Charlamos con Jim Ragan en el pre-estreno del documental Apollo 11.

El pasado lunes asistimos al pre-estreno de Apollo 11, la película que celebra el 50º Aniversario del alunizaje y tuvimos el honor de hablar con Jim Ragan.

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El pasado lunes de 8 de julio tuve, por gentileza de Omega, la oportunidad de vivir una jornada realmente excepcional. En primer lugar, y durante el transcurso de la mañana, conocí y charlé con Jim Ragan, una de las personas más importantes, sino la que más, en el proceso de homologación del Omega Speedmaster para las misiones tripuladas para la NASA. Ya por la tarde, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, asistimos al pre-estreno de Apollo 11, la película documental que repasa de manera magistral los ocho días de la misión que llevaría al hombre a la luna.

Jim Ragan.

Jim Ragan Portrait

Jim Ragan

Jim Ragan es una de esas personas sobre la que cualquier aficionado al Speedmaster ha leído en más de una ocasión. Son infinidad los textos en los que este físico estadounidense aparece cuando se habla del Speedy y del proceso de homologación al que fue sometido por la NASA.

Recién licenciado en físicas, Jim Ragan se enteró de que la NASA había iniciado un proceso de contratación de profesionales que requerían de un perfil que bien podría ser el suyo. Después de pasar las pruebas correspondientes Ragan recibió propuestas de tres departamentos distintos de esta institución gubernamental. Se decidió por el Departamento de Aprovisionamientos y la NASA lo puso al cargo de esta sección como Director. Inicialmente y según le habían comentado, su cometido sería principalmente el de dedicarse a las mejoras que precisaban las cámaras fotográficas que se utilizaban durante las misiones, ya que las existentes por aquel entonces dejaban mucho que desear en cuanto a resolución y calidad de las imágenes obtenidas.

Boutique Omega Apollo 11Pero el giro estaba por venir y lo primero que Jim encontró en su mesa de trabajo fue un dossier enviado por Deke Slayton, Director de Operaciones de la NASA, que tenía por objeto encontrar un reloj que pudiera ser homologado para las misiones tripuladas. Obviamente, la sorpresa y el desconcierto inicial de Ragan fueron considerables. Pero ahí estaba, un físico contratado por una de las organizaciones más importantes del mundo para desarrollar sistemas de captación de imágenes de alta calidad cuyo cometido había cambiado drásticamente. Lo primero fue determinar qué tipo de reloj se estaba buscando y redactar el documento con las especificaciones correspondientes.

Habiendo determinado que el reloj que se precisaba era uno con la complicación de cronógrafo y que la idea no era desarrollar desde cero un nuevo componente sino utilizar alguno de los ya existentes en el mercado, el 21 de septiembre de 1964 se envió la especificación técnica a diez marcas que tendrían hasta el 24 de octubre de ese mismo año para enviar sus propuestas. Jim Ragan había considerado que debían recibir un mínimo de seis candidatos (de ahí el enviar las solicitudes a diez marcas pensando en que no todas responderían) aunque finalmente fueron únicamente cuatro las marcas que presentaron su candidatura: Hamilton, Longines-Wittnauer, Rolex y Omega. La primera de ellas fue descartada antes de iniciar los ensayos, ya que uno de los requerimientos de la NASA era que se tratara de un reloj de pulsera y el enviado por esta marca respondía a uno de tablero.

Jim Ragan Interview

Imagen tomada durante la entrevista con Jim Ragan en la Boutique Omega (Todas las fotos del artículo, a excepción del cartel de la película son de Fernando Andrés Puerto)

De todas las pruebas a las que debían ser sometidos el resto de candidatos la más exigente era la de vacío. Fue por este motivo que Ragan pensó en que fuera este el primer ensayo. Rolex y Longines-Wittnauer no la superaron. Quedaba únicamente el Omega Speedmaster. Durante la conversación mantenida con Jim Ragan nos manifestó la preocupación de la que fue objeto en ese momento. En primer lugar, Jim dudaba que existiera algún reloj (recordemos que además se trataba de una pieza de producción regular) que pudiera soportar las pruebas a las que la NASA pensaba someterlo. Si a esta intuición personal le sumaba el hecho de que se había quedado únicamente con un candidato era fácil, y lógico, concluir que la tasa de éxito se había reducido de manera notoria. Desafiando toda lógica, el 1 de marzo de 1965 se emitieron los resultados que confirmaban la homologación del Omega Speedmaster para las misiones tripuladas de la NASA. A fecha de hoy, sigue siendo el único cronógrafo homologado en las actividades extravehiculares.

Jim Ragan se jubiló en el año 1999. No obstante sigue en contacto con el personal de la NASA, astronautas incluidos, ya que son numerosas las consultas que recibe sobre algunos de los temas de los que se encargó personalmente durante 36 años. Entre estas consultas, se cuentan las que responden al proyecto que pretende retomar las misiones tripuladas al espacio en 2024. Sí, la idea es iniciar un nuevo proceso de homologación de un cronógrafo a pesar de que el Omega Speedmaster sigue cumpliendo todos y cada uno de los requisitos exigidos. Es pues de esperar, y así lo confirma Ragan, que Omega cuente con prácticamente todos los números de revalidar su título.

Apollo 11, el documental.

A las 18:30 del mismo lunes 8 de julio Omega nos había convocado en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia con un entorno minuciosamente preparado, desde el vestíbulo de acceso en la planta baja hasta los ascensores que nos conducían a la segunda en la que se encontraba la sala de proyecciones.

Apollo 11 cartel película«Una de las películas sobre el espacio más asombrosa jamás realizada» (The Guardian), «Una obra maestra» (Rolling Stone), «Fuera de este mundo … ha elevado su género» (New York Post), «Canaliza la maravilla de lo inédito … un sueño hecho realidad» (Variety). Estas son algunas de las críticas que ha recibido Apollo 11, un documento completamente imprescindible galardonado con una de las Medallas Stephen Hawking en la quinta edición del Festival Starmus celebrada este año y de la que os hablé en este artículo.

Apollo 11 está a medio camino entre una película y un documental. Son 90 minutos de cinta dirigida por Todd Douglas Miller y el resultado de una selección de material exclusivo en 70 mm facilitado por la NASA y filmado hasta en calidad 8K para la producción de este largometraje. Una visión completamente inédita hasta la fecha de los ocho días de la misión Apollo 11 que culminó con la llegada del hombre a la luna. Es sencillamente espectacular, es imposible moverse de la butaca.

Apollo 11 Mesa redonda

Mesa redonda que siguió a la proyección de Apollo 11. De izquierda a derecha: Marc Giró, presentador del evento, Jim Ragan y Daniel Casas (Director de Omega España)

La cinta nos hace vivir desde los momentos previos al lanzamiento del Saturno V – los internos vividos en la NASA y en el propio cohete además de los externos de los miles de personas que se concentraron en las inmediaciones – hasta el retorno a la Tierra y el rescate de Armstrong, Aldrin y Collins. ¿Os imagináis como fue el alunizaje visto desde el modulo lunar Eagle? En Apollo 11 podéis hacerlo.

Apollo 11 Ambience 1

Vestíbulo de entrada a la sala de proyecciones.

Si tenéis la oportunidad os recomiendo que no os la perdáis. El estreno en cines será el próximo martes 16 de julio y estará disponible solo hasta el sábado 20 del mismo mes. Aquí os dejo el link al sitio web oficial en el que podréis ver el tráiler, consultar los cines en los que se harán los pases y comprar las entradas.

Es indiscutible que Apollo 11 merece ser vista en la gran pantalla. No obstante y teniendo en cuenta el limitado espacio de tiempo en el que será proyectada en cines, creo que no tardará en estar disponible en alguna de las plataformas de contenido para televisión disponibles. O eso espero.

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, el autor

Ingeniero Técnico Industrial, de formación electrónica con pasión por la micro-mecánica. Co-fundador y editor de Watch-Test. En mi trabajo y en la vida tengo una máxima: Las cosas hay que explicarlas de manera que se entiendan. De lo contrario, el esfuerzo es en vano.

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