Los relojes y el verano, una asociación de genera la gran pregunta… ¿que hacemos con ellos?. Para casi todo el mundo, verano es sinónimo de vacaciones, y estas, se desarrollen en la playa o en la montaña, implican una serie de riesgos para nuestros amados relojes. Si seguimos una serie de normas, que en su mayoría son de pura lógica, evitaremos posibles disgustos cuya solución nos costaría muy cara.

Por regla general, los amantes de los relojes somos muy cuidadosos con ellos y con mayor o menor grado de histerismo no soportamos los arañazos en su caja. Peor aún es el pensar en una posible reparación, lo que nos puede producir insomnio ya que detestamos que se rompa la virginidad del reloj al abrir su caja, algo por otra parte inevitable a largo plazo si realizamos los pertinentes mantenimientos. Estos riesgos se incrementan exponencialmente en verano, pues es probable que durante nuestras vacaciones realicemos actividades poco habitules y/o nos movamos en entornos agresivos para un reloj.

1. El primer dilema en vacaciones: ¿que hacer con nuestro reloj/relojes?

Obviamente, esta pregunta que a buen seguro todos nos hemos planteado, depende de las circunstancias personales de cada uno. Si contamos con una colección más o menos extensa de relojes, la opción de llevarlos con nosotros para evitar un posible robo en nuestra ausencia ya la podemos descartar. La solución sería peor que el problema. En este caso lo más aconsejable es elegir el reloj más adecuado y esconder los otros en lugares poco habituales para un objeto de valor, como puede ser entre un montón de ropa sucia, en una caja vieja de zapatos, etc…

Los relojes y el verano - estuche Vacheron Constantin

Esto servirá de poco si dejamos a la vista la impresionante caja/estuche de un Patek Philippe, Vacheron, o similares. Aun peor si la caja es de un Cartier o de un Rolex, ya que son marcas que incluso el más ignorante de los cacos asocia a relojes de valor. Cuando los amantes de lo ajeno vean estas cajas dejarán nuestra vivienda patas arriba hasta encontrar lo que creen debían contener.

Si solo tenemos un reloj de cierto valor, lo más aconsejable es llevarlo con nosotros. Si se trata de un reloj “delicado”, aunque en nuestro punto de destino decidamos dejarlo en el apartamento o el hotel, es menos probable sufrir un robo en verano en estos lugares que en las ciudades medio desiertas, donde los ladrones saben que contarán con todo el tiempo del mundo para realizar sus actividades.

2. ¿Que reloj elegir para nuestras vacaciones?

La respuesta a esta cuestión no es sencilla y dependerá de nuestra sensibilidad o miedo a ciertos riesgos. Lo lógico sería elegir uno robusto, con buena hermeticidad y de no excesivo valor. Ello permitirá que suframos menos ante posibles desperfectos y así disfrutaremos más relajadamente de nuestras vacaciones. Seguro que si nuestra colección es más o menos amplia contamos en ella con algún Seamaster básico, o algún reloj deportivo de marcas como Jean Richard, Alpina, TAG Heuer o Bell & Ross, por poner algunos ejemplos, que sin ser relojes baratos, su precio es bastante inferior a los equivalentes de firmas de Alta Relojería.

Los relojes y el verano - Alpina Extreme Diver

Pero ¿que ocurre si contamos en nuestra colección con algún reloj del máximo nivel, pero con las cualidades apropiadas que permitan casi cualquier uso?. Ejemplos típicos de ello serían el Nautilus, el Royal Oak o el Overseas. También lo serían, aunque a un escalón inferior, un Sea Hawk, un Aquatimer, un Master Compresor o cualquier Panerai. Aquí la respuesta dependerá de si sufrimos más por los posibles desperfectos que le podamos ocasionar o porque lleguemos a casa y haya desaparecido. En esta tesitura, personalmente optaría por llevarlo conmigo. Al fin y al cabo, aunque muy valiosos, son relojes diseñados expresamente para soportar casi cualquier actividad que realicemos.

3. Cuidado con golpes y arañazos

Al igual que en la vida diaria, por muy cuidadosos que seamos, evitar totalmente rozar el reloj con objetos externos es imposible. Una vez asumida esta premisa, es conveniente conocer las propiedades de los materiales que habitualmente se utilizan en las cajas de los relojes y ser consecuentes con ello.

Los relojes y el verano - RolexEn vacaciones, salvo que sean totalmente sedentarias, el riesgo de golpes y roces se incrementa notablemente. Por ello, aunque sean modelos teóricamente deportivos, los relojes con caja de cualquier tipo de oro son totalmente desaconsejables. El oro es el material más blando de los que se utilizan habitualmente en Alta Relojería, lo que traducido a cuestiones prácticas significa que prácticamente cualquier roce con cualquier material producirá un arañazo visible. Su alta densidad y por tanto peso, tampoco favorece la comodidad de uso. El platino o el paladio son algo más duros que el oro, pero son igualmente poco adecuados para nuestras actividades vacacionales.

Aunque no tiene nada que ver con este apartado, otro aspecto a tener en cuenta del oro amarillo y rosa es que son metales preciosos muy llamativos y lucirlos en ciertas zonas es casi una garantía de que suframos un atraco.

El acero es el material más utilizado en relojes deportivos de alta gama, algo lógico por sus características físicas. Su dureza, y por tanto resistencia a los arañazos, es muy superior a la del oro, mientras su peso específico es inferior, lo que se traduce en mayor comodidad de uso. Pero ojo, que sea más duro que el oro no significa que sea inmune a los arañazos ni mucho menos, por lo que nos debemos mentalizar de que tarde o temprano lucirá las marcas inherentes al transcurso del tiempo.

El titanio es casi la mitad de ligero que el acero y cuenta con la misma dureza, lo que le convierte en muy apropiado para actividades deportivas por su comodidad. Desde el punto de vista cosmético el asunto es muy distinto. Aunque su dureza sea igual a la del acero, los arañazos son mucho más visibles. Ello se debe a la oxidación natural que se produce en su superficie del titanio y que contrasta enormemente con cualquier arañazo que deje al descubierto la capa inferior.

Los relojes y el verano - AP Royal Oak Offshore Buemi

Un material idóneo para el verano, sea cual sea nuestra actividad, es la cerámica técnica. Su extrema dureza hace que solo el contacto con un diamante pueda producir una marca en él. Es un material que se ha puesto muy en boga en los últimos años, especialmente en relojes femeninos y en relojes deportivos. Pero todo tiene sus inconvenientes, porque dureza no significa resistencia a la rotura, más bien suelen ser cualidades inversamente proporcionales. Así, en una caída accidental, no es descartable que una caja cerámica se quiebre. Por contra, en el mismo caso, una de acero o titanio solo sufrirá una marca. Por tanto, si utilizamos un reloj cerámico podemos estar tranquilos con los roces pero debemos extremar la precaución cuando nos lo quitamos, dejándolo en una superficie sin pendiente y en un lugar poco expuesto a que con un contacto accidental se vaya por los suelos.

Si nuestras vacaciones se desarrollan en lugares playeros debemos tener cuidado con la arena, ya que se comporta como una especia de lija gigante permanente. A ser posible evitemos el contacto directo del reloj con ella cuando nos tumbamos en la playa. También debemos tener en cuenta que el agua de las playas de fondo calcáreo contiene siempre mucha arena, normalmente de grano muy fino. Por ello, para eliminar todo rastro de ella después de un baño, es aconsejable lavar el reloj (si es hermético) en agua dulce en cuanto nos sea posible.

4. La hermeticidad, esa gran desconocida

Los relojes y el verano - Breitling Superocean 42

Este es un tema crucial y que históricamente ha despertado mucha confusión, pero que debemos entender bien ya que las vacaciones veraniegas van casi siempre asociadas al contacto con el líquido elemento, ya se desarrollen en playa o en montaña.

Hasta hace muy poco, la hermeticidad de un reloj se medía oficialmente en metros (de profundidad) lo que llevaba a confusión y producía muchas sorpresas desagradables. Es fácil, incluso lógico, pensar que si solo nadamos en la superficie y que nuestro reloj nos indica que es hermético a 30 metros, no sufre ningún riesgo. Gran error!. Los metros de hermeticidad se califican en condiciones estáticas, una situación inexistente en la vida real.

Por norma general, un reloj clasificado con 30 o 50 metros de hermeticidad, en la práctica es meramente resistente al contacto con el agua, pero no a la la inmersión ni a la presión. Por tanto, estos relojes son totalmente desaconsejables, incluso para nadar. Mis relojes con este tipo de hermeticidad los lavo simplemente con un pañuelo de papel humedecido en agua. Por contra, los que superan los 100 metros los pongo sin problema directamente debajo del grifo con jabón líquido.

Afortunadamente, desde hace poco, se ha modificado la normativa legal para indicar la hermeticidad de los relojes. Ahora se hace mediante bares de presión que es una medida más objetiva. En la práctica, debemos actuar con las mismas precauciones añadiendo un cero a la cifra de bares anunciada. Es decir, un reloj con 3 bares equivaldría en su uso adecuado a uno con 30 metros y uno de 10 bares a un reloj de 100 metros.

Los relojes y el verano - Patek Philippe Nautilus 5990Otro hecho crucial es entender que la hermeticidad de un reloj no es permanente y además esta condicionada por los elementos externos de su caja, que es muchísimo más compleja de lo que aparenta. La hermeticidad de un reloj se consigue mediante una serie de juntas que se introducen entre las distintas partes que componen su caja. Así, en un caso típico de una caja compuesta de fondo, carrura y bisel, tendremos dos anillos sintéticos (si el reloj es redondo) que sellan su unión. El número y el grosor de dichas juntas son los aspectos que principalmente determinan la hermeticidad de un reloj.

Pero, como ya he insinuado antes, el factor que más condiciona la hermeticidad de un reloj son sus elementos externos móviles, siendo el más habitual de ellos la corona. Por ello, la hermeticidad de un típico reloj con calendario perpetuo es muy baja debido a que habitualmente cuenta con pulsadores en la carrura de su caja para ajustar las diferentes indicaciones del calendario. También por ello, la casi totalidad de los relojes con sonería no cuentan con ningún tipo de hermeticidad ya que su punto flaco (entre otros que en este artículo no vienen al caso) es la corredera externa que activa o desactiva la sonería. Todos estos elementos se tienen que mover en mayor o menor medida cuando se opera con ellos, por lo que se dificulta e incluso imposibilita la opción de inserta juntas herméticas eficaces entre ellos y la caja.

Como ya he mencionado, el elemento clave en la hermeticidad de un reloj es la corona, ya que salvo rarísimas excepciones, ninguno puede prescindir de ella para ajustar el tiempo o cargar el muelle motor de su movimiento. En la corona es por tanto donde se ha desarrollado durante el siglo XX la gran batalla tecnológica entre las marcas por presumir de una mayor hermeticidad. Se han desarrollado muchos sistemas con diversos nombres muy “tech”, pero en el fondo todos se resumen en lo mismo: una o varias juntas sintéticas en forma de pequeño anillo y una corona roscada que las presiona.

Los relojes y el verano - Blancpain Bathyscaphe Chrono

Como veis, el sistema es teóricamente muy simple y por tanto su eficacia dependerá de la calidad de fabricación y de las micro-tolerancias de mecanizado y ajuste que se imponga cada marca. En consecuencia, es casi de perogrullo advertir que siempre debemos asegurarnos de que la corona del reloj esté roscada antes de entrar en contacto con el agua. Lo mismo es aplicable a los pulsadores de los relojes con cronógrafo, que habitualmente también cuentan con una rosca de seguridad. Precisamente en los cronógrafos hay que hacer un importante inciso. Salvo que el fabricante diga lo contrario, la hermeticidad de un cronógrafo se entiende sin activar sus pulsadores. Por tanto, que ni se nos ocurra operar con los pulsadores del cronógrafo dentro del agua.

schreyer_1300912Ahora bien, todo lo dicho en el párrafo anterior está variando sustancialmente en los últimos años. Hace ya un cierto tiempo, un importante directivo de Panerai me comentaba que ellos realizaban las pruebas de hermeticidad a sus relojes Luminor sin bajar la palanca, que equivale a la rosca de un reloj convencional. También vemos actualmente cronógrafos con una hermeticidad considerable que no cuentan con roscas en sus pulsadores, e incluso algunos que anuncian que su hermeticidad se garantiza incluso operando el cronógrafo.

Todo ello es gracias a la evolución de los materiales que se utilizan para dichas juntas y a la precisión del mecanizado que se obtiene mediante la más moderna maquinaria CNC con la que cuentan la mayoría de manufacturas. Una prueba de estos avances es que ahora encontramos relojes de buceo con fondo atornillado en lugar de roscado, algo impensable hace pocos años.

Hay que tener en cuenta que las cualidades físicas y la flexibilidad de estas juntas se deteriora con el paso del tiempo y más aun con el contacto del agua. Por ello, los fabricantes recomiendan revisarlas una vez al año e incluso cada pocos meses si se trata de un reloj de buceo de uso profesional. En realidad, estos plazos son un tanto exagerados, pero es una forma que tienen las marcas relojeras de curarse en salud ante cualquier reclamación.

El gran enemigo de estas juntas es un elemento que vamos a encontrar seguro si nuestras vacaciones se desarrollan en entornos marinos: la sal. El agua marina es salada y este delicioso condimento se transforma en un corrosivo lento e implacable cuando entra en contacto con nuestro reloj. Su acción deteriora las juntas herméticas y es evidente cual será la consecuencia de ello. No por ello debemos renunciar a utilizar un reloj con buena hermeticidad en el agua del mar. Simplemente debemos observar la norma de no dejar pasar demasiado tiempo antes de limpiarlo con agua dulce para eliminar cualquier rastro de sal. En más de una ocasión me han mirado como si estuviera loco al verme poner el reloj bajo el grifo de un baño en un chiringuito playero, o “Beach Club” como los llaman ahora, pero me importa más la salud de mi reloj que lo que pueda pensar la gente de mi salud mental.

Los relojes y el verano - PP Nautilus 5990

En cuanto al cristal que protege y nos permite leer las indicaciones de la esfera, es el elemento externo que menos nos debe preocupar de un reloj de alta gama, ya que está realizado en cristal de zafiro (sintético) y su dureza le convierte en inmune (salvo roce con diamante) a los arañazos. Su grosor será siempre acorde con la hermeticidad que la marca quiera obtener en cada modelo.

Solo un apunte final en cuanto al cristal. Algunas de las réplicas de relojes “vintage” que las marcas de prestigio han realizado en los tiempos recientes utilizan Plexiglas en lugar de zafiro. El motivo es conseguir la máxima fidelidad con respecto al modelo que replican, normalmente de la primera mitad del siglo XX, cuando el cristal de zafiro aun no existía. En estos casos, la resistencia a los arañazos es prácticamente nula, por lo que desaconsejo su uso en playa o montaña. La buena noticia es que los arañazos del Plexiglas se pueden eliminar fácilmente, incluso con métodos caseros.

5. La pulsera: más importante de lo que parece

Nos queda un último elemento del reloj al que normalmente se le concede poca importancia y tiene mucha, especialmente en las circunstancias de uso en las que está centrado este artículo. La pulsera de un reloj cumple, o debería cumplir, dos funciones vitales: comodidad y seguridad.

En verano la temperatura sube y ello origina que el diámetro de nuestra muñeca aumente. Este es un problema que todos sufrimos y tiene difícil solución. Si se trata de una correa de piel, sea cual sea el tipo de cierre, la distancia entre dos agujeros es demasiado amplia y no permitirá que solucionemos este problema. Como la mayoría de relojes (con la herramienta adecuada) permiten que podamos cambiar la pulsera nosotros mismos, lo ideal es tener una con la medida que se adapte al incremento de diámetro de la muñeca. De todos modos, lo ideal en verano es un brazalete metálico que cuente con un sistema de micro-ajuste, algo que hasta hace poco era patrimonio exclusivo de pocas marcas pero que ahora se está extendiendo.

Los relojes y el verano - Omega Seamaster 300 brazalete

El segundo problema ligado con la pulsera al que deberemos enfrentarnos en verano, y también relacionado con la temperatura, es la sudoración. Esta no es igual en intensidad para todas las personas pero su efecto es igual de problemático para todos: en un periodo más o menos corto corroe la piel de una correa, sea del tipo que sea. Este es un problema que origina dos inconvenientes y ambos son de índole económica. El primero es el coste de adquirir una nueva correa de piel para sustituir la deteriorada, que como sabemos todos los poseedores de relojes de un cierto nivel, oscila entre los 200 y los 600 euros.

La segunda consecuencia es más grave aún, ya que una correa deteriorada se puede partir y ello implicará que el reloj se caiga, con las dramáticas consecuencias que todos imaginamos. La solución es una vez más el indestructible brazalete metálico, aunque una segunda opción, muy adecuada en verano, es una correa de caucho natural, a la que tampoco afectará nuestra sudoración.

Los relojes y el verano - Calibre de Cartier DiverUna vez más es especialmente delicado el tema marino para las pulseras. Si se trata de un brazalete o es de caucho no hay ningún problema para nadar o sumergirnos con ella. Si es de piel nos debemos olvidar completamente de ello ya que con un par de baños se deteriorará, tanto estética como físicamente. Además, este deterioro puede originar un problema como el de la sudoración pero acelerado; que se rompa y perdamos nuestro reloj.

Si ello es un serio problema en superficie, más lo es en el mar, ya que una caída a un mínimo de profundidad convertirá en tarea casi imposible recuperar nuestro reloj. Este problema se acentúa si estamos hablando de agua salada ya que al igual que con las juntas de la caja del reloj, la sal incrementa el proceso de corrosión.

Como resumen, ante todos los problemas que plantea el verano a la pulsera del reloj, las únicas opciones válidas serán el brazalete metálico o la correa de caucho, que no debemos confundir con las baratas de silicona que inundan el mercado y que se parten con una facilidad asombrosa. Otra opción equivalente al caucho son las correas de tela sintética técnica de calidad, que son igualmente resistentes al agua y a la corrosión.

Ya se que este artículo puede haberos parecido una novela de terror, pero más vale conocer los posibles problemas y prevenirlos que padecer sus consecuencias. Si seguimos estos sencillos consejos disfrutaremos de nuestra vacaciones sin sufrir por nuestros preciados relojes. Os deseo un buen verano con vuestros relojes, pero no dejéis de seguirnos!… Watch-test no cierra por vacaciones.

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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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