precio, y además del incremento de costes en este tipo de construcción y ajuste, todas las firmas que cuentan con este tipo de reloj en sus catálogos, solo los ofrecen en oro o platino. La única loable excepción es Jaeger-LeCoultre con su Master Ultra Thin, que se puede adquirir en acero.

Centrándonos en el Altiplano Automatic, el diseño de su caja es idéntico al del Altiplano de carga manual. La diferencia visual la encontraremos en la esfera que aunque mantiene sus códigos estéticos, incorpora ciertas sutiles variaciones. La primera y más importante es que el pequeño segundero se ubica entre las 4 y las 5, en lugar de las 10 del modelo manual. El diseño de esta  sub-esfera también se vuelve más clásica al abandonar el doble segmento parcial del manual. En la misma línea, también se eliminan los dobles índices que solo se utilizan a las 3, 6, 9 y 12.

La consecuencia de todo ello es que el aspecto general es mucho más clásico y elegante, aunque en cierto modo pierde parte de la originalidad del modelo manual.

Un detalle importante del diseño de la esfera es el plano rebajado donde se alojan las agujas tanto de horas y minutos como el contador de segundos. Esto permite que dichas agujas sobresalgan el mínimo posible, lo que permite reducir aún más el grosor total de reloj.

Lamentablemente, se incluye el innecesario término AUTOMATIC en la esfera. Nunca he entendido la necesidad de ello y menos en un reloj de corte elegante. ¿Necesita el propietario del reloj que le recuerden que su mecanismo es automático?… ¿Necesita que sus contertulios lo lean en su reloj?… en mi opinión la respuesta es en ambos casos es negativa. Cuando decidí hace unos años que “necesitaba” un reloj de este tipo, una de las razones (entre otras muchas) que me llevaron a decidirme por el Vacheron Patrimony fue la ausencia de tal inscripción.

Otro detalle un tanto sorprendente, es que el diámetro del Piaget Altiplano Automatic es de 43mm. Bastante más de los habituales 38-40 mm en este tipo de reloj. hay que tener en cuenta que estos relojes de corte clásico, como es el caso del Altiplano, cuentan con un bisel muy fino, lo que incrementa proporcionalmente el tamaño de su esfera y ello influye y mucho en la apreciación visual del tamaño de un reloj. A diámetros idénticos, siempre nos parecerá más grande un reloj con un bisel estrecho que uno con el bisel grueso. Por suerte, su delgadez compensa en cierto modo sus dimensiones longitudinales.

La hermeticidad no la menciona Piaget por ninguna parte, con lo cual deduzco que como muchos relojes de este tipo será tan solo resistente a la humedad y a salpicaduras de lluvia o similares.

El mecanismo que utiliza este Altiplano es el mencionado 1208P. Sus acabados y decoraciones son de gran nivel y se acercan a los de “los grandes” como Patek, Vacheron o Audemars. Donde observo algo de simplicidad es en el sistema de regulación del conjunto volante-espiral, que no recurre al sofisticado diseño de “inercia variable” ni al muy germánico de “cuello de cisne”. Estos sistemas tienen como finalidad el facilitar la regulación precisa de este órgano, que es el encargado de la precisión de nuestro reloj. En descargo de Piaget hay que tener en cuenta que implantarlos en tan reducido espacio es más complejo de lo habitual.

El Altiplano lo podemos adquirir en oro blanco o rosa. En ambos casos su precio recomendado de venta es del entorno de los 16.000 €. Más “asequible” que los casi 20.000 de un Vacheron Patrimony, pero peligrosamente cerca del precio de un Patek 5296. En mi opinión, Piaget debería haber buscado el sistema de ajustar al precio de este Altiplano.

Muy recomendable como segundo reloj de uso principal para ocasiones elegantes o protocolarias. El gran “plus” será el orgullo de saber que llevamos el reloj automático más plano del mundo.

 


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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