Hace unos días os presentamos la expedición Deepsea Challenge, protagonizada por el director cinematográfico James Cameron y la National Geographic Society, a la cual se ha asociado Rolex con su prototipo Oyster Perpetual Deepsea Challenge.

La relación de Rolex con el mundo submarino es la que ha llevado a la marca el reconocimiento del que goza a nivel mundial. Su famosa expedición Trieste supuso un gran avance en la técnica y el desarrollo de relojes destinados a buceo.
Pero ¿dónde se encuentra el origen de esta relación y cómo ha evolucionado a lo largo de su historia?. Para ello, debemos conocer más profundamente al gigante empresarial que es actualmente Rolex. En una serie de artículos, repasaremos los orígenes de la marca de la mano de Hans Wilsdorf, sus primeras incursiones en el medio acuático con la aparición de la caja Oyster, conocida gracias a una mujer, Mercedes Gleitze, y la evolución técnica de los relojes destinados al submarinismo hasta nuestros días con la espectacular expedición protagonizada por el binomio formado por la Sociedad y el exitoso director de cine americano.Pensemos por un momento qué representaban los relojes a principios del siglo XX: eran, en realidad, los primeros ordenadores. En otras palabras, computaban el tiempo, y antes que el ordenador portátil y los videojuegos, antes de la televisión, la radio y el automóvil, la humanidad tenía el reloj para juguetear. Cuando veo a la gente de hoy, pasando el tiempo mirando constantemente sus iPhones y Blackberrys, pienso en que los hombres de hace cien años hacían los mismo, tirando de sus relojes de bolsillo guardados en los chalecos para comprobar la hora, admirarlos y disfrutar de ellos.

Hans Wilsfdorf nació en Kulmbach, en el actual estado alemán de Baviera, el 22 de marzo de 1881, en el seno de una familia protestante. La muerte prematura de su madre fue pronto seguida por la de su padre, quedándose huérfano a la temprana edad de 12 años y pasando a vivir, junto a sus dos hermanos, con su tíos maternos. Hans pasó unos años en un internado de Coburg y asistió a la escuela de negocios en Bayreuth antes de salir de Alemania a finales del siglo XX. La madre de Hans Wilsdorf era un descendiente de la popular familia de fabricantes de cerveza Maisel, pero él no estaba interesado en entrar en el negocio. Hans iba a heredar una cantidad significativa de dinero del patrimonio de sus, pero le fue todo robado cuando era un niño, por lo que tuvo que valerse por sí mismo.

En el año 1900, con 19 años recién cumplidos, empezó a trabajan como responsable de la correspondencia inglesa en una empresa exportadora de relojes, la firma Messrs. Cuno Korten, en Chaux de Fonds, Suiza. Dicho trabajo se vincula a una amistad que realizó en el internado. Esta firma era una gran exportadora de relojes de bolsillo, con una facturación anual de casi un millón de Francos Suizos, aunque muy pocas piezas estaban fabricadas por ellos mismos. Obtenían la mayoría de su mercancía de los vendedores en Francia, Alemania y Suiza.

Hans, que hablaba inglés, alemán y francés fue el responsable de la correspondencia comercial, lo que le ayudó más adelante en la comprensión estratégica de marketing internacional. También fue encargado de la revisión de varios cientos de relojes diariamente y supervisar su precisión. Cuna Korten era una organización grande y rentable, y estar en contacto con todos esos relojes, ejerció una gran influencia en el sus pensamientos e ideas: se obsesionó con la creación de relojes perfectos.

En 1902, Hans tuvo que regresar a Alemania para servir en el ejército. Cuando sese licenció al cabo de un año, se trasladó a Londres, donde conoció a su esposa y pasó a convertirse en un ciudadano británico. Se puso a trabajar en una firma importadora de relojes. En ella, Wilsdorf llega a dos importantes conclusiones: una es que el reloj de pulsera era un negocio de futuro, y la otra, que los relojes de calidad podían tener éxito en el mercado británico. Así pues, vio que era tiempo de llevar su sueño al siguiente nivel y decidió que iba a desarrollar su propia empresa.

Placa identificativa de la nueva empresa en Hatton Gardens


El año 1905, a la edad de 24 años, funda junto a su cuñado Alfred Davis, la empresa Wilsdorf & Davis, con sede en la calle Hatton Gardens 83 de Londres, con un modesto capital a su disposición. En ese momento la actividad principal fue la importación de movimientos suizos a Inglaterra. Estos movimientos se montaban en cajas de calidad y los productos finales se venden a joyeros. Normalmente podemos encontrar el sello “W&D” en el interior de las cajas de estos primeros relojes.

W&D de 1908, propiedad de Alcan (rolexforums.com), restaurado por Bob Ridley

La primera especialidad que se adoptó fue el reloj de viaje, llamado reloj de cartera, encajonado en cuero de primera calidad, una línea que coloca de inmediato en grandes cantidades en el mercado, con una gama que abarca todos los estilos y diseños posibles. Sin embargo, incluso en ese momento, su principal preocupación era el reloj pulsera a la que dedicó todo su optimismo y energía juvenil. Pero en ese período, el reloj de pulsera no era en absoluto popular; de hecho, era un objeto de burla debido a que era una idea contraria a la concepción de la masculinidad. Así pues, los relojeros de todo el mundo se mostraron escépticos en cuanto a sus posibilidades, otorgándole la etiqueta de que sería un absoluto fracaso.

Los principales argumentos contra el reloj de pulsera eran los siguientes:

  • En primer lugar, el mecanismo que requería este tipo de reloj debía ser necesariamente pequeño y delicado, y por lo tanto, nunca podría soportar los gestos violentos de la mano y el brazo.
  • En segundo lugar, la precisión y regularidad nunca sería óptima debido al reducido tamaño del movimiento.
  • En tercer lugar, el polvo y la humedad estropearían rápidamente el mecanismo

Esta última dificultad, el hermetismo ante la humedad y el polvo, tardaría otros veinte años en solucionarse, pero dos primeros impedimentos fueron superados gracias a sus contactos comerciales. En 1902, durante su estancia en La Chaux-de-Fonds, se enteró de que en Bienne, Hermann Aegler,había comenzado la fabricación regular de ebauches con un pequeño movimiento con escape de áncora suizo. Su interés por esta innovación fue a más, y como el mecanismo demostró ser un éxito desde el punto de vista técnico y con un precio accesible, entró en contacto con el jefe de la empresa para adquirir los derechos de distribución en Inglaterra. Después de la fundación de su empresa en el año 1905, fue a Bienne a comprar a Aegler el mayor pedido de la historia contratado hasta ese momento. El valor facturado ascendió a varios cientos de miles de francos suizos.

Había tanto por hacer, sin embargo. De hecho, se puede decir que empezó de cero. La primera línea que puso en el mercado fue una serie de relojes de plata con correas de cuero para los hombres y engastados para las señoras. Su éxito fue inmediato y el rango tuvo que ser ampliado, tan pronto como los primeros modelos salieron, por lo que presentó una selección de diseños en oro. Luego vino la idea de utilizar las pulseras extensibles que una importante firma de joyería inventó y puso en marcha en alrededor de 1906. Esto también obtuvo la aprobación de la clientela británica. A partir de entonces, sus creaciones fueron cada vez más populares en todo el Imperio.

Pero, mientras tanto, uno de los acontecimientos principales en la historia de Rolex ya estaba rondando por su cabeza: era el momento de pensar en dar a sus relojes un nombre propio, un nombre comercial que pudiera ser inscrito en los diales. Como cuestión de hecho, esta innovación iba en contra de una tradición muy antigua. Desde el siglo XVIII, los principales importadores de relojes del país siempre había insistido en ofrecer su propio nombre en los diales o los movimientos y, cuando conocieron su idea, la oposición que encontró parecía insuperable.

Certificado de Wilsdorf con el boleto de registro

Sin embargo, era muy consciente de que, a menos que lograra hacer que su reloj fuera conocido por su propio nombre, sus perspectivas seguirían limitadas a seguir ofreciendo relojes con los nombres de las grandes tiendas que los encargaban. Era un hombre acostumbrado a pensar a lo grande, decidido establecerse en todo el mundo, por lo que pensó en un nombre corto, fácil de recordar y pronunciar en cualquier lengua: el 2 de julio 1908 la marca Rolex fue registrada en Chaux de Fonds bajo el número 24001.

En 1910, el Official Watch Rating Centre (Organismo oficial de control de la marcha de relojes) de Berna, una organización muy respetada en la industria relojera, otorga a Rolex la primera certificación cronométrica oficial a un reloj de pulsera. Cuatro años más tarde, el 15 de julio de 1914, el Observatorio de Kew, en Gran Bretaña, otorgó a un reloj de pulsera Rolex de un certificado de alta precisión, que hasta el momento sólo se entregaba a los cronómetros marinos. El modelo implementaba un calibre de 25 mm de diámetro.

Primer certificado de precisión para un reloj de pulsera

Para obtener dicha certificación, Rolex debía someterse a meticulosas pruebas en el Observatorio de Kew durante 45 días. La prueba incluía una serie de exámenes con el reloj en varias posiciones y temperaturas. Desde entonces, Wildorf insistió en que todos los relojes debían pasar estas pruebas antes de ser lanzados al mercado.

Este excepcional logro fue alcanzado bajo la dirección de apenas dos hombres pero fue Hans Wilsdorf, el creador, el hombre que desde el mismo comienzo, se las arregló para cambiar por todo el mundo el concepto de la industria relojera como resultado de sus estrategias y planes a largo plazo. Él insistió en que sus relojes tenían que ser los más “precisos” y, después de años de investigación y de esfuerzos, la compañia cosechó registros insuperables. De hecho en 1940, de los 21.561 certificados de precisión publicados a partir de 1927 por las 4 oficinas capaces de otorgar un certificado de control de calidad para los cronómetros de pulsera, 19.155 habían sido obtenidos por Rolex.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, el reloj de pulsera ya se había ganado el favor del público anglosajón. De hecho, su empresa había crecido hasta el punto de tener en nómina más de 60 empleados. En 1914 Jean Aegler & Son pusieron un nuevo nombre a su compañía Rolex Co. S.A. de Aegler.

Hasta 1915, Londres era su centro de exportación para todos los mercados mundiales. Sin embargo, en el año 1915, el gobierno británico decretó de forma repentina un impuesto del 33% sobre las importaciones para financiar los gastos de la guerra. Esto representaba un tercio del valor de cada reloj. Ante esta situación, Wilsdorf decidió trasladar su corporación mercantil de exportación mundial a las oficinas de Bienne que había abierto tres años antes con el fin de facilitar la relación comercial con Aegler. A partir de ese momento, la sede en Bienne se convirtió en la sede central desde donde se expedían todos los relojes destinados a la exportación hacia Londres y el resto de mercados internacionales.

Fue en 1919 cuando finalmente se funda en Ginebra la empresa actual, la Rolex Watch Co. Ltd., pasando a denominarse Montres Rolex SA en 1920. Esta decisión se tomó a fin de que la fábrica de Bienne se dedicara enteramente a la fabricación de mecanismos de relojería, mientras que en Ginebra podría diseñar, ensamblar y probar los relojes de acuerdo con el estilo tradicional de la ciudad relojera por excelencia. En otras palabras, el movimiento Rolex está hecha en Berna, pero el reloj Rolex es una creación ginebrina.

Los años inmediatamente posteriores a la primera Gran Guerra, de hecho hasta 1926, fueron extremadamente difíciles para la industria de la relojería en su conjunto, y sin embargo, Rolex siguió prosperando y consolidando su posición en los mercados mundiales. Este privilegio se debe atribuir a la preponderancia de la empresa en la fabricación de relojes de pulsera de calidad de precisión.

En el siguiente capítulo abordaremos la evolución hacia el reloj de pulsera, el invento de la caja Oyster, y un magnífico ejercicio de márqueting gracias a una mecanógrafa, Mercedes Gleitze.


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Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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