Lo sé. En Watch Test siempre hemos promulgado nuestra especialización en relojería de muy alto nivel, y un reloj Swatch es evidente que no entra en esta categoría. Pero el anuncio de la apertura, el próximo 22 de mayo, de una Pop Up Store SISTEM51 de Swatch en Barcelona es la excusa perfecta para un artículo relojero-filosófico que hace tiempo tenía en mente y que sí tiene que ver con la Alta Relojería.

¿Que tiene que ver un reloj de plástico Swatch con la Alta Relojería?… mucho más de lo que parece. Cuando la tristemente famosa llamada “crisis del cuarzo” del siglo XX, lo que entendemos por Alta Relojería y la industria suiza de relojería en general estuvo a un paso de desaparecer, o por lo menos de quedar relegada a un par o tres de marcas y a una producción residual. Esta crisis la salvó el reloj Swatch y es muy posible que el Sistem51 de Swatch tenga mucho que decir en la batalla de proporciones y consecuencias impredecibles que se avecina en el sector relojero.

Recapitulemos un poco. La industria suiza relojera vivió durante siglos feliz en su absoluto dominio mundial del sector, hasta que la propia industria, de manos de firmas como la misma Patek Philippe tuvo la ocurrencia de investigar y lanzar el cuarzo en relojes de pulsera. Probablemente pensaban que el futuro de la relojería pasaba por el cuarzo, y en cierto modo así fue durante décadas. Lo que no pensaron es que abrían las puertas a una competencia oriental, concretamente japonesa, que no podía competir con ellos en micro-mecánica, pero que sí podía hacerlo en electrónica y más aun en productos de bajo coste.

La crisis llegó a tal punto que intervino el Gobierno Suizo y encargo a Nicolas Hayek, un reputado estratega de negocios, la búsqueda de una solución para evitar la desaparición de una industria que abarcaba cientos de empresas. Lo primero que hizo Hayek fue reagrupar muchas de dichas empresas bajo un mismo grupo para aprovechar sinergias y reducir costes. De ahí nació el poderoso Swatch Group, que hoy en día, además de numerosas industrias auxiliares, agrupa a marcas del prestigio de Breguet, Omega, Blancpain, Glashütte Original, Jaquet Droz, Longines y un largo etcétera.

Swatch 1983 Ad

Pero paradójicamente, aparte de la reestructura productiva, lo que probablemente salvó a la Alta Relojería mecánica fue un reloj de bajo coste realizado en plástico y lanzado en 1983: había nacido el Swatch. Puede parecer un contrasentido, pero el Swatch fue un producto que hoy se definiría con los modernos términos de “cool” y “trending”. O dicho en palabras más terrenales: era diferente y creó tendencia. Una tendencia hacia el reloj suizo con indicación analógica que desplazó y erradicó los relojes de origen oriental con pantalla LED. Las tornas se habían invertido. El reloj analógico (de cuarzo o mecánico) volvía a estar de moda y en consecuencia creció de forma exponencial el sector de la Alta Relojería. Cuando los jóvenes poseedores de un Swatch crecían en edad y en nivel económico quería relojes analógicos de alto nivel y estos, salvo raras excepciones, eran obviamente mecánicos. Se había logrado la perfección en la cuadratura del círculo al aunar el gusto por el arte de la relojería mecánica con la moda.

Pero nada es eterno, y ahora hemos entrado en un periodo que amenaza con volver a invertir las tornas. Las modas, como tales son efímeras y a nadie se le escapa que en los años recientes la gente más joven prescinde del reloj. La gran pregunta es el porqué de dicho desinterés por ceñir un reloj en la muñeca. La respuesta más frecuente es que con los modernos smartphones no son necesarios los relojes, ya que nos proporcionan la hora con una precisión atómica aparte de otros cientos de funciones. Pero en mi opinión las claves de este desinterés son otras. La primera es que los relojes mecánicos de bajo coste son muy poco atractivos desde le punto de vista estético. Ya no son cool. Los que lo eran, como el Swatch, prácticamente ya han cumplido su ciclo. La segunda clave, ligada con la primera, es que el típico reloj mecánico asequible con caja metálica tiene muy poco que ver con la imagen y tendencia tecnológica que lógicamente atrae a la juventud actual.

La consecuencia de todo ello es que lo que ahora vuelve a ser cool, es algo tan absurdo y anacrónico como volver a utilizar réplicas de los antiguos relojes de leed de los años 70. Para más INRI, lo más trending es que sean dorados. Pero cuando una tendencia es tan absurda tiene los días contados y de ello se han dado cuenta no solo los grandes actores del sector relojero, sino también los del sector tecnológico como Apple, Samsung o Sony.

El potencial del mercado de Alta Relojería es enorme, ya que calculo que se producen anualmente entre 3 y 4 millones de relojes con un precio superior a los 3.000 €. Pero esta mareante cifra es casi residual si la comparamos con el potencial mercado existente y no aprovechado de relojes de hasta un máximo de 1.000 €.

Samsung Galaxy Gear 2

Samsung Galaxy Gear 2

No hace falta ser un genio de la estrategia de mercado para aunar estos factores y llegar a la fácil conclusión de que este mercado insatisfecho quiere relojes inteligentes, con una imagen similar a la de sus smartphones y tablets, y que se puedan adquirir por un precio entre 300 y 1.000 euros. Dado que firmas como Samsung y Sony van sobradas de genios, han tardado nada en lanzar sus relojes inteligentes. Apple está en ello, lo que además ha provocado un, de momento, pequeño incendio que amenaza con tomar proporciones devastadoras.

A los que estamos más o menos introducidos en la industria relojera, nos han llegado diversos rumores sobre los intentos por parte de Apple para fichar a directivos de alto nivel del sector relojero y/o para llegar a acuerdos con alguna de las marcas de prestigio. Todo ello es muy lógico ya que de forma inteligente y coherente con sus productos, Apple sabe que no puede lanzar un reloj inteligente convencional. Sabe que tiene que ser un reloj con un nivel cualitativo y de diseño superior a los que ya ha lanzado su competencia. Y también sabe que a pesar de su dominio de la electrónica informática carece del know how necesario para diseñar y producir el envoltorio que debe albergar dicha electrónica.

Este lógico interés es el que ha producido el primer incendio, mediante diversas acciones que parece haber emprendido el Swatch Group para impedir que se acepte el registro de la marca iWatch por parte de Apple, sobre la cual el grupo suizo opina que se parece demasiado a la de iSwatch que ellos tienen registrada con anterioridad. Personalmente dudo que este sea el motivo principal de estas acciones. Mi imaginación va más en la linea de que los movimientos de Apple en el sector relojero no han sentado bien al Swatch Group, bien porque los rumoreados intentos de fichaje se dirigían a alguno de sus directivos o bien porque el también rumoreado intento de acuerdo se ha intentado (o quizás realizado) con algún grupo o marca de la competencia. Esta batalla puede ser muy cruenta, porque a pesar de las muchas burlas que han aparecido en diversos blogs y foros tecnológicos, confundiendo la “debilidad” de la marca Swatch con su poderoso grupo propietario, el poderío de este y lo que se juega en el envite prácticamente le obligará a no dar un paso atrás. En este lío Apple ha chocado con un hueso.

SISTEM BLUE

Cuando llegan todos estos hechos, rumores y productos es que levan bastante tiempo cociéndose. El contraataque del Grupo Swatch es el Sistem51 motivo de este artículo y que ya está en el mercado. La Pop Up Store de Barcelona se suma a las ya existentes de Rusia, Suiza e Italia. La elección de Barcelona y su Passeig de Gracia es lógica dado el enorme potencial turístico de la ciudad y el prestigio de dicho paseo en marcas “trending” y de lujo. Además, según Google, Barcelona es la tercera ciudad más fotografiada del mundo, lo que para firmas de envergadura representa una ingente publicidad gratuita. Como dato curioso, casual o no, esta Pop Up Store se ubicará a pocos pasos de la más prestigiosa Apple Store de Barcelona, aunque por tamaño y presencia no puede competir.

Centrándonos en el nuevo Sistem51, dudo si calificarlo de evolución o revolución con respecto al Swatch que todos conocemos. Desde el punto de vista estético poco nuevo encontramos ya que sigue basándose en una caja plástica con una geometría prácticamente idéntica a la ya existente. El aire desenfadado que trasmiten los diversos colores de sus cajas y esferas también son fácilmente confundibles con alguno de los innumerables Swatch que se han lanzado desde 1983. Desde el punto de vista técnico al asunto ya es otra cosa.

SISTEM RED

La clave de este Sistem51 es su movimiento mecánico y su simpleza, ya que como denota su nombre esta formado por tan solo 51 componentes agrupados en 5 módulos que se unen entre sí mediante un solo tornillo central. Pero no nos confundamos, porque en este sentido, en relojería mecánica menos es más. Es realmente complejo diseñar y desarrollar un calibre mecánico con tan pocos componentes, algo solo al alcance de un empresa o grupo con el know how y potencial inversor como es Swatch. Para que nos hagamos una idea de la complejidad del asunto, basta con mencionar que este calibre conlleva 17 patentes pendientes de aprobación.

Por si fuera poco, estamos ante un reloj de carga automática y que ofrece una impresionante reserva de marcha de 90 horas. Como guinda final, Swatch pregona que no requiere el mantenimiento típico de cualquier reloj mecánico. Ello lo consigue utilizando para todas sus piezas mecánicas una aleación de cobre, níquel y zinc denominada ARCAP, aleación que además posee altas cualidades antimagnéticas. Lo que no menciona Swatch, pero supongo, es que el ARCAP puede prescindir de lubricantes, ya que por avanzados que estos sean se deterioran con el tiempo.

SISTEM BLACKLas ventajas de esta simplificación y reducido número de componentes son obvias; mayor facilidad de montaje, mayor fiabilidad, mayor facilidad de mantenimiento, etc… convirtiéndose todos estos “mayores” en un menor coste en todos los ámbitos mencionados. Todo ello, sumado a que su diseño permite un montaje de las piezas totalmente automatizado y que su regulación se realiza en dicho proceso, también automáticamente mediante láser, se traduce en un precio final que ronda los 120 euros, una cifra ridícula para un reloj mecánico desarrollado y fabricado en Suiza, y que en teoría nunca verá un taller.

En resumen, todo un logro por parte de Swatch que impide que nadie se parapete en la excusa del precio para no llevar en la muñeca la magia de un reloj mecánico suizo. Pero esto no despeja las dudas que he planteado en este artículo. ¿Representará el Sistem51 una verdadera competencia para los Gear de Samsung, los Smart Watch de Sony o los futuros iWatch de Apple?. En el punto que estamos lo dudo, porque tanto el el Samsung como el Sony lo superan en precio, y evidentemente el futuro reloj de Apple aún lo superará en mayor medida, lo que los sitúa en diferentes eslabones de mercado y de posicionamiento.

Precio aparte, lo que ofrecen ambos tipos de relojes no tiene nada que ver. Cada uno con sus ventajas e inconvenientes. El Swatch se limita a proporcionarnos las indicaciones básicas del tiempo, mientras los smart watches, mediante futuras y probablemente innumerables aplicaciones, nos ofrecerán todas las indicaciones y funciones imaginables. Claro que para ello deberán estar en conexión inalámbrica con un smartphone o con un tablet y además deberemos acordarnos de ponerlos a cargar cada día. En este sentido el Sistem51 de Swatch es totalmente autónomo, de forma perpetua si no lo soltamos de la muñeca y con un colchón de casi 4 días si nos lo quitamos. Como objetos altamente tecnológicos en su vertiente electrónica, los smart, como los ordenadores, tablets o demás artilugios informáticos, tendrán una vigencia al máximo nivel de aproximadamente de 4 años, mientras el Sistem51 puede ser teóricamente eterno. En fin, como casi siempre en esta vida, todo se reduce a pros y contras.

Mi duda es si previendo el éxito de los Smart Watches, el Grupo Swatch (u otro actor de nivel) decidirá aprovecharse de él en lugar de combatirlo. No les costaría mucho encargar a alguna de sus marcas, como por ejemplo Omega, el desarrollo de un Smart Watch realizado en acero o titanio, con acabados de alto nivel, con gran hermeticidad y compatible con IOS y/o Android. Esto es lo que hizo la propia Omega en 1974 cuando ante el éxito del cuarzo en los relojes asequibles lanzó el Marine Chronometer, un reloj de cuarzo de muy alto nivel, el más preciso jamás fabricado, con acabados de Alta Relojería y que costaba 500 USD, lo que traducido a dólares o euros actuales sería una barbaridad para un reloj de cuarzo. Yo no lo descartaría…


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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