Muchos de nuestros lectores veteranos en el mundo de la Alta Relojería, conocerán de sobras el significado de estas siglas. Pero también habrá muchos de vosotros que se sorprenderá con estas cuatro letras que insertamos con bastante asiduidad en nuestros artículos.
SIHH significa literalmente Salon International de la Haute Horlogerie, y se trata de un evento de Alta Relojería que se celebra anualmente en Ginebra. Veréis que se utiliza con toda la intención el término Salón en lugar del habitual de Feria. Para comprender el sentido de ello tenemos que retroceder un poco en el tiempo.

Históricamente, la práctica totalidad de las marcas de relojería celebran en Basel una feria de relojería, denominada Baselworld, que tiene como objeto presentar los nuevos productos a clientes, prensa y público aficionado en general. Esto es así, hasta que en el año 1991 se produce una pequeña escisión. En esa fecha, algunas marcas comandadas por Cartier deciden abandonar Baselworld y crear su propia exposición. El motivo, el cual comparto plenamente, es que la masificación de este evento no permite atender debidamente a clientes y prensa.
La evolución del SIHH es y ha sido fulgurante, tanto en dimensiones como en marcas expositoras. Así, pasamos de una superficie expositora en 1991 de 4.500 metros cuadrados con 5 marcas asistentes (Baume & Mercier, Cartier, Piaget, Gérald Genta y Daniel Roth), a 30.000 metros cuadrados de exposición con las 18 marcas representadas que veis en la imagen siguiente.
Para comprender esta guerra de ferias, hay que conocer el “quien es quien” en este particular sector. Después de siglos de evolución continua, la industria de la Alta Relojería esta comandada actualmente por dos grupos empresariales que conviven en un permanente y educado enfrentamiento competitivo. Nos referimos al Grupo Swatch y al Grupo Richemont.
Centrándonos exclusivamente a firmas de alto nivel, el Grupo Swatch es propietario de Breguet, Blancpain, Glashutte Original, Jaquet Droz y Omega. Por su parte, Richemont agrupa a Vacheron Constantin, A. Lange & Sohne, Cartier, Jaeger-LeCoultre, IWC, Panerai, Roger Dubuis, Montblanc, Piaget, Baume & Mercier y Van Cleef & Arpels.
A simple vista, parece observarse una clara superioridad del Grupo Richemont en cuanto a volumen y reconocimiento de marcas. Pero si entramos en cifras, probablemente Omega sola, factura más en relojería que todas las marcas de Richemont juntas. Claro que si tenemos en cuenta la facturación de Cartier y Montblanc en productos no relojeros las tornas cambian. Pero si entramos más a fondo, veremos que a través de la adquisición en el tiempo de las principales firmas del sub-sector (ETA, Valjoux, Frédéric Piguet, etc…) el Grupo Swtach es propietaria y domina sobradamente la producción de calibres mecánicos suizos. Además, ambos grupos cuentan con numerosas empresas especializadas en la producción de esferas, espirales, cajas y de todos los elementos que conforman un reloj. En suma, es normal y comprensible la permanente competencia con la que viven estos grupos.
Esta competencia se ha trasladado inevitablemente al como y donde exponer y presentar sus productos cada año. Swatch comanda la Feria de Baselworld con importantes aliados,  tales como Rolex, Patek Philippe, el Grupo LVMH, Bretiling o TAG Heuer. A estos gigantes se suman la totalidad de innumerables marcas del sector relojero y exponen todos ellos juntos en Baselworld. En el salón SIHH, a las marcas del Grupo Richemont, se suman Audemars Piguet, Girard Perregaux, Parmigiani Fleurier, Jean Richard, Richard Mille, Greubel Forsey y Ralph Lauren.
@SIHH 2011  zona de acreditación
Pero además de las firmas asistentes, hay muchos otros factores que plasman la abismal diferencia de planteamiento de los dos eventos. Así, mientras Baselworld es una feria pública de libre acceso (previo pago de la entrada) a todos los aficionados, el SIHH es un salón privado al cual solo se puede acceder previa invitación exclusiva y no transferible por parte del comité organizador. Es decir, al SIHH, incluso la prensa y los minoristas de relojería, solo pueden asistir si son invitados previamente. El público no tiene ninguna posibilidad de acceso.
@SIHH 2011  centro de negocios
Paradójicamente, el entorno en el que se desarrollan los dos eventos es el mundo al revés. El SIHH, mucho más minoritario, se celebra en Ginebra. Una ciudad cosmopolita que cuenta con innumerables hoteles, transportes internacionales y servicios. Basel, que es donde se celebra Baselworld, es una muy pequeña población suiza fronteriza con Alemania, donde apenas hay hoteles, transportes o servicios. Para que os hagáis una idea de esto, mencionar que la mayoría de asistentes profesionales tiene que alojarse en ciudades distantes 100 kilómetros (Zurich) o en pequeñas poblaciones de Alemania. Un dato surrealista es que el parking oficial de Baselworld se encuentra en Alemania, lo que implica que hay que cruzar la frontera para estacionar el vehículo y volver a cruzarla en taxi o autobús para llegar al recinto ferial.
@SIHH 2011   pabellón IWC
Las diferencias también se plasman en la tipología de los expositores. Mientras al SIHH solo acuden marcas del más alto nivel, en Baselworld encontraremos desde las firmas más elitistas hasta marcas “fashion” de bajo precio. Ello comporta que el volumen de Baselworld sea a todos los niveles gigantesco e inevitablemente bastante caótico.
Con todo ello, es evidente que tanto profesionales del sector como prensa, se encuentran mucho más cómodos en el SIHH que en Baselworld. Por contra, los profesionales no invitados y el público en general solo pueden asistir a Basel.
Aun y con sus restricciones de acceso , las cifras previstas para la edición del 2012 del SIHH son espectaculares: 1.500 representantes de puntos de venta y 1.200 miembros de la prensa especializada. Esta edición se celebrará a partir del 16 de enero, y el equipo en pleno de watch-test acudiremos a el para informaros detalladamente de todas las novedades que se presenten.


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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