A muchos os sonará este término anglosajón y algunos no lo habréis oído nunca. Lo que es seguro, es que si padecéis la fiebre de la relojería mecánica, tarde o temprano acabareis adquiriendo uno de estos aparatos.
Suena el despertador, nos aseamos, nos vestimos y por último escogemos el reloj que vamos a utilizar ese día. Tomamos el elegido y soltamos una imprecación. Está parado.

Como lo normal es que sea un reloj con fechador, nuestra tarea no se limita a darle cuerda manualmente, pues habrá que ajustar la fecha. Pero claro, se ha detenido a las 4 y no sabemos si son AM o PM. Por tanto habrá que avanzar el fechador hasta la fecha anterior a la corriente y acto seguido avanzar las manecillas manualmente hasta que veamos que salta la fecha. Luego habrá que ajusta la aguja minutera un minuto posterior al de la hora real, esperar que la aguja de los segundos llegue a las 12, detenerla y esperar que nuestra fuente horaria de sincronización llegue también a las doce. En ese instante presionaremos la corona y el reloj se pondrá en marcha perfectamente ajustado.
Aparte del tiempo necesario para realizar esta operación, siendo primera hora de la mañana es probable que nuestro humor se deteriore. Si en lugar de un “solo hora” con fechador, hemos elegido un reloj con calendario anual, o peor aun, uno perpetuo, tenemos dos opciones. Cambiar nuestra elección o llamar a la oficina avisando que llegamos tarde. En una colección de más de tres relojes automáticos, esto nos pasará día si, día también. La solución salvadora tiene por nombre “watch winder”.
Como todos sabéis, un reloj automático se mantiene en marcha gracias a una masa oscilante que producto de nuestro movimiento gira y mediante un engranaje tensa el muelle motor del barrilete. Cuando no utilizamos un reloj y sobrepasamos su reserva de marcha, este se detiene. Si solo disponemos de un reloj, no hay ningún inconveniente ya que esto jamás pasará. Si tenemos dos, tendremos que recordar (normalmente antes de cumplir las 48 horas si uso) darle cuerda manualmente. Cuando disponemos de varios relojes, esto implica una inversión de tiempo importante, y además, salvo que cuenten con indicador de reserva de marcha, no recordaremos la última vez que cargamos cada uno de ellos, con lo que tendremos que darles cuerda a todos.
La única solución práctica es recurrir a un watch winder. Un aparato que mediante un mecanismo alimentado eléctricamente hace girar permanentemente nuestro/os relojes y así evita que se detengan. Los hay desde individuales para un solo reloj, hasta los que pueden albergar cientos de relojes.
Lo que es imprescindible en cualquiera de ellos es que sean programables individualmente. Así podremos ajustar el sentido y el número de giros que efectuará cada uno de los relojes. Esto es importante ya que no todos los sistemas de carga automáticos lo hacen en el mismo sentido. Unos lo hacen en sentido horario, otros en el antihorario y algunos cargan en ambos sentidos.
A pesar de que cualquier reloj automático cuenta con un mecanismo deslizante de seguridad, que evita que cuando llegamos al máximo de carga se pueda estropear el mecanismo, es preferible que este no actúe permanente, más que nada por una cuestión de desgaste. De ahí la importancia de poder programar individualmente el número de giros a efectuar en un periodo de tiempo determinado.
Además de evitarnos la engorrosa tarea que he comentado, el watch winder tiene otra ventaja de gran importancia, que es evitar el deterioro de los aceites del mecanismo del reloj. A pesar de que ya hace unos años, prácticamente todos los lubricantes son sintéticos y su densidad es más constante,  siempre es preferible que el mecanismo esté en permanente movimiento.
Empresas que fabrican watch winders hay muchas, cada día más. Las hay que nos ofrecen una gama de entrada muy asequible, a partir de los 100 euros, y otras de gran lujo con modelos que pueden llegar a las decenas de miles, e incluso centenas. En el precio influye evidentemente el número de relojes que soporta, pero también el material con que está realizado. Los encontraremos de plástico, de madera, de piel, metálicos y casi de cualquier material imaginable.
El grado de sofisticación de un watch winder también es muy variable. desde los que se cierran con un simple cristal, hasta auténticas cajas de seguridad con un peso de toneladas y sistemas de encriptación ultra-complejos. Incluso hay algún modelo de Buben & Zorweg que oculta los relojes y estos emergen cuando activamos un mecanismo codificado.
En próximos artículos analizaremos la oferta de los fabricantes más reputados. Desde los asequibles Eilux, hasta los elitistas como Scatola del Tempo, Buben & Zorweg o Stockinger, pasando por marcas intermedias como es el caso de Orbita o Elma.


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Sobre el Autor

50 años de pasión heredada por la relojería. 10 años transmitiendo mi pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad. Y con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

2 comentarios

  1. Muy buen articulo.
    Me puedes decir donde se puede comprar el armario que pones en el articulo soy incapaz de encontrarlo gracias.
    El grande

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