Siempre bajo la alargada sombra de Rolex, Tudor se ha destapado este año con el lanzamiento de su primer calibre manufactura, el MT5621, un movimiento que debuta en el interior de los nuevos North Flag y Pelagos. Hoy nos centraremos en el primero de ellos, un guardatiempo que, además de sumarle a dicho mecanismo una cautivadora estética deportiva, consigue ofrecerse bajo una excelente relación calidad-precio. Dado que Tudor es propiedad de Rolex, y Rolex fabrica todos y cada uno de sus movimiento, es evidente suponer que Tudor dispone de una manera fácil de conseguir calibres propios. A pesar de ello, y contrariamente a lo que nuestra lógica conducía, nos han confirmado que el MT 5621 no está fabricado por Rolex.

Después de un desarrollo de cinco año, el nuevo calibre de Tudor se ofrece con unas características técnicas que no tienen nada que envidiar a las de su “hermano mayor”, entre las que cabe destacar:

  • Espiral de silicio amagnético.
  • Certificado COSC.
  • Reserva de marcha de 70 horas.
  • Remonte automático con rotor bidireccional.

Si a estos argumentos le unimos la habitual robustez que Tudor imprime a sus creaciones, podemos analizar que las diferencias respecto a Rolex se han reducido drásticamente. Sabemos que desde hace tiempo, Tudor goza de una gran libertad para experimentar, ofreciéndose así como una excelente plataforma de ensayo, aplicando aquellos conceptos que Rolex se resiste a aplicar debido a su reconocida actitud conservadora respecto a los cambios en sus productos.

Tudor North Flag

El espiral de silicio no es nuevo para Rolex; ya el año pasado debutó en sus relojes de alta gama femeninos (calibre 2236) bajo el nombre de Syloxi, intuyéndose, obviamente, como el origen del espiral del MT5621 de Tudor. Fue una decisión cautelosa, sobretodo visto el buen funcionamiento del espiral Parachrome Azul que implementan los calibres de los Rolex masculinos desde principios de siglo. Un año después, el siguiente paso es ofrecerlo dentro de las nuevas referencias de Tudor. No se nos hace pues demasiado aventurado, el pensar que en un futuro más bien próximo, este espiral de silicio pasará a formar parte habitual de los movimientos Rolex que laten en el interior de sus guardatiempos masculinos. Respecto a Tudor, nos ha confirmado que, a pesar de esta nueva via abierta, no piensa abandonar los movimientos ETA.

Tudor North Flag

Tudor bautiza al North Flag como “un instrumento de diseño científico”, una descripción quizás un tanto exagerada, pero que nos encamina hacia su motivo de inspiración. A principios de los años cincuenta, los miembros de la Expedición Británica del Norte de Groenlandia realizaron una serie de experimentos en las adversas que suponen esas latitudes. El reloj que llevaban era un Tudor Oyster Prince.

El Tudor North Flag luce una caja monobloque de acero satinado de 40 mm de diámetro, caracterizada por la integración de las asas y el uso de un anillo de cerámica negra mate bajo el bisel. Sinceramente, no le veo ninguna ventaja al hecho de utilizar este material, aunque otro gallo cantaría si Tudor hubiera fabricado todo el bisel en cerámica, confiriendo así su característica dureza al elemento del reloj más desprotegido ante las agresiones externas. A este doble bisel sólo le veo un trasfondo estético que, personalmente, me resulta irrelevante.
Otros elementos a destacar son la corona roscada provista de un sistema de doble hermeticidad, y el fondo abierto con cristal de zafiro, que nos permite observar el movimiento MT5621… aunque, sinceramente, y visto su espartano nivel de acabado, un fondo ciego no supondría ninguna merma, sino todo lo contrario. Su hermeticidad de 100 metros la podemos calificar de correcta para un reloj de estas características.

Tudor North Flag

El North Flag se inspira claramente en el Tudor Ranger II 9111 de los años 70, tanto en su caja como en su esfera. Una de las principales cualidades es su excelente diseño y legibilidad, conseguida mediante el perfecto contraste entre el fondo negro mate y los índices aplicados rectangulares blancos, y rellenos con material luminiscente. Dispone de un realce negro con minutería en blanco y marcas en amarillo cada cinco minutos, un color que se repite en la escala del indicador de la reserva de marcha a las 9 horas y en la delgada segundera central.

Tudor Range II

A diferencia de como a primera vista podríamos intuir, dicho indicador no es una simple aguja indicadora, sino que el elemento que se mueve es el disco en el cual está pintada. Esta indicación puede ser la más controvertida del Tudor North Flag, ya que es una función que, evidentemente, no implementaba el histórico Range II, además de que en un reloj de remonte automático pierde parte de su sentido.
A las 3 horas encontramos la ventana del fechador, una ubicación ideal que logra equilibrar el peso visual del indicador de reserva de marcha, destacando el cambio instantáneo a medianoche.

Tudor North Flag

Las grandes manecillas de horas y minutos exhiben un tamaño suficiente como para colaborar en la anteriormente alabada legibilidad, pero no tan excesivo como para romper la estética de dial. En concreto, me encanta la personalidad que le otorga la aguja horaria acabada en punta de flecha.
A las 6 horas encontramos “algo” que no esperábamos ver en un Tudor, el “Chronometer Officially Certified” que corresponde a su movimiento con certificado COSC. El North Flag es el primer Tudor con este certificado, un hecho que habla por sí solo de las intenciones futuras de la firma ginebrina. Además, los parámetros propios de la firma resultan más exigentes que los del certificado: tiene una desviación de +/- 3 segundos, frente a los -4/6 segundos del COSC.

El North Flag está disponible en brazalete de acero satinado, o con correa de piel negra,  con costuras y forro interior en amarillo. Ambas opciones le confieren un carácter diferente al Tudor North Flag; mientras el brazalete metálico resulta más elegante y polivalente, la correa de cuero le aporta dinamismo y deportividad. La sorprendente mínima diferencia de precio entre ambas versiones, elimina el principal factor de duda entre ambas alternativas: la opción con brazalete resulta, en este caso, la más racional.

Tudor North Flag

Resumiendo, el nuevo Tudor North Flag presenta unos cómodos 40 mm en una robusta caja de acero, junto a una esfera de bello diseño, nítido, equilibrado y con una excelente legibilidad. Las funciones son las que podemos considerar ideales en un reloj de uso diario: horas, minutos, segundero central, indicador de reserva de marcha y fecha. En su interior, el calibre automático manufactura MT5621 nos ofrece una excelente reserva de marcha de 70 horas, rotor bidireccional, espiral de silicio amagnético, certificado COSC, cambio instantáneo de fecha y parada de segundos.. ¿Qué precio estaríais dispuestos a pagar por todo ello?. Esta fue la última sorpresa que nos tenía reservada la presentación en Baselworld: 3.000 € con correa y 3.200 € con brazalete. Inesperado, ¿no?.
Sin duda, el debut de Tudor como manufactura representará un punto y aparte en su historia, sobretodo si siguen manteniendo esta política de contención de precios.


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Sobre el Autor

Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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