Sin duda, el 2013 ha sido un gran año para TAG Heuer. Cualquier 50º aniversario es un evento importante y esta es la efeméride que cumple en este año el Carrera de Heuer. Ya antes de Baselworld, la firma de La Chaux de Fonds nos dejaba entrever que celebraría este aniversario a lo grande, y como era de esperar, la totalidad de las novedades que ha presentado se han centrado en esta icónica colección.

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MikroPendulum, Carrera 36 Flyback, Calibre 8 Gran Date GMT, Calibre 16 Day Date… Entre todos estos Carrera, dos piezas son las que han captado mi mayor interés, ambas destinadas a homenajear al creador de este icónico modelo en 1963, Jack Heuer, actual Presidente de Honor de TAG Heuer, bisnieto del fundador y Consejero Delegado de la firma durante su época dorada de innovación, en los años 60 y 70.

El Carrera 17 Edición 80º Aniversario Jack Heuer y el Carrera Calibre 1887 Edición Jack Heuer, dos modelos complementarios, reúnen en su diseño y concepción los inicios y el futuro de la colección: uno de aire vintage, el Carrera 17, y otro totalmente vanguardista, el Carrera Calibre 1887. El primero ya fue presentado con éxito el año pasado en una edición limitada a 3.000 piezas, pero es sobre el 1887 sobre el que hoy quiero hablaros, una belleza de diseño realmente espectacular.

CAJA

Lo primero que nos llama la atención es la geometría de la caja. Los seguidores de la firma y aficionados a la Alta Relojería sabrán reconocer de dónde proceden estas formas, inspiradas en el innovador Carrera Mikrogirder lanzado el 2012, un guardatiempos que late a unas asombrosas 7.200.000 alternancias por hora, y cuyo cronógrafo permite una exactitud de medición de hasta una 5/10.000 de segundo. En la ceremonia del Gran Premio de Relojería de Ginebra en noviembre 2012, fue nominado como el mejor reloj en todas las categorías y premiado con la prestigiosa “Aiguille d’Or”.

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De geometría asimétrica, presenta un ángulo ligeramente ascendente hacia la parte superior, donde, atípicamente, se sitúan la corona y los pulsadores del cronógrafo. Esta arquitectura presenta ventajas e inconvenientes. En su haber, una mayor facilidad y naturalidad cuando accionamos el cronógrafo respecto a la típica ubicación a las 3 horas. Haced la prueba y veréis. Otra ventaja es una mejor visibilidad debido a que nos proporciona un mejor ángulo de visión de la esfera, aumentando la legibilidad, incluso casi sin tener que girar la muñeca para orientarlo. En cambio, el grosor alcanzado en la parte superior, implica cierta incomodidad cuando utilicemos camisas de manga larga. Además,  la corona y los pulsadores quedan mucho más expuestos a posibles impactos y roces.

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La caja de está fabricada en dos partes bien diferenciadas: la base asimétrica de acero con acabado pulido, satinado y arenado, acoge la parte superior inclinada de titanio  revestida de carburo de titanio negro, con acabado pulido y satinado. En esta última encontramos los cómodos y clásicos pulsadores de acero a las 11 y a la 1 horas, enmarcando la corona de acero pulido con caucho sobremoldeado a las 12 horas. A pesar del uso de diferentes materiales en ambas partes que ayuda a resaltar cada una de ellas, el conjunto nos ofrece un diseño totalmente harmonioso.

131010-05En la trasera, impreso en el cristal de zafiro, presenta el escudo de armas de la família Heuer justo encima de la firma de Jack Heuer en rojo. En el anillo de acero atornillado encontramos grabada las leyendas “Jack Heuer” y “Carrera 50º Anniversary”. Este guardatiempos se entrega con una correa de aligator de color negro mate, cuyo interior ha sido forrado con caucho rojo de suave y agradable tacto. Os parecerá un aspecto sin demasiada importancia, pero este forro interno consigue que la comodidad y durabilidad de la correa es muy superior. Recordemos ademas, que este color en la correa es un elemento ya clásico dentro de las ediciones Jack Heuer.

ESFERA

Igual que la caja, la esfera también presenta dos partes diferenciadas: el círculo central de color plateado, y en anillo perimetral de color gris oscuro, ambos con acabado “soleil”. En este último, perimetralmente a los índices rectangulares aplicados, encontramos dos escalas, la tradicional taquimétrica y una pulsométrica entre las 12 y las 3 horas. Es una adición inusual, pero sirve de excusa para dar un toque más de color a la esfera.

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En la zona central se agrupan las dos subesferas de la función cronográfica: a las 3 horas, el subdial de 12 horas, y a las 9 horas, el de 30 minutos, ambos con una decoración concéntrica y del mismo tono gris oscuro que el anillo externo antes descrito. Esta disposición no es la habitual que presentan los relojes que implementan el Calibre 1887, pero tened en cuenta su giro de 90º en sentido antihorario respecto al estándar. Para conseguir una dimensión que ofrezca una buena proporcionalidad visual, observad que ambos contadores sobresalen lateralmente.

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A las 9 horas, el pequeño y discretísimo segundero de la función horaria, contribuye decisivamente a la nitidez de la esfera y a que se aprecie visualmente una configuración bicompax a imagen y semejanza del Carrera original. El hecho de que su trayectoria transcurra por encima de la ventana de fecha, ayuda todavía más a su “invisibilidad”.

Como detalle cromático, los extremos de las pequeñas manecillas son de color rojo brillante, al igual que la dominante aguja segundera central del cronógrafo. Recordemos que este color se presenta en todas las ediciones Jack Heuer.

CALIBRE 1887

El movimiento más avanzado de TAG Heuer, lanzado en 2009 con ocasión del 150ª aniversario de la marca, rinde tributo a una de las más notables contribuciones de la firma, el piñón oscilante, inventado por Edouard Heuer el 1887. Este movimiento cronógrafo automático que late a 28.800 alternancias por minuto (4 Hz) y está formado por 320 componentes, tiene un diámetro de 29,3 mm y un grosor de 7,13 mm. La reserva de marcha es de 50 horas, lo que nos permitiría dejarlo sin uso un fin de semana sin que se detenga. Combinado con una rueda de pilares, el piñón oscilante consigue que la función cronográfica arranque en solo dos milésimas de segundo.

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Con este calibre, TAG Heuer ha recuperado una de sus mayores contribuciones más significativas al arte relojero, el piñón oscilante, inventado por Edouard Heuer el 1887 (de ahí el nombre de este modelo). El piñón oscilante hizo que los cronógrafos aumentasen radicalmente su eficacia y ayudó a TAG Heuer a convertirse en lo que son actualmente, un referente en materia de cronógrafos e instrumentos de medición del tiempo.

131010-09En el Calibre 1887, el piñón oscilante se asocia con la rueda de pilares, fácilmente distinguible por su color azul, permitiendo que la función cronográfica arranque en tan sólo dos milésimas de segundo. Cabe decir que la foto superior del Calibre 1887 no se corresponde exactamente con la decoración que presenta en este Jack Heuer donde, por ejemplo, la rueda de pilares no es de color azul para no interferir en la apreciación estética de los grabados del zafiro.

Ambos componentes, la rueda de pilares y el piñón oscilante, trabajan en tándem de la misma forma que la transmisión de un automóvil: la rueda de pilares coordina el arranque, el stop y la puesta a cero del cronógrafo como una caja de cambios, mientras el piñón oscilante funciona como el embrague. Este sistema comporta una gran suavidad de accionamiento y una mayor precisión en la puesta a cero.

La masa oscilante está esqueletizada en tres brazos  y decorada con “Cotês de Genève”, acabado que también está presente en el resto del calibre junto al perlado de puentes y platina.

VALORACIÓN

El TAG Heuer Carrera 1887 Jack Heuer no es un reloj para uso diario, sino para ser lucido puntualmente y en ocasiones especiales. En su diseño, debemos apreciar la espectacular combinación entre la equilibrada y seductora esfera clásica de un cronógrafo Carrera, y la caja decididamente vanguardista de un reloj concepto como el Mikrogirder. En su contra, su elevado grosor que perjudica su comodidad de uso y, aunque en menor grado, el fondo blanco de la ventana de fecha, que rompe levemente la uniformidad cromática de la esfera. Un gris como el de la esfera hubiera sido ideal.

En su interior, el Calibre 1887, el más avanzado de TAG Heuer, ayuda a conformar un reloj verdaderamente espectacular tanto por su diseño como por sus prestaciones: rueda de pilares, embrague vertical, piñón oscilante… Su precio recomendado de venta es de 5.900 €, una cantidad que, aunque elevada, no debe ser impedimento para que los fans y coleccionistas de TAG Heuer, principales destinatarios de esta edición, adquieran esta pieza tan especial.

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Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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